Fitorremediación con especies nativas: una respuesta científica a un pasivo ambiental histórico en Caucete

6 mins min lectura
Fitorremediación con especies nativas: una respuesta científica a un pasivo ambiental histórico en Caucete
Miembros del CONICET y del INTA, y una propuesta de solución sustentable para pasivos ambientales históricos
Compartir:

La iniciativa, desarrollada por la licenciada en Biología Belén Heredia, becaria del Conicet e investigadores del INTA, aborda un pasivo ambiental histórico en La Planta, Caucete, mediante el uso de especies nativas capaces de inmovilizar y absorber metales pesados, proponiendo una solución sustentable que combina ciencia aplicada, restauración ecológica y economía circular para mitigar la contaminación de suelos mineros en San Juan.

Por Panorama Minero

La contaminación de suelos por residuos provenientes de antiguas operaciones mineras representa uno de los principales desafíos ambientales en las zonas áridas de San Juan. Frente a esta problemática compleja, que combina impactos ambientales, sociales y productivos, la ciencia local comenzó a aportar respuestas concretas y sustentables. Un ejemplo de ello es el proyecto de fitorremediación desarrollado en la localidad de La Planta, en Caucete, a partir del trabajo de la licenciada en Biología Belén Heredia, becaria posdoctoral del CONICET, junto a un equipo de investigadores del INTA.

La iniciativa se enmarca en la tesis doctoral de Heredia, titulada “Evaluación del potencial fitorremediador de especies nativas del monte sanjuanino en suelos con residuos de una mina de oro”, y propone la recuperación de suelos contaminados mediante el uso de plantas autóctonas adaptadas a las condiciones ambientales extremas del territorio sanjuanino.

El trabajo surgió a partir de una demanda puntual: la existencia de un pasivo ambiental histórico en La Planta, una localidad donde funcionó, hasta hace más de seis décadas, una planta de procesamiento de oro y plata. En ese sitio se trataban rocas provenientes de yacimientos mineros cercanos, aprovechando la disponibilidad de agua del río Papagallo, fundamental para los procesos de extracción. En la actualidad este río trae agua ocasionalmente. Durante su período de actividad se estima que se obtuvieron alrededor de 1.600 kilos de oro.

Sin embargo, al cesar la actividad minera, no se implementaron planes de cierre ni medidas de mitigación ambiental, en línea con las escasas regulaciones vigentes en aquella época. Con el paso del tiempo, los residuos generados por la extracción, inicialmente con mercurio y posteriormente con cianuro, dieron origen a una pluma de contaminación que afectó de manera progresiva al entorno.

A lo largo del tiempo, se intensificó el asentamiento de población en la zona: actualmente, La Planta alberga a más de 80 familias, cuenta con una escuela y desarrolla actividades productivas como la ganadería caprina extensiva y huertas domiciliarias. Estas prácticas, esenciales para la subsistencia de la comunidad, se ven directamente amenazadas por la presencia de contaminantes en el suelo, provenientes de históricas operaciones mineras.

Desde el INTA, el equipo de investigación intervino con una caracterización integral del área afectada. Los estudios permitieron identificar que los principales contaminantes presentes en los residuos eran arsénico, cadmio, zinc y plomo. Al contrastar los resultados con los niveles guías establecidos por la legislación nacional para usos residencial, agrícola e industrial, se constató que las concentraciones superaban ampliamente los valores permitidos, lo que impedía cualquier tipo de uso seguro del suelo.

Ante este escenario, el equipo optó por buscar una alternativa de remediación que fuera ecológica, económicamente viable y adecuada a las condiciones locales. La respuesta surgió de la observación del propio ambiente: la presencia de vegetación nativa que crecía de manera espontánea sobre los residuos contaminados. A partir de allí se implementó la tecnología de fitorremediación, que consiste en el uso de plantas capaces de absorber, acumular o inmovilizar contaminantes, reduciendo su movilidad y evitando su dispersión.

Los estudios revelaron que varias especies autóctonas del monte sanjuanino no solo resistían la presencia de metales pesados, sino que además los acumulaban en sus tejidos. Se identificaron cuatro especies clave con alto potencial fitorremediador: el algarrobo, la jarilla, el retamo y el chimisque, también conocido como manca potrillo.

El equipo analizó tallos, hojas y raíces de estas plantas, comprobando concentraciones significativas de los contaminantes. Para avanzar en el diseño de una estrategia de intervención, se realizaron ensayos en condiciones controladas de invernadero, evaluando la respuesta de las especies durante las etapas tempranas de desarrollo.

