Con una inversión estimada de US$5 millones y financiamiento privado internacional, la compañía canadiense inicia los primeros sondajes del distrito sobre un objetivo de pórfido de cobre-oro-molibdeno en Malargüe.
Por Panorama Minero
El inicio de la campaña de perforación diamantina en el proyecto El Perdido marca un punto de inflexión para la minería mendocina y para el desarrollo de Malargüe Distrito Minero Occidental (MDMO). Por primera vez desde la creación de este esquema territorial y regulatorio, MDMO registra sondajes de exploración avanzada, convirtiendo a El Perdido en el primer proyecto del distrito en validar su potencial mineral mediante perforación y en el primer caso testigo del nuevo ciclo minero que impulsa la provincia.
El hito es doble. Desde el punto de vista técnico, se trata de los primeros sondajes realizados en MDMO, sobre un sistema de pórfido de cobre que hasta ahora había sido evaluado exclusivamente mediante trabajos de superficie. Desde el punto de vista financiero, la campaña representa la primera inversión de capital privado extranjero orientado específicamente a perforación minera en Mendoza dentro de este nuevo esquema de desarrollo. El proyecto es operado por Kobrea Exploration Corp., una compañía junior de exploración con sede en Vancouver, Canadá, que logró estructurar financiamiento privado internacional para avanzar con perforación diamantina en Malargüe.
Hasta este momento, las perforaciones ejecutadas en la provincia habían estado asociadas mayormente a capitales locales o provinciales y fuera de este distrito. En ese contexto, El Perdido se posiciona como el primer proyecto mendocino en atraer fondos privados del exterior destinados directamente a exploración avanzada, un dato relevante en un escenario global donde el financiamiento para compañías junior es cada vez más competitivo y selectivo.
Desde el punto de vista geológico, El Perdido corresponde a un sistema de pórfido de cobre con asociación de oro y molibdeno (Cu–Au–Mo), emplazado en el sector sur del cinturón andino de pórfidos neógenos. El proyecto se desarrolla sobre una superficie aproximada de 6.800 a 6.900 hectáreas y forma parte del portafolio de Kobrea dentro de MDMO, un conjunto de propiedades que totaliza más de 73.000 hectáreas bajo control de Kobrea en el sur de Mendoza. Se trata de un sistema que no cuenta con perforaciones históricas, por lo que los sondajes en ejecución constituyen el primer acceso directo al subsuelo mineralizado.
Los trabajos de exploración en superficie permitieron delinear un objetivo de escala distrital, con una huella de alteración hidrotermal continua de 2 a 3 kilómetros. El mapeo geológico detallado identificó el desarrollo de alteración potásica, intrusivos porfíricos -principalmente cuarzodioritas- y un stockwork de vetillas de cuarzo, rasgos considerados diagnósticos de sistemas porfíricos potencialmente fértiles. A estos elementos se suman anomalías geoquímicas consistentes de cobre, oro y molibdeno en superficie, que respaldaron la jerarquización del objetivo.
La información geofísica fue determinante para avanzar hacia la etapa de perforación. Relevamientos magnetométricos -incluyendo datos históricos y reinterpretaciones integradas por Kobrea- delinearon anomalías magnéticas de gran escala, coincidentes con las zonas de alteración y geoquímica superficial. La integración de estos datasets permitió construir un modelo geológico preliminar del sistema, definir la arquitectura del pórfido y seleccionar los blancos prioritarios de perforación sobre los que se concentran los primeros sondajes.
Cronología
El inicio de la campaña es el resultado de una secuencia de hitos técnicos y regulatorios desarrollados a lo largo de 2025. En julio, Kobrea obtuvo las aprobaciones provinciales para perforación y construcción de accesos, habilitando formalmente el pasaje del proyecto a exploración avanzada en MDMO. En agosto, la compañía informó una expansión significativa del objetivo porfírico, tras integrar nuevos datos geofísicos y de teledetección. En noviembre, comenzaron las obras de acceso y la preparación logística del sitio, condición indispensable para la movilización de equipos y personal.
Entre fines de 2025 y comienzos de 2026, la empresa completó la movilización de equipos de perforación diamantina (a cargo de Conosur Drilling), personal técnico y contratistas especializados, dando inicio a una campaña que representa el mayor desembolso de capital exploratorio privado extranjero registrado hasta el momento en MDMO. Según lo informado por la compañía en sus comunicados corporativos, alrededor de US$5 millones fueron asignados específicamente a El Perdido para esta primera fase, incluyendo obras de acceso, logística de campo y la campaña inicial de perforación. El financiamiento proviene de colocaciones privadas realizadas por Kobrea en los mercados de capitales, con un destino claramente exploratorio.
Propiedades bajo análisis
Kobrea estructuró su desembarco en el distrito a través de un acuerdo estratégico con la firma local Agaucu, que le otorga derechos sobre siete proyectos en MDMO: Sofi, El Perdido, Mantos de Cobre, Cuprum, Elena, Verónica y El Destino. En el marco de ese acuerdo, la compañía puede avanzar en la exploración de estos activos con opción de consolidar participaciones, articulando un enfoque de exploración integrada a escala distrital. El Perdido fue definido como el proyecto prioritario, concentrando la mayor parte del capital y de los esfuerzos técnicos en esta etapa.
El esquema permite además optimizar el uso de los fondos levantados, aplicando estudios geológicos y geofísicos de manera transversal en varios proyectos del portafolio -como magnetometría aerotransportada y análisis de teledetección- mientras se focaliza la perforación en el objetivo más avanzado del distrito. Otros proyectos, como El Destino, forman parte de la estrategia de mediano plazo y cuentan con presupuestos y cronogramas diferenciados.
Más allá de los resultados geológicos que arrojen los sondajes, el inicio de la perforación en El Perdido tiene un valor estratégico propio. El proyecto se consolida como el caso testigo de MDMO, tanto desde el punto de vista técnico como financiero. La llegada de una junior canadiense con capital privado internacional, foco en cobre y una estrategia de exploración de riesgo introduce una señal concreta para el mercado: Mendoza vuelve a posicionarse en el radar del capital exploratorio global, en un contexto donde el cobre se consolida como mineral crítico para la transición energética.
En ese marco, El Perdido no solo abre una nueva etapa para su propio desarrollo, sino que también pone a prueba el esquema institucional, ambiental y técnico diseñado por la provincia para habilitar exploración avanzada. Los sondajes que hoy se inician representan, en ese sentido, el primer examen real de MDMO como plataforma para el desarrollo minero de largo plazo en Mendoza.



























