Litio: la demanda vuelve a superar a la oferta y cambia el mapa global minero

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Litio: la demanda vuelve a superar a la oferta y cambia el mapa global minero
Los proyectos de litio del NOA concentran algunas de las mayores inversiones previstas para abastecer la creciente demanda global del mineral.
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La recuperación de los precios, el crecimiento de la demanda impulsada por la electrificación y la inteligencia artificial, la concentración de la producción y una nueva competencia basada en infraestructura, procesamiento y distritos mineros están redefiniendo el mercado global del litio. Informes privados recientes coinciden en que el negocio dejó de depender exclusivamente de la geología y pasó a medirse por la capacidad de construir cadenas de valor competitivas.

Por Panorama Minero

Después de atravesar uno de los ciclos bajistas más profundos de su historia reciente, el mercado mundial del litio comienza a mostrar señales de recuperación. Sin embargo, el cambio que hoy observan las principales consultoras internacionales va mucho más allá de una mejora coyuntural de los precios. La industria está ingresando en una nueva etapa en la que la disponibilidad del recurso sigue siendo condición necesaria, pero dejó de ser suficiente para competir.

Diversos informes publicados durante 2026 por PwC, GEM Mining Consulting, Thunder Said Energy (TSE) y la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) muestran que el negocio está modificando sus fundamentos estructurales. La presión creciente por abastecer la transición energética, el avance de la inteligencia artificial, el desarrollo masivo de sistemas de almacenamiento eléctrico, las dificultades para expandir la oferta y la consolidación empresarial están redefiniendo el mapa competitivo de uno de los minerales más estratégicos del siglo XXI.

La fotografía actual resulta muy diferente a la de hace apenas dos años. Mientras durante 2024 y buena parte de 2025 predominó un escenario de sobreoferta, caída de precios y suspensión de proyectos, hoy el mercado comienza a transitar un proceso de mayor equilibrio que vuelve a poner sobre la mesa un interrogante central: quiénes estarán en condiciones de abastecer una demanda que continúa acelerándose.

Según Thunder Said Energy, la demanda mundial de litio crecerá alrededor del 9% anual durante la próxima década, impulsada no solo por la expansión de los vehículos eléctricos sino también por el desarrollo de baterías estacionarias para almacenamiento energético, la robótica, los centros de datos y la infraestructura asociada a la inteligencia artificial. Del otro lado, la oferta aumentaría apenas un 6% anual, generando un déficit estructural que podría ubicarse entre el 20% y el 30% hacia el período 2030-2035.

La consultora estima que la producción mundial ronda actualmente las 260.000 toneladas anuales de litio contenido. Cerca de dos tercios provienen de minería de roca dura y el tercio restante corresponde a salmueras. Australia mantiene el liderazgo con el 36% de la producción mundial, seguida por Chile (22%), China (16%) y Argentina (10%), aunque identifica precisamente a Argentina como uno de los países con mayor potencial de crecimiento durante la próxima década.

Uno de los aspectos más relevantes del análisis de TSE es que aproximadamente el 45% de la demanda proyectada para 2035 deberá ser cubierta por proyectos que hoy ni siquiera se encuentran en construcción. "No creemos que los precios actuales sean suficientes para acelerar la cartera global de proyectos", sostiene el informe, que advierte que el carbonato de litio deberá ubicarse en niveles considerablemente superiores para incentivar nuevas inversiones, especialmente en minería de espodumeno y refinación.

Incluso proyecta que el carbonato de litio podría volver a ubicarse cerca de los US$40 por kilogramo antes de que las baterías de sodio alcancen competitividad suficiente para sustituir parcialmente a las tecnologías de ion-litio.

En ese contexto, Argentina continúa ampliando la cartera de inversiones orientadas a responder a ese escenario de mayor demanda. Bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el Gobierno nacional aprobó las ampliaciones de Cauchari-Olaroz, Sal de Oro, Rincón y Fénix, a las que recientemente se sumó el proyecto Tres Quebradas (3Q), de LIEX S.A., en Fiambalá, Catamarca. La iniciativa contempla una inversión de US$709 millones para desarrollar una planta con capacidad de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, generará 4.406 puestos de trabajo directos e indirectos y podría aportar alrededor de US$400 millones anuales en exportaciones. Con esta incorporación, el RIGI acumula 21 proyectos aprobados, con inversiones comprometidas por US$46.700 millones.

La recuperación de los precios ya comenzó a hacerse visible. El último Informe Bimestral del Mercado del Litio elaborado por Cochilco, difundido por Reporte Minero, muestra que el carbonato de litio grado batería CIF Asia alcanzó durante mayo los US$24.000 por tonelada, el valor más alto desde diciembre de 2023.

El organismo chileno atribuye este cambio principalmente a restricciones temporales de oferta registradas simultáneamente en China, Australia y Zimbabue.

En China, la suspensión temporal del yacimiento Jianxiawo, vinculado a CATL, junto con mayores exigencias regulatorias sobre explotaciones de lepidolita en Jiangxi redujeron la disponibilidad de materia prima. En paralelo, la decisión de Zimbabue de restringir las exportaciones de mineral sin procesar comenzó a afectar el flujo hacia las refinerías asiáticas, mientras que Australia registró menores expectativas de producción en Greenbushes y paradas programadas en la refinería de Kwinana.

Como resultado, el precio promedio del carbonato de litio durante los primeros cinco meses de 2026 alcanzó los US$19.358 por tonelada, prácticamente el doble del promedio registrado durante 2025.