Foto Secundaria 2.webp

El proyecto tuvo financiamiento de la Unión Europea, en el marco de un aporte internacional que incluyó a España, Lituania y Serbia. En ese esquema, San Juan fue seleccionado como sitio piloto para el estudio de suelos contaminados con metales pesados. Las conclusiones indicaron que la estrategia más eficiente era el trasplante de individuos –plantas- con aproximadamente un año de desarrollo.

No obstante, para garantizar la supervivencia de las plantas era necesario intervenir sobre el sustrato. El residuo presentaba un pH extremadamente ácido, entre 2 y 3, cuando el crecimiento vegetal requiere valores cercanos a 6. Además, el suelo natural se encontraba a profundidades mayores a los 50 o 80 centímetros, lo que obligaba a trabajar directamente sobre el residuo minero.

La solución fue la incorporación de una enmienda: dolomita, un subproducto de la explotación de la cal, que mejora el pH, aporta calcio y magnesio y favorece la aireación del suelo. Calera San Juan donó el material, lo que permitió instalar dos parcelas experimentales de 500 m2 cada una en La Planta. En cada parcela se implantaron 40 plantas.

El área más afectada por la contaminación alcanza casi dos hectáreas, por lo que el proyecto se pensó también desde una lógica de economía circular. El objetivo era producir biomasa que pudiera ser enviada a un socio en Alemania, donde se utiliza para generar biocombustible. A partir de los residuos de ese proceso, otra empresa se encargaría de recuperar los metales para reinsertarlos en la industria.

Dado que las especies nativas presentan un crecimiento lento, se incorporó además el cultivo de quinoa, que permite obtener biomasa anual sin necesidad de extraer completamente las plantas autóctonas, realizando únicamente podas controladas. Se sumó compost para aportar materia orgánica y mejorar las condiciones del sustrato.

Foto Secundaria 1.webp

De manera inesperada, los resultados mostraron que la quinoa fue capaz de absorber altas concentraciones de metales pesados, lo que representó un hallazgo relevante desde el punto de vista científico. No obstante, se aclaró que en este contexto el cultivo no es apto para consumo humano, ya que los contaminantes se transfieren al grano.

Aunque el proyecto financiado por la Unión Europea ya finalizó, el equipo continuó con el monitoreo durante cuatro años. Las especies nativas implantadas siguen desarrollándose en el sitio, lo que confirma la viabilidad de la estrategia. Se instaló un sistema de riego por goteo de manera transitoria, que se está retirando progresivamente para favorecer la adaptación de las plantas y permitir que el proceso continúe por sucesión natural.

La cobertura vegetal lograda cumple un rol clave: reduce la acción de los agentes erosivos, como el viento y el agua, y evita que los contaminantes se dispersen hacia otras áreas. De este modo, el proyecto liderado por Belén Heredia se consolida como un ejemplo de cómo la ciencia aplicada, articulada entre organismos como el CONICET y el INTA, puede ofrecer soluciones concretas a pasivos ambientales históricos, integrando conocimiento local, cooperación internacional y una mirada de largo plazo sobre el territorio sanjuanino.

Publicado por: Panorama Minero

Categoría: Noticias

¿Querés recibir noticias del sector y de las iniciativas de Panorama Minero?


Suscribite a nuestro boletín.

Imagen ilustrativa para la noticia: Rutas: el desafío estratégico del desarrollo minero en el NOA | Panorama Minero

El crecimiento acelerado de la minería en el Noroeste Argentino (NOA), impulsado en los últimos años por el litio, y ahora por la inminencia de proyectos cupríferos, expone la necesidad de desarrollo de infraestructura en las provincias que conforman el Triángulo del Litio Argentino: Salta, Jujuy y Catamarca.

Imagen ilustrativa para la noticia: Iglesia: cuando la minería sembró emprendedores con mirada de futuro | Panorama Minero

Tres emprendedores nacidos en el departamento del norte de San Juan relatan cómo la llegada de la minería metalífera y la puesta en marcha de Veladero les permitió transformar pequeños proyectos familiares en proveedores formales, adquirir conocimiento técnico y construir emprendimientos con visión de largo plazo, pensados para sostenerse más allá de la vida útil de la mina.

Imagen ilustrativa para la noticia: Patagonia Lithium: Actualización de Perforación en Formentera | Panorama Minero

La compañía anunció que ha comenzado la perforación del Pozo 6 hasta una profundidad de 131 metros. Se han recuperado unidades litológicas de arena y limo con observaciones de alta porosidad. Formentera se encuentra en la provincia de Jujuy.