Ricardo Alonso es una de las voces más autorizadas en materia minera y académica de Salta. Geólogo, escritor, es Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Salta, miembro de la Academia Nacional de Ciencias. Además, fue Secretario de Minería de Salta en dos periodos y Presidente de la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados. Alonso comparte una perspectiva histórica de las carreras mineras en Salta, la dinámica con la demanda de la industria y los desafíos actuales.
Por Panorama Minero
¿La oferta de carreras mineras en Salta responde a la matriz productiva real de la provincia?
La oferta de carreras mineras creció exponencialmente en la última década. Salta se caracterizó siempre por una potente carrera geológica que arrancó en 1950 y se consolidó en 1952 en la vieja Facultad de Ciencias Naturales de Salta cuando dependía de la Universidad Nacional de Tucumán.
Y a partir de 1973, con la nueva unas, cientos de geólogos egresaron de esta casa de estudios y aplicaron sus saberes en la prospección, exploración y explotación de depósitos minerales en la región andina. Otros se dedicaron a las aguas subterráneas, los suelos, el petróleo, las obras civiles, entre muchos temas de interés de las ciencias de la Tierra.
Los viejos geólogos fueron esenciales en tiempos de la minería artesanal. Y con la llegada de las grandes inversiones en yacimientos a cielo abierto y litio llegaron también nuevas exigencias de conocimientos. Hace ya muchas décadas que en Tartagal comenzó una carrera paralela como es la de perforaciones en general, primero para petróleo y luego para aguas y minería. Luego comenzaron a instalarse tecnicaturas en minería como la de Campo Quijano, diplomaturas y maestrías en minería en la UCASAL y en la UNSa, secundarios con orientación minera en varios colegios de la provincia de Salta y la oferta siguió creciendo al ritmo del avance de la actividad. También muchas carreras de ingeniería adaptaron su oferta a los nuevos tiempos mineros que comenzó a vivir la provincia.
¿Qué brechas identifica entre los perfiles que forma la universidad y los que demanda hoy la industria minera?
La industria minera tiene hoy características técnicas y ambientales que eran impensadas décadas atrás. Alta excelencia en todas las etapas y procesos. Ello llevó a una adaptación mutua entre los perfiles exigidos y los saberes impartidos y compartidos. Fue un proceso de adaptación recíproca. A ello hay que sumarle el cambio paradigmático en las nuevas tecnologías informáticas. Y más recientemente la revolución de la IA. Todo ello forma parte de cambios y adaptaciones permanentes. Ningún saber alcanza. Todo cambia y nada permanece como nos decía Heráclito. Es necesaria una adaptación darwiniana. Nosotros seguimos enseñando con los saberes académicos clásicos. Los alumnos tienen mil millones de veces más información en un celular al alcance de la mano que las que teníamos nosotros con nuestras surtidas bibliotecas que por desgracia van quedando obsoletas.
¿Qué rol deberían tener las tecnicaturas frente a las carreras de grado e ingeniería en el contexto minero salteño?
Como siempre les digo a mis alumnos es importante lograr un título que acredite la posesión de los saberes de la rama o disciplina que desarrollaron. Yo viví una época de grandes cambios en los tiempos que enseñé en la Universidad, esto es las últimas cuatro décadas. Pasé de ver puros varones estudiando la carrera de geología a casi un cambio total por mujeres. Pasé de ver estudiantes que terminaban sus carreras en tiempo y forma a otros que las extendían largamente porque les llamaba entrar a trabajar en las empresas como estudiantes. Algunos nunca se recibieron. Otros se recibieron tarde. Y algunos continúan todavía luchando. Conocí muchos estudiantes que abandonaron la universidad para ir a estudiar tecnicaturas. A algunos les fue muy bien y se volvieron competitivos en el mercado laborar. Pero mucho dependió de la potencia personal de esos estudiantes. También vimos como las empresas contrataron ora estudiantes, ora técnicos y ora profesionales según sus conveniencias. Y ello porque muchas veces un técnico puede hacer un buen trabajo que le ahorra recursos a la empresa. Yo sigo insistiendo en que más allá de todos los cambios paradigmáticos que se puedan dar en el decurso de los acontecimientos lo importante es la formación académica y profesional, los estudios profundos de los temas, la mejor formación posible aprovechando las nuevas tecnologías, la IA y todas las herramientas que la ciencia puso al alcance de las manos de cualquier individuo. La democratización digital del conocimiento.
¿Cree que la formación minera está pensada para un desarrollo de largo plazo o para ciclos extractivos coyunturales?
