El crecimiento de la minería en Mendoza comenzará a plantear una nueva demanda sobre el sistema eléctrico provincial. La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que los proyectos de cobre requerirán generación y transporte eléctrico capaces de garantizar un abastecimiento continuo y seguro.
Por Panorama Minero
La definición fue realizada durante un foro, donde la funcionaria presentó la estrategia provincial para atraer inversiones y repasó el avance de la generación renovable, la exploración minera en Malargüe y el desarrollo de PSJ Cobre Mendocino.
Latorre ubicó a la minería dentro de los sectores que deberán ser contemplados en la planificación energética de Mendoza, junto con la actividad industrial. El planteo aparece mientras la provincia busca ampliar la generación, fortalecer las redes de transporte y consolidar una agenda común entre energía y minería.
Una nueva demanda para el sistema eléctrico
Latorre planteó que los proyectos mineros que avancen en Mendoza necesitarán un abastecimiento continuo y seguro. La ministra no anunció una obra específica para el sector, pero incorporó a la minería dentro de la demanda que deberá atender la expansión del sistema eléctrico.
Los proyectos de cobre requieren energía durante las distintas etapas de su desarrollo, pero la exigencia aumenta cuando avanzan hacia la construcción y la producción. La continuidad del suministro resulta necesaria para sostener las plantas de procesamiento, los sistemas de bombeo, la infraestructura operativa y los servicios asociados a una operación minera.
En ese contexto, la disponibilidad eléctrica comienza a formar parte de las condiciones que deberán analizar las compañías y la provincia. No se trata solamente de sumar potencia instalada, sino también de contar con redes capaces de transportar la energía hasta zonas alejadas de los principales centros urbanos y productivos.
Mendoza proyecta un gigavatio de potencia solar
La estrategia energética provincial incluye un crecimiento significativo de la generación renovable. Según explicó Latorre, Mendoza incorporó cerca de 800 MW de potencia solar y proyecta alcanzar alrededor de 1 GW hacia 2030.
La ministra señaló que las inversiones en generación pudieron avanzar a partir de la existencia de nodos de conexión y de condiciones de infraestructura que permitieron vincular los proyectos al sistema.
El próximo desafío será ampliar esa capacidad de conexión y transporte. La generación solar puede aumentar la oferta disponible, pero para que esa energía acompañe el crecimiento industrial y minero será necesario contar con redes robustas y capacidad suficiente para evacuarla y distribuirla.
Por eso, Latorre sostuvo que la provincia está invirtiendo en redes de transporte para permitir la incorporación de nueva generación y abastecer el crecimiento de la demanda industrial y minera.
PSJ, el primer proyecto que plantea la necesidad
Dentro de la agenda minera, Latorre mencionó a PSJ y las necesidades de infraestructura que tendrán los proyectos ubicados en la región cordillerana.
PSJ representa el primer caso concreto de una operación de cobre que requerirá una solución energética de escala. El proyecto, ubicado en Uspallata, avanza hacia la definición de su ingeniería y deberá contar con una conexión capaz de garantizar el suministro durante la etapa productiva.
La necesidad de energía se vuelve más relevante a partir de la nueva escala productiva informada por la compañía. PSJ proyecta procesar hasta 42.000 toneladas diarias de mineral y alcanzar una producción de 75.000 toneladas anuales de cobre fino, con un sistema de filtrado de colas y recirculación de agua.
La conexión eléctrica hacia el proyecto forma parte de las obras que deberán acompañar ese desarrollo. En este caso, la infraestructura energética no aparece como un componente secundario, sino como una condición para avanzar desde la factibilidad hacia la construcción y la producción.
El MDMO anticipa una demanda futura
La ministra también repasó el avance de la exploración en el Malargüe Distrito Minero Occidental -MDMO- y destacó la llegada de nuevas compañías y las alianzas entre inversores internacionales y empresas locales.
A diferencia de PSJ, los proyectos del MDMO se encuentran mayoritariamente en etapa de exploración y todavía no presentan una demanda energética comparable con la de una operación productiva. Sin embargo, la evolución del distrito puede modificar ese escenario si los trabajos de perforación permiten confirmar recursos y algunas iniciativas avanzan hacia estudios de prefactibilidad y factibilidad.
El desarrollo de infraestructura deberá acompañar ese proceso. La planificación energética para Malargüe no estará vinculada solamente con las necesidades actuales de las campañas exploratorias, sino también con la posibilidad de que el distrito reúna en el futuro varios proyectos mineros en etapas avanzadas.
Minería y energía dentro de una misma agenda
Latorre vinculó el desarrollo minero con la transición energética global. La electrificación, el almacenamiento y la incorporación de nuevas fuentes de generación demandan minerales críticos, particularmente cobre.
Mendoza busca posicionar sus proyectos cupríferos dentro de ese escenario internacional, al mismo tiempo que intenta ampliar las condiciones energéticas para atraer inversiones y sostener nuevos desarrollos.
La exposición mostró que la provincia comienza a abordar la energía y la minería dentro de una misma agenda. La generación renovable, los nodos de conexión y las redes de transporte aparecen como parte de la plataforma que deberá sostener el crecimiento industrial y minero.
PSJ es el primer proyecto que plantea esa necesidad de manera inmediata. El MDMO, en tanto, anticipa una demanda futura que dependerá de los resultados de la exploración y de la capacidad de Mendoza para transformar sus recursos geológicos en operaciones productivas.



