Guillermo Simonutti, COO de Eramet Eramine, destacó el desempeño de la extracción directa de litio en Centenario-Ratones y explicó por qué la tecnología será clave para la próxima ampliación. La minera de origen francés prepara una expansión de planta de US$350 millones.
Por Panorama Minero
La extracción directa de litio (DLE) dejó de ser para Eramet una apuesta tecnológica para convertirse en uno de los pilares de su estrategia de crecimiento en Argentina. La compañía francesa logró llevar su tecnología a escala industrial en el proyecto Centenario-Ratones, en la Puna salteña, y ahora busca aprovechar esa experiencia para avanzar con una nueva etapa de expansión.
“El DLE llegó para marcar un hito en lo que es la forma de producir el carbonato de litio”, afirmó Guillermo Simonutti, COO de Eramet Eramine, durante la 15° edición del seminario Litio en Sudamérica en Jujuy. Para el ejecutivo, el desempeño alcanzado en Salta permite demostrar que la tecnología puede sostener una operación industrial a gran escala.
“Estamos demostrando de que realmente se puede llevar adelante el primer proyecto greenfield en América, que es 100% de DLE”, señaló Simonutti.
La tecnología de extracción directa constituye uno de los principales diferenciales de Centenario-Ratones. A diferencia del esquema tradicional de evaporación, el proceso desarrollado por Eramet permite recuperar selectivamente el litio contenido en la salmuera y luego avanzar hacia la producción de carbonato.
Según Simonutti, una de las principales ventajas aparece en la eficiencia de recuperación. “Estamos siendo muy eficientes, tanto en la recuperación que estamos obteniendo de litio, lo cual tiene beneficios colaterales que son muy buenos en términos operativos”, explicó.
El impacto es directo sobre el uso de la salmuera. “Con la misma cantidad de metros cúbicos de salmuera puedes obtener una mayor cantidad de carbonato de litio”, sostuvo el ejecutivo.
Ese punto adquiere especial importancia para una industria que busca aumentar la producción sin incrementar en la misma proporción la extracción de recursos. Para Eramet, la experiencia de Centenario-Ratones permite ahora trasladar las lecciones de la primera etapa a un proyecto de ampliación.
Una tecnología que pasó de la prueba a la operación
El camino hasta llegar a la escala industrial comenzó varios años atrás. Eramet desarrolló su tecnología DLE a través de su área de investigación y desarrollo, Eramet Ideas, en colaboración con instituciones tecnológicas francesas. En Centenario-Ratones, el grupo decidió aplicar el proceso sobre un proyecto greenfield desde su concepción.
La planta fue inaugurada en 2024 y se convirtió en una de las primeras operaciones de la región en producir carbonato de litio mediante extracción directa. La compañía informó entonces tasas de recuperación superiores al 90% y destacó que el proceso permite reducir significativamente los tiempos frente al esquema tradicional de evaporación.
Pero llegar a esos niveles de desempeño implicó atravesar una etapa de puesta en marcha con desafíos técnicos y operativos. “Obviamente, eso tiene aparejado grandes desafíos, pero fueron desafíos que, gracias a conformar un equipo técnico muy sólido y superprofesional, pudimos llevar adelante”, explicó Simonutti.
El ejecutivo remarcó que la experiencia acumulada durante el ramp-up es ahora un activo para la compañía. “Hoy estamos muy contentos de poder tener la compañía en el nivel donde estamos”, afirmó.
Los resultados operativos publicados por Eramet en el primer semestre de 2026 muestran esa evolución. Centenario-Ratones produjo 8.440 toneladas de LCE, frente a las 710 toneladas del mismo período de 2025, mientras que las ventas llegaron a 8.320 toneladas.
En junio, la planta alcanzó el 90% de su capacidad nominal, después de promediar 85% durante el segundo trimestre. La compañía mantuvo además su previsión de producir entre 17.000 y 20.000 toneladas de LCE durante 2026 y anticipó que espera acercarse al 100% de la capacidad nominal antes de terminar el año.
La mejora operativa también tuvo impacto económico. El EBITDA de la División Litio pasó de una pérdida de €37 millones en el primer semestre de 2025 a un resultado positivo de €61 millones en igual período de 2026.
El próximo desafío: ampliar una planta que ya produce
Con la primera etapa encaminada, Eramet comenzó a mirar el siguiente paso. El proyecto de expansión contempla sumar 11.000 toneladas anuales a la capacidad actual de 24.000 toneladas de Centenario-Ratones.
