Catamarca ante una nueva escala minera: proveedores y recursos humanos frente al crecimiento del cobre y el litio

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Catamarca ante una nueva escala minera: proveedores y recursos humanos frente al crecimiento del cobre y el litio
Abás Tanús Mafud, presidente de la Cámara Minera de Catamarca, advirtió sobre los desafíos de proveedores y recursos humanos ante el crecimiento del cobre y el litio en la provincia.
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El presidente de la Cámara Minera de Catamarca, Abás Tanús Mafud, analizó las capacidades que deberá desarrollar la provincia para acompañar una industria en expansión. Advirtió sobre un déficit de entre 30% y 40% de ingenieros y sostuvo que, antes de discutir porcentajes de contratación local, es necesario conocer qué puede ofrecer hoy el entramado productivo provincial.

Por Panorama Minero

La minería atraviesa una nueva etapa en Catamarca. A una industria del litio que ya cuenta con operaciones y nuevos proyectos próximos a producir se suma el regreso de los proyectos metalíferos a la agenda provincial, con el cobre como uno de los principales vectores de crecimiento. El cambio de escala plantea una pregunta que comienza a ganar peso: si la provincia dispone de los proveedores, profesionales y capacidades necesarias para responder a esa demanda.

Para Abás Tanús Mafud, presidente de la Cámara Minera de Catamarca, la respuesta requiere primero dimensionar qué puede ofrecer actualmente el entramado productivo provincial y cuáles son las brechas que deberán cubrirse. Una de ellas aparece en los recursos humanos: según señaló, Catamarca enfrenta un déficit de entre 30% y 40% de ingenieros, una situación que podría profundizarse a medida que avancen nuevos desarrollos.

El escenario también abre una discusión sobre proveedores. Mafud plantea que el debate no debería comenzar por establecer porcentajes de contratación local, sino por conocer la capacidad instalada, identificar los segmentos que necesitan desarrollarse y generar condiciones para que las empresas puedan competir.

Catamarca ya tiene proyectos de litio en producción y otros próximos a iniciar operaciones, mientras los metalíferos vuelven a ganar espacio en la agenda provincial. ¿Qué cambia para la provincia cuando ambos procesos comienzan a avanzar en paralelo?

En los últimos años hubo una expectativa creciente en la industria, especialmente en el litio, que ya es una realidad. Hoy tenemos varios proyectos en operación. En Catamarca tenemos Fénix, Tres Quebradas; está por iniciar la operación en Sal de Vida, una de las expansiones de Rio Tinto. También está por arrancar sus actividades Sal de Oro, de POSCO, y Galan ya inició su trabajo.

Es una realidad y también genera expectativas, porque hay muchas posibilidades de seguir creciendo y de acompañar la transición energética a nivel global. Obviamente, esa expectativa y ese crecimiento se traducen en mucho interés y muchas preguntas sobre cómo acompañar ese proceso, especialmente entre los proveedores, y sobre cómo el sector puede seguir siendo parte de un entramado productivo en crecimiento como es la minería en el norte.

Ese crecimiento genera expectativas entre proveedores, trabajadores y comunidades, pero las compañías tienen necesidades y capacidades concretas. ¿Cómo se evita que la expectativa alrededor de nuevas inversiones termine siendo mayor que las oportunidades que efectivamente puede generar la industria?

Lo más importante es tener una conversación franca y real sobre qué puede hacer cada uno. Desde el sector minero, una operación o una empresa tiene que poder decir hasta dónde puede llegar, cómo puede hacerlo y qué necesita. Desde el lado del proveedor, decir: yo puedo hacer esto, me falta formarme en esto o necesito encontrar aliados.

Desde la comunidad también hay que preguntarse cómo acompañar o ser parte de este crecimiento. Las tres partes, junto con el Estado, tenemos que conversar para generar mejores condiciones y, sobre todo, hacerlo sobre algo concreto y real, para no generar falsas expectativas o expectativas desmedidas que después terminen jugando en contra.

La industria del litio, como toda la industria minera, es de largo plazo. Tenemos que acompañarnos durante este momento de crecimiento y también en otros momentos del ciclo. Hay que construir esa conversación.

La minería ganó centralidad económica al mismo tiempo que otras actividades atraviesan dificultades. ¿Percibís que eso está trasladando hacia el sector demandas de empleo y actividad que exceden lo que la propia minería puede absorber?

La minería ganó centralidad en los últimos años. Por primera vez estuvo presente en un debate presidencial y hoy todos se animan a hablar de minería, lo cual es bueno, pero también genera expectativas y hay que saber tratarlas.

Es cierto que, ante la caída de algunos sectores, siempre se busca que la minería dé una solución. La minería va a poder acompañar, pero no va a poder hacerlo sola. Tenemos que ser claros respecto de hasta dónde podemos ir y hasta dónde no, para que la gente entienda nuestra actividad y para que nosotros también entendamos qué quiere la gente.

Hoy hay personas que quizás prefieren ser proveedores antes que empleados y tal vez la ecuación no sea tener más proveedores, sino mejores proveedores. No lo sabemos. Todo el mundo está pensando cómo proveer servicios a la minería, cómo acercarse o cómo construir para la minería. Tenemos que darle claridad a esa ecuación para que genere buenos resultados y no expectativas que después no podamos cumplir.

