La última semana de enero dejó señales relevantes desde Vancouver, uno de los principales centros globales del financiamiento minero. El mercado mostró renovado interés por los metales, tanto en su rol de refugio como en su dimensión industrial, en un contexto marcado por reacomodamientos monetarios, tensiones geopolíticas y mayor selectividad en la asignación de capital.
Por Panorama Minero
El diagnóstico surge tras una agenda que incluyó el Metals Investor Forum, la Vancouver Resource Investment Conference, el encuentro técnico de la Association for Mineral Exploration y la denominada Argentina Night, evento de posicionamiento país organizado por Argenta Silver con apoyo del Consulado argentino en Vancouver. Participaron compañías con presencia activa en exploración en el país, entre ellas Kobrea, Mirasol, Latin Metals, Aldebaran, Astra y Argenta.
Julio César Ortiz, abogado mendocino del estudio Ortiz & Macaluzzo, con práctica en distintas jurisdicciones mineras del país, participó de estos encuentros y recopiló las principales lecturas del mercado.
Uno de los elementos destacados fue la suba simultánea de metales preciosos e industriales, una dinámica que no suele observarse con frecuencia en etapas iniciales de un ciclo.

Oro, plata y cobre: factores detrás del movimiento
De acuerdo con los análisis recogidos durante las presentaciones técnicas y financieras, el desempeño alcista de oro, plata y cobre responde a una combinación de factores. Entre ellos, la inestabilidad política y jurídica en distintas regiones, tensiones comerciales, cambios en las reglas del comercio internacional y un proceso de desdolarización que se refleja en compras sostenidas de oro por parte de bancos centrales.
A esto se suma que el capital minorista aún no ingresó de forma masiva al ciclo actual, lo que podría habilitar mayor presión sobre los precios si se consolida el escenario.
En el caso de la plata, se remarcó la limitada disponibilidad física del metal. Una parte relevante de las operaciones se apoya en expectativas de producción futura más que en inventarios disponibles, lo que vuelve al mercado especialmente sensible ante alteraciones de oferta y refuerza la posición estratégica de países productores.
El cobre, por su parte, combina su rol central en la transición energética, la electrificación y la infraestructura con un escenario geopolítico más complejo. Esa doble condición, metal industrial clave y mineral crítico, sostiene su relevancia dentro del actual ciclo.
Si bien existe consenso técnico sobre la posibilidad de una corrección de corto plazo hacia fines de febrero o comienzos de marzo, la lectura predominante es que se trataría de un ajuste transitorio antes de estabilizar nuevos niveles de precios.
Superciclo, capital y jurisdicciones
Entre analistas e inversores presentes en Vancouver se instaló la hipótesis de un nuevo ciclo alcista de commodities con un horizonte estimado de tres a cinco años. En ese contexto, la estabilidad regulatoria y la previsibilidad fiscal vuelven a ocupar un lugar central en la evaluación de destinos de inversión.
Argentina comenzó a recuperar visibilidad como jurisdicción, apoyada en instrumentos nacionales como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y en la reactivación de agendas provinciales orientadas a la exploración. La presencia de múltiples compañías con activos en el país y la realización de un evento específico para el ecosistema argentino reflejaron un cambio de percepción respecto de años anteriores.
Mendoza en el mapa exploratorio
En ese escenario, Mendoza empieza a integrarse al radar exploratorio a partir del avance de campañas dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental y de la expectativa de proyectos que podrían escalar hacia etapas de mayor desarrollo.
El contexto actual combina precios sostenidos, mayor interés del capital y búsqueda de nuevas jurisdicciones con potencial geológico y marcos regulatorios más previsibles. De consolidarse, esta dinámica podría redefinir el posicionamiento regional en los próximos años.

























