La industria de los boratos en Salta cumple más de 150 años y continúa vigente como uno de los pilares históricos de la minería no metalífera argentina. Con producción especializada, alto valor agregado y presencia en más de 40 mercados internacionales, el sector mantiene relevancia en un escenario dominado por el litio.
Por Panorama Minero
El geólogo Ricardo Alonso, doctor en Ciencias Geológicas y referente académico en el estudio de boratos, repasó los principales hitos de una actividad que se remonta a la década de 1870 y que convirtió a la puna salteña en uno de los distritos boratíferos más importantes del mundo.
Orígenes y consolidación histórica
Según explicó Alonso, la industria comenzó en la década de 1870, cuando el francés Emilio Fressart envió muestras de ulexita a Hamburgo. Desde entonces, mineros argentinos, bolivianos, chilenos y alemanes sentaron las bases de una actividad que se convirtió en una de las más continuas de la minería nacional.
En la actualidad, todos los yacimientos de boratos del país se ubican en la puna de Jujuy, Salta y Catamarca. Salta concentra la mayor mina a cielo abierto de boratos de Argentina, Tincalayu, en el salar del Hombre Muerto, en producción desde la década de 1950.

Ricardo Alonso, reconocido geólogo y académico salteño.
La provincia también cuenta con importantes reservas de boratos “duros” o de cerro, como hidroboracita y colemanita, en la serranía de Sijes. Este tipo de depósitos fósiles se comparte a nivel global con Turquía y Estados Unidos, principales potencias boratíferas.
Valor agregado y posicionamiento internacional
La industria evolucionó desde la exportación de mineral prácticamente en bruto hacia la elaboración de productos de alto valor agregado.
Hoy se producen distintas calidades de ácido bórico, desde grado técnico hasta presentaciones de alta pureza utilizadas en las industrias farmacéutica, química y nuclear. También se elaboran bórax decahidratado, pentahidratado y anhidro, pentaboratos, octoboratos y compuestos para uso agrícola.
En el caso de la colemanita y la hidroboracita, se aplican procesos de concentración para eliminar impurezas y obtener materias primas destinadas a fundentes, vidrios especiales y fibras de vidrio.
Actualmente, Salta exporta boratos a más de 40 países. Brasil es uno de los principales destinos, especialmente para la industria cerámica y del vidrio, además de productos bóricos para el agro y detergentes.
Boratos frente al boom del litio
El crecimiento del litio modificó el mapa de interés sobre los salares, aunque ambos minerales comparten categoría legal dentro del Código de Minería. Según Alonso, si bien el litio concentra mayor atención, la industria boratera mantiene producción sostenida y estructura operativa consolidada.
Desde el punto de vista académico, los boratos tuvieron un rol central en la formación de generaciones de geólogos. La Universidad Nacional de Salta incorporó materias específicas y desarrolló investigaciones sobre mineralogía, génesis de yacimientos y procesamiento de compuestos de boro.
Instituciones como el INBEMI y la propia universidad han sostenido líneas de estudio especializadas durante décadas.
Marco normativo y proyección futura
Para Alonso, el marco legal vigente resulta adecuado y el principal desafío es garantizar seguridad jurídica y previsibilidad para sostener inversiones.
A nivel global, los boratos se concentran en pocas regiones: Turquía, Estados Unidos y los Andes Centrales. Salta posee las principales reservas argentinas, tanto de boratos de salar como de cerro.
Los minerales de boro cuentan con más de 1.500 aplicaciones en industrias químicas, farmacéuticas, cerámicas, agrícolas y de vidrio, entre otras.
De cara a la próxima década, la academia proyecta un escenario de consolidación, sustentado en la diversidad de usos industriales y la especialización productiva alcanzada por la provincia.

























