El proveedor minero y la sostenibilidad

4 mins min lectura
El proveedor minero y la sostenibilidad
Diego Hernández C.
Compartir:

“Ser local puede abrir la puerta; ser competitivo y sostenible es lo que la mantiene abierta”. El análisis a cargo de Diego Hernández C.

Por Panorama Minero

La cadena de valor minera es cada vez más relevante en la minería moderna: proveedores capaces de asegurar continuidad operacional, seguridad, innovación y un desempeño ambiental y social verificable. En ese escenario, el proveedor deja de ser un “insumo” y pasa a ser un socio estratégico. La sostenibilidad, lejos de ser un concepto aspiracional, es el nuevo estándar de competitividad.

Ser sostenible es, en primer lugar, cumplir la ley. En Argentina, ese piso regulatorio incluye, entre otras, la Ley General del Ambiente 25.675, el régimen de protección ambiental para la actividad minera incorporado al Código de Minería por la Ley 24.585, la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos, la Ley 25.612 de gestión de residuos industriales, la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 (LCT) y la Ley 27.401 de responsabilidad penal empresaria. A ello se suman normas provinciales y permisos sectoriales (ambientales, hídricos, uso del suelo, transporte y gestión de residuos) y las obligaciones del proyecto definidas en sus instrumentos ambientales y operativos, que elevan el umbral de cumplimiento para toda la cadena de suministro.

Sin embargo, en minería el estándar real de entrada rara vez se limita a lo regulatorio. Las operadoras, por exigencias de continuidad, seguridad, financiamiento, auditorías y reputación, trasladan a su cadena de suministro normas y procedimientos internos que se vuelven contractualmente vinculantes: requisitos de habilitación y capacitación, permisos de trabajo, matrices de riesgo, controles de ingreso a faena, estándares de calidad y esquemas de evaluación y auditoría. A esto se agregan políticas corporativas obligatorias: políticas de RSE y relacionamiento comunitario; políticas de género, diversidad e inclusión; protocolos de prevención de violencia y acoso; políticas de alcohol y drogas; códigos de conducta y ética; anticorrupción; regalos y hospitalidades; y lineamientos de compras responsables, además de certificaciones de normas ISO. En muchos casos, el incumplimiento habilita sanciones contractuales, suspensión y desvinculación.

Por eso, la sostenibilidad no se agota en “cumplir”. También es hacer negocios: reducir riesgos y costos, sostener continuidad operativa, proteger la reputación, acceder a financiamiento y asegurar mercados. El mercado ya no compra promesas; compra evidencia. Bancos, aseguradoras, clientes industriales y comunidades demandan políticas, indicadores, auditorías, trazabilidad y mejora continua. En consecuencia, la elegibilidad del proveedor se define por desempeño medible y por la capacidad de demostrarlo con registros, KPIs y auditorías, además de precio.

Para el ecosistema proveedor, el camino es profesionalizarse en cuatro planos inseparables:

1 - Gobernanza y riesgo: continuidad de negocio, gestión de subcontratistas, ciberseguridad, seguros, control documental, trazabilidad y reportabilidad; integridad y transparencia como requisitos de entrada.

2 - Operaciones y calidad: entregas confiables, mantenimiento preventivo, logística robusta, gestión de repuestos e insumos críticos y respuesta ante contingencias; la confiabilidad del proveedor es parte de la confiabilidad de la mina.

3 - Personas y seguridad: cultura preventiva, sistemas integrados de gestión, procedimientos, investigación de incidentes, liderazgo visible y cumplimiento laboral (LCT), junto con el alineamiento estricto a políticas internas de convivencia, género y alcohol y drogas.

4 - Ambiente y clima: control de impactos, gestión de residuos y derrames, eficiencia energética, uso responsable de recursos y reducción de huella con resultados verificables; la transición energética abre oportunidades para proveedores que aporten electrificación, digitalización, sensorización y mantenimiento predictivo.

El desafío central es construir relaciones de largo plazo: reglas claras, homologación transparente, métricas compartidas y mecanismos de mejora continua, apoyados por programas de desarrollo de proveedores (diagnóstico de brechas, capacitación, acompañamiento técnico y verificación). En Argentina, además, la discusión sobre “contenido local” debe madurar: no se trata solo de domicilio, sino de capacidad instalada, empleo formal, transferencia tecnológica e inversión en formación. Ser local puede abrir la puerta; ser competitivo y sostenible es lo que la mantiene abierta.

La conclusión es directa: la sostenibilidad es el futuro de la minería porque es cumplimiento normativo, es gestión profesional del riesgo y, sobre todo, es estrategia de negocios. El proveedor que incorpora gobernanza, seguridad, desempeño ambiental y transparencia, y se alinea con los procedimientos y políticas internas de las operadoras, no solo acompaña a la industria: la habilita, la fortalece y la hace viable.

Publicado por: Panorama Minero

Categoría: Noticias

¿Querés recibir noticias del sector y de las iniciativas de Panorama Minero?


Suscribite a nuestro boletín.

Imagen ilustrativa para la noticia: Rutas: el desafío estratégico del desarrollo minero en el NOA | Panorama Minero

El crecimiento acelerado de la minería en el Noroeste Argentino (NOA), impulsado en los últimos años por el litio, y ahora por la inminencia de proyectos cupríferos, expone la necesidad de desarrollo de infraestructura en las provincias que conforman el Triángulo del Litio Argentino: Salta, Jujuy y Catamarca.