El Ministro del Interior anticipó que en febrero se lanzará la licitación de la Ruta Nacional 7, una obra clave para la conectividad y la logística minera de Mendoza y del país.
Por Panorama Minero
El anuncio del Ministro del Interior, Diego Santilli, de que en febrero se lanzará la licitación para avanzar con obras sobre la Ruta Nacional 7 en el tramo de alta montaña en Mendoza, introduce un dato relevante en la agenda de infraestructura productiva del país. “El crecimiento necesita infraestructura. Por eso estamos retomando obras y trabajando con las provincias para priorizar las que tienen impacto directo en el desarrollo”, señaló el funcionario al confirmar el avance del proyecto junto al gobernador Alfredo Cornejo.
Si bien no se trata de una obra concebida específicamente para la minería, su impacto potencial sobre el desarrollo del sector es directo, especialmente en provincias cordilleranas donde la logística define buena parte de la viabilidad técnica y económica de los proyectos.
La Ruta 7 es el principal corredor bioceánico de la Argentina y conecta el centro productivo del país con el Sistema Integrado Cristo Redentor y los puertos del océano Pacífico. En términos mineros, se trata de una infraestructura habilitante: por allí circulan insumos críticos, equipos de gran porte y cargas industriales que abastecen a la alta montaña y, en un escenario de desarrollo, se perfila como el corredor natural para la salida de producción mineral con destino a mercados internacionales.
Infraestructura, el principal cuello de botella del sector
El anuncio se inscribe en un contexto más amplio. El informe nacional de requerimientos de infraestructura para el desarrollo del sector minero, elaborado por la Secretaría de Minería de la Nación, identificó con claridad que uno de los principales límites para que la minería argentina escale no está en la disponibilidad de recursos geológicos, sino en la infraestructura física, energética y logística que permita operar a escala y con previsibilidad.
A nivel país, el diagnóstico pone el foco en corredores viales estratégicos, accesos a zonas de alta montaña, pasos internacionales operativos durante todo el año y sistemas logísticos capaces de sostener flujos continuos y de gran volumen. En ese marco, obras viales como la Ruta Nacional 7 adquieren un rol central, aun cuando no formen parte de un plan minero sectorial específico, ya que condicionan directamente los costos de transporte, los tiempos de operación y la competitividad de los proyectos.
En ese marco, Santilli remarcó que la estrategia nacional apunta a “acompañar el crecimiento económico y mejorar la competitividad regional”, al tiempo que destacó que la infraestructura vial es una condición necesaria para que las inversiones productivas puedan consolidarse en el territorio.
Mendoza, un caso puntual dentro del diagnóstico nacional
En el caso de Mendoza, el informe nacional es aún más preciso. Identifica tres ejes críticos pendientes para acompañar un eventual desarrollo minero: el fortalecimiento de rutas estratégicas, la mejora integral del Sistema Integrado Cristo Redentor y el avance del Paso Las Leñas como alternativa de largo plazo.
La Ruta Nacional 7 se ubica en el corazón de ese esquema. No solo constituye el principal acceso vial al sistema Cristo Redentor, sino que funciona como la columna vertebral logística de la alta montaña mendocina. Su capacidad, estado y nivel de servicio condicionan de manera directa el funcionamiento del corredor internacional y, por extensión, cualquier esquema de transporte asociado a la minería metalífera.
Un corredor que ya opera para minería y proyecta su uso futuro
Tal como viene señalando PANORAMA MINERO, el Sistema Integrado Cristo Redentor ya cumple hoy un rol concreto en la actividad extractiva regional. Por ese corredor circulan de manera regular cargas vinculadas a la minería, como las cales producidas en San Juan con destino a operaciones en Chile, lo que demuestra que la infraestructura existe y es utilizada por el sector, aún con limitaciones operativas.
Ese antecedente adquiere especial relevancia en el escenario que comienza a perfilarse para la minería mendocina. El proyecto cuprífero PSJ, el más avanzado de la provincia analiza esquemas logísticos que, en el futuro cercano, contemplan el envío de concentrado de cobre hacia el océano Pacífico. En ese marco, la Ruta Nacional 7 será el corredor vial clave para vincular la producción mendocina con los puertos chilenos, aprovechando una salida más eficiente y competitiva hacia los mercados internacionales.
Ruta 7 y Cristo Redentor: un binomio operativo
Los problemas operativos del Sistema Integrado Cristo Redentor -cierres prolongados, falta de previsibilidad, cuellos de botella en la gestión y ausencia de planificación integral- limitan hoy su capacidad para absorber flujos de mayor escala. Sin embargo, su rol estratégico no está en discusión. La clave pasa por transformar un sistema subutilizado en un corredor productivo confiable.
En ese proceso, la Ruta Nacional 7 aparece como una de las piezas críticas. Sin accesos viales eficientes, con capacidad y condiciones acordes a la logística minera, cualquier intento de optimizar el sistema Cristo Redentor queda incompleto. La licitación anunciada por el Gobierno nacional no resuelve por sí sola estas falencias, pero empieza a cerrar una de las brechas más evidentes del esquema logístico mendocino.
Señales para una minería que entra en fase operativa
El impacto del anuncio de Santilli debe leerse, entonces, más como una señal estructural que como una solución definitiva. Traslada una obra clave del plano de los reclamos históricos al de la agenda operativa nacional, en un momento en el que la minería argentina —y la mendocina en particular— comienza a evaluar costos reales, alternativas de transporte y escenarios de operación a escala.
Para proyectos que hoy avanzan en etapas de prefactibilidad, la previsibilidad en materia de infraestructura es tan determinante como el marco regulatorio o la calidad del recurso. En ese contexto, la mejora de la Ruta 7 se convierte en un factor que incide directamente sobre la viabilidad logística de la minería cuprífera mendocina.
Infraestructura antes que producción
La convergencia entre el diagnóstico del informe nacional de la Secretaría de Minería y el anuncio sobre la Ruta Nacional 7 refuerza una idea central: la infraestructura debe anticiparse al desarrollo minero y no llegar cuando los proyectos ya están en producción. Rutas, pasos internacionales y corredores logísticos definen tiempos, costos y competitividad mucho antes de que una mina entre en operación.
En ese tablero, la Ruta Nacional 7 y el Sistema Integrado Cristo Redentor forman un binomio inseparable. Avanzar sobre uno sin resolver el otro limita el impacto de cualquier inversión. El desafío para Mendoza y para la política minera nacional será transformar estos anuncios en una estrategia integral que permita que la infraestructura deje de ser el principal cuello de botella y pase a convertirse en un habilitador efectivo del desarrollo minero argentino.


