Cuando enseñamos en la universidad nunca pensamos en ciclos coyunturales. Conocemos la historia y la evolución de la humanidad. Todas las edades del hombre se basaron en el uso y aprovechamiento de los minerales. Sabemos que desde los egipcios y antes se repite aquella cosa bíblica de los siete años de vacas gordas y siete años de vacas flacas. Más allá que hoy sabemos que tiene que ver con los ciclos de crecidas del Nilo. Sin ir más lejos la plata que fluía del Potosí dependía de los ciclos climáticos-oceánicos de los años La Niña, porque era cuando llovía en las montañas y se juntaba agua en las represas que permitía la metalurgia y la amonedación de la plata. También sabemos lo que pasó con el descubrimiento de los nitratos artificiales que dejó un tendal en el norte de Chile, pero que antes había ocasionado la Guerra del Pacífico de 1879 y cercenados territorios de repúblicas enteras. O con los metales en las grandes guerras. Sostengo que tenemos minería desde hace más de 500 años y vamos a tener minería por otros 500 años. Enseñamos para el largo plazo sin pensar en la coyuntura. Sostengo que una mina nunca se agota, por eso es un error hablar de cierre de minas. Hay una ley clave y es que cuando baja la ley o tenor de aprovechamiento de un mineral sus reservas se multiplican geométricamente.
¿Cómo evalúa el nivel de articulación entre universidades, empresas mineras y el Estado provincial?
De eso tenemos que hablar. Las nuevas autoridades de minería de la provincia de Salta están interesadas en esa articulación. Las empresas mineras también. Hay un universo de temas que pueden desarrollarse como escuelas prácticas de campo, becas para formación en otras provincias u otros países, traer profesores de otras universidades que den clases presenciales o virtuales serias y controladas, prácticas profesionales rentadas en yacimientos, financiación de tesinas, tesis profesionales y doctorales, repositorios digitales con la enorme cantidad de información bibliográfica local, etcétera, etcétera, en fin, como digo, un universo amplio.
¿Las empresas mineras participan activamente en el diseño curricular o solo como demandantes de mano de obra?
Las empresas mineras opinan cuando se les pregunta. Cuando necesitan un profesional específico lo buscan y lo contratan. No se andan con bemoles. Las dos veces que fui Secretario de Minería de la provincia traté de que sean nuestros profesionales los primeros en trabajar en los yacimientos de la provincia. A veces ocurrió. Otras veces nuestros profesionales se fueron a otras provincias u otros países. Y Salta se llenó de geólogos, ingenieros de minas y otros profesionales de muchísimas provincias y de muchos países. O sea, hay una dinámica que no es fácil de regular. Una cosa es lo que idealmente se desea y otra las reglas que impone el mercado.
¿Salta está produciendo conocimiento propio en minería?
Tuvimos, tenemos y tendremos grandes profesionales formados íntegramente en nuestro territorio. Con nuestra realidad geológica. La realidad andina, la gran metalogenia de los Andes Centrales, que hemos desarrollado de raíz. Nadie nos vino a enseñar nada. Nosotros salimos a aprender afuera. Soy muy respetuoso de los colegas extranjeros que se interesaron por el edificio andino y aportaron sus enormes saberes. Pero los principales desarrollos fueron “made in casa”. He repetido hasta el hartazgo que, por ejemplo, toda la historia del litio comenzó en la década de 1970 en la Universidad Nacional de Salta de la mano de un geólogo, el Dr. Antonio Igarzábal y de un ingeniero químico, Federico Poppi, ambos fallecidos. Ellos dejaron sus discípulos y esa es la vera raíz de toda la historia del litio en Salta. Para más datos hay decenas de artículos y libros que rescatan dicha historia.
¿Qué potencial tiene la universidad para convertirse en un actor clave en investigación aplicada al litio, el cobre y otros minerales estratégicos?
Ya la tiene. Todo el potencial que dan su gente, sus alumnos y sus profesores en un marco geológico y geográfico impactante. Con los volcanes más altos del mundo y una Puna repleta de minerales. Grandes salares y raíces mineralizadas de montañas. Fuimos el primer productor de azufre y uranio de la Argentina. Lo seguimos siendo de los boratos. Ahora a full con el litio, el oro y esperemos que pronto el cobre y la plata. Tenemos torio y tierras raras. Los institutos de la universidad, tanto en geología como en las ingenierías, tienen materia gris suficiente para ser actores claves en la nueva y en la futura minería.

























