La minería no metálica en Valle Fértil, a unos 250 kilómetros al este de la ciudad de San Juan, atraviesa un momento complejo, signado por la retracción de las ventas de carbonato de calcio y una incipiente recuperación en la demanda de cuarzo.
Por Panorama Minero
Así lo explicó el productor minero Sergio Botella, integrante de la empresa Botella Hermanos, quien analizó la coyuntura actual del sector y los factores económicos que condicionan su desempeño.
La empresa, que inició su actividad enfocada en la extracción y comercialización de cuarzo, fue incorporando con el paso del tiempo la producción de carbonato de calcio como una de sus principales líneas. Sin embargo, en los últimos dos a tres años, este segmento mostró un deterioro sostenido. Si bien los precios se mantienen relativamente estables, el problema central está vinculado a la fuerte caída del consumo y a la reducción de los cupos de compra por parte de los clientes.
En términos de volumen, el retroceso es significativo. Botella Hermanos pasó de comercializar alrededor de 3.500 toneladas mensuales de carbonato de calcio a cifras que rondan las 2.000 toneladas, con meses excepcionales en los que apenas se superaron las 500 toneladas. Este nivel de ventas resulta insuficiente para sostener la estructura operativa, ya que el punto de equilibrio de la empresa se ubica en torno a las 1.500 toneladas mensuales, considerando costos laborales, logísticos y generales.
El carbonato de calcio producido en Valle Fértil tiene múltiples aplicaciones industriales, principalmente en la fabricación de papel, pinturas, enduidos plásticos y productos derivados del plástico y el nylon. En el caso de Botella Hermanos, uno de los principales destinos del mineral es Chile, a través de empresas como Calidra –ex Minera TEA-, mientras que otra parte se comercializa en el mercado interno mediante Camisaju - Cargas Minerales San Juan S.A.-, con sede en la zona de Media Agua. Parte de esa producción local también tiene como destino el país vecino.
La caída de la actividad no afecta únicamente a esta empresa. Según el análisis del productor, Ceras San Juan S.A., la otra gran operadora de carbonato de calcio en la provincia y vecina en Valle Fértil, también registra un fuerte retroceso. Luego de haber alcanzado volúmenes mensuales de entre 2.500 y 3.000 toneladas, la firma habría decidido reducir drásticamente su actividad durante el verano, en parte por acumulación de stock y en parte por la menor demanda del mercado.
En contraste con este escenario, el cuarzo comienza a mostrar algunos signos de reactivación luego de varios años de estancamiento. La mejora está impulsada principalmente por la reanudación del consumo de la fábrica Globe Metales en Mendoza, que se convirtió nuevamente en el principal motor de la demanda. A esto se suman clientes más estables en San Luis y Córdoba, que aportan continuidad, aunque con volúmenes moderados.
Este leve repunte permitió que algunos productores vuelvan a operar. Actualmente, el circuito de cuarceros de Valle Fértil es reducido y está integrado por Botella Hermanos, Villafañe, Lucero e Iván Sánchez, con cupos de venta acotados pero en actividad. En total, el sector cuenta con cinco productores: dos dedicados al carbonato de calcio y tres al cuarzo, con algunas firmas que participan en ambos segmentos.
La reactivación parcial del cuarzo también impacta de manera positiva en el transporte y el empleo local. En el caso de Botella Hermanos, la empresa presta servicios de logística y pudo volver a poner en circulación parte de su flota, generando movimiento económico y sosteniendo fuentes de trabajo en la comunidad. En promedio, cada emprendimiento del sector emplea alrededor de ocho personas.
Más allá de la situación particular de cada mineral, el análisis del productor apunta a un problema vinculado a la economía interna. La menor actividad en la construcción, la reducción de obras privadas y la paralización o desaceleración de desarrollos habitacionales inciden directamente en la caída de la demanda de pinturas y materiales asociados, afectando de forma directa al consumo de carbonato de calcio.
El escenario externo tampoco ofrece señales claras de recuperación. Las exportaciones a Chile, que en otros momentos alcanzaron volúmenes cercanos a las 2.000 toneladas mensuales, también se redujeron de manera significativa. A esto se suma la creciente competencia de productos importados a bajo costo.
En este contexto, la minería no metálica de Valle Fértil se sostiene con un equilibrio frágil, atravesada por ventas erráticas y una demanda inestable. No obstante, el incipiente movimiento del cuarzo aparece como una señal moderada de alivio para un sector que cumple un rol clave en las economías regionales y que, pese a las dificultades, busca mantener su actividad y preservar el empleo local mientras espera un escenario macroeconómico más favorable.



























