El fallido intento de reactivación de Potasio Río Colorado (PRC) marcó un punto de inflexión en la política minera de Mendoza. El proceso, que no logró cumplir los hitos comprometidos, derivó en la salida de Emilio Guiñazú de la conducción de Impulsa Mendoza y abrió una nueva etapa en la que el Gobierno provincial analiza qué hacer con el proyecto, cómo ajustar el contrato vigente y bajo qué condiciones PRC podría volver a ser considerado viable.
Por Panorama Minero
Desde el plano técnico, el diagnóstico es concreto. El contrato de reactivación firmado con Minera Aguilar contemplaba un esquema escalonado, cuyo primer hito relevante era el desarrollo de una planta piloto de cloruro de potasio (KCl). Esa etapa debía permitir validar procesos, ingeniería y costos antes de avanzar hacia una eventual fase industrial.
Ese hito no se materializó en los plazos comprometidos. Como consecuencia, el proyecto no generó la información técnica ni las señales de ejecución necesarias para avanzar en una etapa de financiamiento o asociación estratégica. En términos prácticos, Potasio Río Colorado quedó detenido en una instancia preliminar, sin capacidad de evolucionar dentro del marco contractual vigente.
Sobre esa base, el Gobierno de Mendoza inició un análisis sobre el futuro del acuerdo, que incluye la posibilidad de ajustar, reconvenir o redefinir las condiciones bajo las cuales el proyecto podría continuar.
Un cambio de etapa en Impulsa Mendoza
La salida de Emilio Guiñazú y la designación de Sebastián Piña al frente de Impulsa Mendoza se inscriben en ese proceso. El recambio refleja una transición hacia un perfil más enfocado en estructura financiera, evaluación de riesgos y atracción de inversiones, en un contexto donde proyectos estratégicos como PRC requieren definiciones más rigurosas.
Si bien PRC no es el único factor detrás de la reorganización del organismo, su fracaso operativo aparece como el antecedente más visible que precipitó la necesidad de revisar criterios de ejecución y seguimiento de proyectos de gran escala.
El marco global: señales desde el mercado del potasio
La revisión local ocurre en paralelo con un reordenamiento del mercado mundial del potasio. La referencia más clara es el avance del proyecto Jansen, desarrollado por BHP en Canadá. La compañía confirmó que su primera etapa se encuentra en una fase avanzada de construcción y mantiene como objetivo el inicio de producción hacia mediados de 2027, con una capacidad cercana a los 4 millones de toneladas anuales.
Más allá del volumen, las estimaciones económicas difundidas muestran retornos moderados y plazos largos, incluso para un proyecto de gran escala y con infraestructura integrada. Esa información refuerza una lectura que gana consenso en la industria: el potasio sigue siendo estratégico, pero bajo una disciplina de oferta más estricta y con mayor sensibilidad al precio.
Qué implica este escenario para PRC
Este contexto internacional no define por sí solo el destino de PRC, pero sí endurece las condiciones de análisis. En mercados con precios más ordenados, la viabilidad depende en mayor medida de la estructura de costos y de la eficiencia logística. En el caso de PRC, la discusión vuelve de manera recurrente sobre un punto estructural: la infraestructura de transporte.
El futuro del proyecto aparece ligado a la resolución integral de las cuestiones logísticas, que incluyen tanto el abastecimiento energético necesario para una operación industrial sostenida como, principalmente, la viabilidad de una solución ferroviaria que conecte el yacimiento con los nodos de salida. Sin transporte de gran escala y bajo costo unitario, el potasio de PRC queda expuesto a escenarios de precios que no siempre juegan a favor.
Un segundo proyecto avanza por otro carril
Mientras PRC se encuentra bajo revisión, Mendoza continúa el análisis ambiental de Potasio CanCambria, impulsado por Argentina Potash. Se trata de un proyecto en etapa temprana, enfocado en exploración y generación de información geológica, con una lógica incremental y sin exigencias inmediatas de desarrollo industrial.
Este avance no reemplaza la discusión sobre PRC, pero permite a la provincia mantener activo el interés por el potasio mientras define el futuro de su principal activo heredado.
Con el fracaso del esquema de reactivación, el recambio en Impulsa Mendoza y un mercado internacional más exigente, PRC ingresa en una etapa donde las definiciones ya no pueden postergarse. El potasio sigue siendo relevante para Mendoza, pero el foco se desplaza desde la expectativa hacia la ejecución concreta: contratos exigibles, hitos verificables, estructura logística y realismo económico. Sin una solución ferroviaria, el margen de viabilidad se reduce; con ella, el proyecto ingresa en otra categoría de análisis.

