El comportamiento de los mercados de futuros confirma que el cambio todavía convive con elevada volatilidad. En la Guangzhou Futures Exchange (GFEX), las cotizaciones llegaron a aproximarse a los US$30.000 por tonelada durante mayo antes de corregir parcialmente.

Para Cochilco, la industria comienza a dejar atrás la etapa de fuerte sobreoferta que caracterizó los últimos dos años y construye un piso de precios cercano a los US$17.500 por tonelada.

Pero la recuperación del mercado no responde únicamente a cuestiones coyunturales. Detrás aparece una transformación mucho más profunda vinculada con la estructura misma de la industria.

Thunder Said Energy destaca que actualmente diez compañías concentran cerca del 80% de la producción mundial de litio, resultado de un intenso proceso de consolidación corporativa. Entre las operaciones más relevantes menciona la fusión entre Orocobre y Galaxy para crear Allkem, posteriormente integrada con Livent para formar Arcadium Lithium, compañía que finalmente fue adquirida por Rio Tinto en 2025 por aproximadamente US$6.700 millones.

Ese movimiento coincide con el diagnóstico presentado por PwC en su informe Mine 2026: Ambition to Action, donde sostiene que el mercado de fusiones y adquisiciones se volvió más selectivo, aunque orientado casi exclusivamente hacia activos vinculados con minerales críticos.

"La disciplina en la asignación de capital pasó a ser tan importante como la calidad geológica", señala PwC, al explicar que las grandes mineras priorizan proyectos con permisos avanzados, estabilidad regulatoria e infraestructura disponible antes que simples recursos de gran tamaño.

El informe identifica además un cambio conceptual de enorme trascendencia para el negocio del litio.

Durante la última década, la competencia estuvo centrada principalmente en descubrir recursos y aumentar la producción. Hoy, sostiene PwC, la verdadera ventaja competitiva radica en la capacidad de transformar ese recurso en cadenas industriales de mayor valor agregado.

En otras palabras, el centro del negocio comenzó a desplazarse desde la extracción hacia el procesamiento, la refinación, la fabricación de materiales para baterías y el reciclaje.

China constituye el ejemplo más evidente de esa estrategia. Aunque no concentra las mayores reservas mundiales, domina buena parte del procesamiento global de minerales críticos y produce más de la mitad de la oferta mundial de 18 minerales estratégicos, capturando una proporción mucho mayor del valor económico generado a lo largo de la cadena. Esta realidad está impulsando cambios de estrategia en numerosos países.

Chile avanza con su Estrategia Nacional del Litio, basada en los Contratos Especiales de Operación (CEOL), donde busca combinar control estatal con inversión privada e incorporar tecnologías de Extracción Directa de Litio (DLE).

Reino Unido, por su parte, apuesta a construir una industria basada en refinación, reciclaje y desarrollo tecnológico pese a no disponer de grandes reservas geológicas.

Argentina aparece como uno de los países mejor posicionados para capturar parte de ese nuevo ciclo. Sin embargo, tanto PwC como GEM Mining Consulting advierten que la disponibilidad de recursos ya no garantiza competitividad.

El informe "Perspectiva 2: De la proximidad geográfica al valor estratégico", elaborado por GEM, propone abandonar la visión tradicional de minas aisladas para avanzar hacia un modelo basado en distritos mineros. "La verdadera competencia ya no será entre proyectos individuales sino entre territorios capaces de generar sinergias", sostiene el estudio.

El documento desarrolla el concepto de Índice de Valor Potencial Distrital (IVPD), una herramienta que incorpora variables como infraestructura compartida, disponibilidad de agua, coordinación empresarial, acceso energético, continuidad operacional, estabilidad regulatoria y licencia social.

Desde esa perspectiva, Argentina sobresale por la combinación entre alto potencial económico y desempeño ambiental en sus distritos de litio, aunque GEM advierte que esa ventaja solo podrá materializarse si el país logra consolidar condiciones institucionales estables e infraestructura acorde con el volumen de inversiones previsto.

La lectura coincide con la evolución reciente del mercado. El auge del litio ya no depende exclusivamente de la disponibilidad del recurso bajo un salar. También exige carreteras, líneas eléctricas, capacidad logística, procesamiento químico, financiamiento, recursos humanos especializados y gobernanza territorial.

Mientras tanto, la demanda también modifica su composición.

Si bien la electromovilidad continúa siendo el principal consumidor, Cochilco observa que el crecimiento más acelerado proviene ahora de los sistemas de almacenamiento energético (BESS), cuya demanda global aumentaría más del 160% hacia 2030, impulsada por la expansión de las energías renovables y, especialmente, por los centros de datos asociados al desarrollo de inteligencia artificial.

Ese fenómeno agrega una nueva capa de demanda estructural sobre un mercado cuya oferta continúa enfrentando demoras regulatorias, mayores costos de capital y crecientes exigencias ambientales.

La conclusión que atraviesa los cuatro informes resulta consistente: el litio conserva intacta su condición de mineral estratégico, pero las reglas del negocio cambiaron. La próxima década no estará definida únicamente por quién posea mayores reservas, sino por quién logre transformar esos recursos en operaciones competitivas, integradas a cadenas industriales de mayor valor agregado y asentadas sobre territorios capaces de sostener inversiones de largo plazo.

En ese escenario, Argentina dispone de una oportunidad excepcional. Pero el desafío ya no consiste solo en producir más carbonato de litio. La verdadera carrera pasa por construir un ecosistema minero e industrial capaz de convertir uno de los mayores recursos del planeta en una ventaja competitiva sostenible dentro de la nueva geopolítica de los minerales críticos.

Publicado por: Panorama Minero

Categoría: Noticias

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