El estudio de prefactibilidad ya fue completado y la compañía inició la ingeniería de detalle. La expansión es de tipo brownfield, es decir, se desarrollará sobre una operación existente y en producción. Ese punto cambia completamente el desafío técnico.
“No es lo mismo desarrollar desde greenfield que afrontar el desarrollo con una planta ya produciendo, porque obviamente tenemos que seguir produciendo en paralelo a que vamos ampliando esas instalaciones”, explicó Simonutti.
La compañía confirmó durante Argentina Week, en París, que proyecta una inversión adicional de aproximadamente US$350 millones para esta primera ampliación y que buscará incorporarla al RIGI. Si avanza, Centenario-Ratones pasaría de 24.000 a 35.000 toneladas anuales de LCE, un incremento cercano al 46%. La decisión final de inversión podría adoptarse hacia fines de 2027.
El anuncio fue realizado por Christel Bories, presidenta y CEO de Eramet, durante la agenda de Argentina Week, tras sus reuniones con autoridades argentinas. El proyecto aprovechará infraestructura, capacidades y conocimiento ya desarrollados en la primera etapa, lo que permite reducir la intensidad de capital respecto de una instalación completamente nueva.
Para Simonutti, la decisión de avanzar tiene tres fundamentos. El primero es el recurso. “Nosotros tenemos en Centenario-Ratones un recurso, no solo abundante y de altísima calidad, sino que muy bien administrado y muy bien cuidado”, afirmó.
El segundo es el equipo que logró atravesar la etapa de ramp-up. “Pudimos consolidar un equipo que lo llevó adelante y lo sorteó de una excelente manera”, sostuvo.
Y el tercero es la tecnología. Simonutti destacó el desempeño del proceso propio de Eramet y puso un dato concreto sobre la mesa: “Hoy tenemos unidades de DLE que superan el 90% de recuperación de litio”.
“Cuando uno pone todo eso en un crisol, se genera una situación ideal desde el punto de vista de la compañía”, resumió.
El factor mercado y la estabilidad
El ejecutivo también incorporó una variable adicional para explicar la decisión de acelerar el proyecto: el contexto externo y las condiciones para invertir en Argentina. “Hoy creo personalmente que estamos en una situación donde tanto el mercado como la incipiente estabilidad política también complementan muy bien el poder acelerar esa intención de expansión”, sostuvo Simonutti.
La referencia aparece en un momento en el que Eramet ya pasó de la etapa de construcción a una fase de producción creciente y evaluación de nuevas inversiones. En agosto, Panorama Minero había informado que la compañía esperaba alcanzar el 100% de la capacidad nominal hacia fines de 2026 y que ya había terminado la prefactibilidad de la primera ampliación brownfield.
Ahora, la experiencia acumulada permite mirar la segunda etapa desde una posición diferente. “Claramente que hoy estamos mucho mejor parados para poder afrontar ese proyecto brownfield, que es un desafío nuevo”, afirmó Simonutti.
El desafío, sin embargo, será mayor que durante la construcción original porque la ampliación deberá convivir con una planta en funcionamiento. “Tenemos que seguir produciendo en paralelo a que vamos ampliando esas instalaciones. Entonces, el desafío técnico es mucho más grande”, explicó.
La compañía considera que el aprendizaje de la primera etapa reduce parte de esa incertidumbre. “Estamos convencidos de que tenemos todos los elementos necesarios para poder llevarlo adelante”, agregó.
De 24.000 a 35.000 toneladas
La ampliación anunciada en París no constituye todavía una inversión definitiva. Eramet completó la prefactibilidad, avanza con la ingeniería y busca el ingreso del proyecto al RIGI, mientras que la decisión final de inversión podría llegar hacia fines de 2027.
La diferencia respecto del primer proyecto es que ahora existe una infraestructura industrial funcionando, una cadena de proveedores desarrollada y un equipo con experiencia concreta en la operación de DLE.
Centenario-Ratones demandó una inversión cercana a US$870 millones para desarrollar su primera etapa, con una capacidad nominal de 24.000 toneladas anuales. La ampliación proyectada requeriría otros US$350 millones para agregar 11.000 toneladas.
El objetivo inmediato es terminar de llevar la primera planta a su capacidad nominal y, al mismo tiempo, preparar el terreno para la siguiente fase.
La trayectoria también explica por qué el desempeño tecnológico resulta central para Eramet. Si las unidades DLE pueden sostener recuperaciones superiores al 90%, la compañía puede obtener más carbonato a partir de un mismo volumen de salmuera y utilizar esa eficiencia como uno de los fundamentos de su expansión. “El DLE llegó para marcar un hito”, insistió Simonutti.



