Rio Tinto, Eramet, Exar, CNGR y Albemarle detallaron en Jujuy sus próximos pasos, desde nuevas inversiones y ampliaciones hasta extracción directa, exploración y desarrollo de proveedores.
Por Panorama Minero
La industria argentina del litio comenzó a discutir una agenda diferente. Con proyectos en producción, ampliaciones en marcha y nuevas inversiones, las principales compañías ya no ponen el foco solamente en el potencial geológico, sino en cómo operar a mayor escala, reducir costos, incorporar tecnología y desarrollar proveedores y talento local.
Ese fue el eje del quinto panel del 15° Seminario Internacional Litio en Sudamérica, organizado por Panorama Minero en San Salvador de Jujuy. Carlos Carrillo, responsable de Asuntos Externos de Rio Tinto Lithium; Luciano Berenstein, country manager de Albemarle; Simón Pérez Alsina, presidente de Exar; Guillermo Simonutti, COO de Eramet Eramine; y Nicolás Damin, CSO de CNGR, detallaron los avances y desafíos de sus compañías.
Uno de los anuncios más relevantes llegó de la mano de Rio Tinto, que evalúa presentar un tercer proyecto bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) antes de que finalice el plazo establecido para el régimen. Carrillo recordó que la compañía ya presentó el RIGI para Rincón, en Salta, con una inversión superior a US$2.000 millones, y para Fénix 1B, vinculado a su operación en Catamarca.
“Esto también nos lleva a tener y analizar la posibilidad de presentar un tercer RIGI antes de que finalice el plazo”, afirmó Carrillo, quien destacó la presencia de Rio Tinto en las tres provincias litíferas argentinas: Catamarca, Salta y Jujuy.
El ejecutivo puso en perspectiva la estrategia de la compañía y recordó que Rio Tinto opera en el país desde 1997, cuando comenzó la producción de la operación Fénix. A esa trayectoria se sumaron posteriormente Sal de Vida, la planta de cloruro de litio en Güemes y Olaroz, en Jujuy.
“En cuanto al litio en nuestro país, Rio Tinto es parte del pasado, es parte del presente y va a ser parte del futuro”, sostuvo.
La escala de crecimiento también obliga a resolver la cadena de abastecimiento. Carrillo reveló que Rio Tinto destinó US$800 millones a proveedores argentinos durante 2025 y 2026, mientras que actualmente el 93% de sus proveedores son argentinos.
El ejecutivo destacó además el desarrollo de empresas del NOA y la posibilidad de combinar proveedores regionales con compañías de otras provincias. “Se pudo hacer y se tiene que seguir haciendo”, afirmó.
Entre los ejemplos mencionó el campamento de Rincón, construido por una UTE integrada por empresas salteñas y jujeñas, además de obras civiles realizadas mediante asociaciones entre proveedores del norte y de la zona centro del país. También destacó el crecimiento de proveedores comunitarios en actividades que van desde transporte internacional de cargas y obras civiles hasta la cosecha de sal en Olaroz y Sal de Vida.

DLE: la tecnología que empieza a cambiar la escala
La extracción directa de litio (DLE, por sus siglas en inglés) fue otro de los denominadores comunes del panel. Para Eramet Eramine, la tecnología ya dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta productiva. “Hace años hablábamos en estos mismos congresos de si DLE sí o DLE no. El DLE llegó para marcar un hito en lo que es la forma de producir el carbonato de litio”, afirmó Simonutti.
El ejecutivo destacó el desempeño del proyecto Centenario-Ratones y aseguró que Eramet está demostrando que es posible desarrollar el primer proyecto greenfield de América basado íntegramente en extracción directa.
Uno de los principales beneficios está en la recuperación del litio. “Hoy tenemos unidades de DLE que superan el 90% de recuperación de litio”, explicó.
La mayor eficiencia también permite obtener más carbonato con una misma cantidad de salmuera, un factor especialmente relevante para proyectos sometidos a límites de extracción.
Sobre esa base, Eramet anunció una expansión del 50% de sus activos productivos. Simonutti explicó que el recurso de Centenario-Ratones, la experiencia adquirida durante el ramp-up y la confianza en la tecnología propia conformaron las condiciones para avanzar.
La segunda etapa tendrá, sin embargo, una complejidad diferente. Ya no se trata de construir desde cero, sino de ampliar una instalación que continúa produciendo. “Tenemos que seguir produciendo en paralelo a que vamos ampliando esas instalaciones”, señaló.
Exar apunta a 85.000-100.000 toneladas
En Exar, el foco también está puesto en la expansión y en la eficiencia de la extracción directa. Simón Pérez Alsina confirmó que la compañía apunta a producir 38.000 toneladas este año y explicó que el aprendizaje del ramp-up fue uno de los principales factores para consolidar la operación.
“Los ramp ups son muy complicados porque es mucha prueba y error”, explicó. La dificultad, agregó, aumenta en el litio porque “cada salar es un mundo distinto”, tanto por sus características químicas como por las particularidades de las plantas.
Con el RIGI aprobado para la expansión, Exar proyecta avanzar inicialmente con un módulo de 10.000 toneladas de extracción directa, para luego incorporar otras 45.000 toneladas y alcanzar un objetivo de entre 85.000 y 100.000 toneladas en los próximos años.
La DLE permitirá además reducir el consumo de salmuera. “Con las mismas salmueras producimos mucho más litio”, señaló Pérez Alsina.
Para Exar, el desarrollo local también forma parte de esa expansión. La compañía trabajó durante el último año en reemplazar contratos que estaban en manos de empresas de otras provincias por proveedores jujeños y de las comunidades. “Obtuvimos muy buen resultado en los proveedores jujeños, los proveedores de las comunidades”, destacó.
Pérez Alsina ubicó además la estabilidad de las reglas entre las condiciones centrales para las inversiones de largo plazo. “Lo importante es la estabilidad, tener las reglas y que sepas que esas van a ser las reglas”, afirmó.
CNGR: una planta en Jama y formación de químicos
CNGR confirmó otro avance concreto en Jujuy. Nicolás Damin informó que la compañía obtuvo la aprobación del estudio de impacto ambiental para construir una planta en el salar de Jama, con una capacidad prevista equivalente a 22.000 toneladas de carbonato de litio.
La compañía china, especializada globalmente en cátodos y precursores para baterías, busca integrar el recurso jujeño a su cadena internacional y puso especial énfasis en la calidad, trazabilidad y reducción de la huella ambiental. “Lo que nosotros queremos hacer es trabajar en la eficiencia de la tecnología, en la reducción de la huella de la tecnología”, explicó Damin.
Según el ejecutivo, los clientes internacionales exigen cada vez mayores niveles de trazabilidad, incluyendo aspectos ambientales, hídricos, laborales y de derechos humanos.
En paralelo, CNGR impulsa junto con JEMSE, el CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy un laboratorio técnico en Palpalá, vinculado con la formación de especialistas en química minera y DLE. “Este laboratorio, que ya está dando una diplomatura en química minera y DLE, va formando no solo trabajadores de nuestra empresa”, explicó Damin.
El objetivo es generar recursos humanos capaces de abastecer una industria que incorporará tecnologías cada vez más complejas.
Albemarle acelera la exploración en Catamarca
Mientras las compañías productoras avanzan con ampliaciones, Albemarle continúa preparando su proyecto en el salar de Antofalla, en Catamarca. Luciano Berenstein explicó que la empresa lleva adelante su cuarta campaña consecutiva de exploración desde 2022.
El trabajo permitió ampliar de manera significativa los recursos y, al mismo tiempo, avanzar en estudios hidrogeológicos, infraestructura, permisos, energía y agua. “El conocimiento del salar, pero también las bases para avanzar en el proyecto”, fueron, según Berenstein, algunos de los principales resultados de esta etapa.
La compañía busca trasladar a Argentina estándares operativos globales y aprovechar su experiencia de producción en Chile, donde lleva 46 años.
Para Albemarle, uno de los principales desafíos continúa siendo la infraestructura. Berenstein destacó especialmente la importancia de la reactivación del tratado binacional con Chile y señaló que la cercanía de Antofalla con el Paso de San Francisco puede darle relevancia para el desarrollo del proyecto.
“La infraestructura es el principal desafío”, afirmó. La distancia respecto de los centros urbanos y de comunicación genera costos adicionales y vuelve determinante la disponibilidad de caminos, energía y otros servicios básicos.
Al mismo tiempo, la compañía ya trabaja con proveedores locales. Berenstein destacó el caso de un perforista catamarqueño que desarrolló junto con Albemarle una tecnología adaptada a las características del salar y la incorporación de transporte de personal de las comunidades.
Los cinco ejecutivos coincidieron así en que la próxima etapa del litio argentino estará definida menos por la existencia del recurso y más por la capacidad de operar, ampliar y hacer competitivos los proyectos. Tecnología, recuperación, consumo de salmuera, infraestructura, proveedores, talento y estabilidad regulatoria aparecen ahora como variables centrales para transformar el crecimiento de la industria en una producción de mayor escala y con una cadena de valor local cada vez más desarrollada.