El crecimiento simultáneo del litio y los metalíferos no demanda solamente capital: también requiere técnicos, profesionales y oficios específicos. ¿Dónde están viendo hoy las principales brechas de capital humano en Catamarca?

Tenemos que estar todos en la misma mesa para trabajar de la mejor manera en el desarrollo, porque tiene que ser sostenible, con responsabilidad social y también con una perspectiva de competitividad.

Hoy necesitamos formar más recursos humanos, desde oficios vinculados a la construcción hasta ingenieros e ingenieras. Uno de mis mayores desafíos como presidente de la Cámara es encontrar un camino para salir del déficit de ingenieros que tenemos en Catamarca, que oscila entre un 30% y un 40% en general, y más aún con los proyectos de cobre asomándose.

Hay muchas cuestiones que, si no podemos trabajarlas juntos, van a ser muy difíciles de resolver. No solamente hay que pensar en mañana, sino en el mediano y largo plazo. Necesitamos estabilidad, seguridad jurídica, previsibilidad y planificación. Sobre esos ejes tenemos que fortalecer el diálogo.

Un déficit de profesionales no se corrige al ritmo en que puede avanzar un proyecto minero. ¿Cómo están trabajando con el sistema educativo para anticipar una demanda que podría materializarse en los próximos años?

Como Cámara hemos ido a varias escuelas a dar charlas. Es importante trabajar con la secundaria, con los institutos terciarios y robustecer el esquema de formación, utilizando los recursos de la manera más eficiente.

También hay que pensar en carreras que no solamente acompañen a la minería, sino que sean transversales. Nosotros hicimos un mapa de profesiones pensando en qué necesita la industria minera, pero también en qué queda el día de mañana. ¿Dejamos mejores ingenieros industriales, mejores técnicos, mejores especialistas en oficios?

Tenemos que darle a la matriz formativa los recursos necesarios para que los jóvenes de Catamarca puedan pensar su futuro tanto en la minería como en el resto de las industrias.

¿Encontraron capacidad de respuesta en universidades y organismos públicos para adaptar esa oferta educativa a las necesidades que identificaron?

Estamos trabajando con todas las instituciones. El Ministerio de Educación y Trabajo nos está dando una ayuda muy importante y varios de los informes y líneas de trabajo que elaboramos fueron realizados en conjunto con el Ministerio.

Con la Universidad hemos comenzado un camino, especialmente con la Facultad de Ciencias Aplicadas y Tecnologías, para impulsar alguna ingeniería industrial. La recepción que estamos teniendo es muy buena porque existe consenso sobre la necesidad de formar para el futuro.

Quizás esto no resuelva las necesidades de corto plazo, pero sí va a generar las bases para contar a largo plazo con el personal que sabemos que Catamarca puede formar. Necesitamos las herramientas para hacerlo.

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El cobre tiene requerimientos de mano de obra, servicios y proveedores de una magnitud diferente a los del litio. Con proyectos como MARA en perspectiva y los metalíferos nuevamente en agenda, ¿está preparado el ecosistema de proveedores de Catamarca para ese salto de escala?

El sector metalífero está volviendo a la agenda de Catamarca, con Alumbrera y Diablillos mientras se prepara MARA. Para nosotros es una muy buena noticia poder acompañar a nuestros socios en este proceso.

El mayor desafío ahora es cómo potenciamos toda la estructura para dar soporte tanto al litio como al cobre, donde las diferencias de magnitud en términos de mano de obra y proveedores son muy grandes.

Creemos que nos van a faltar proveedores formados en ciertos rubros y que nos va a faltar mano de obra. Tenemos dos opciones: quedarnos pensando en lo que nos va a faltar o buscar juntos la mejor solución.

Por eso firmamos un acuerdo con la Cámara de Proveedores para elaborar un informe sobre qué existe y qué falta en el mercado catamarqueño. Estamos pensando en las bases a futuro, pero no se trata de un futuro lejano: necesitamos generar esas herramientas en el cortísimo plazo. Que la industria metalífera vuelva a acompañarnos en Catamarca es quizás una de las grandes noticias de este año.

La participación de proveedores locales suele medirse a partir de porcentajes de contratación, y cada provincia adoptó enfoques diferentes. ¿Tiene sentido fijar una meta de contenido local antes de conocer qué bienes y servicios puede ofrecer competitivamente la provincia?

En sintonía con lo que hemos conversado, creo que la discusión no es el porcentaje, sino la capacidad instalada que existe. Tenemos que enfocarnos primero en esa capacidad y en cómo potenciarla. Una vez que tengamos esa base, podremos saber si la respuesta es un porcentaje o no.

Hemos trabajado en propuestas que permitan atender la necesidad que tiene la sociedad de insertarse en la industria minera como proveedora de servicios y, al mismo tiempo, encontrar una ecuación acorde a las necesidades del sector minero.

La cuestión es saber dónde estamos, con qué contamos y qué vamos a necesitar. Sobre esa base va a ser mucho más fácil discutir qué política pública o qué lineamiento de trabajo necesitamos hacia adelante y determinar si el porcentaje es realmente una cuestión fundamental.

Con una industria que puede crecer considerablemente durante los próximos años, ¿cuál debería ser la prioridad para que ese crecimiento pueda traducirse en capacidades que permanezcan en Catamarca?

Es muy importante que todas las partes puedan estar sentadas en el mismo espacio. Sin minería no hay proveedores y tampoco existiría esta discusión.

También es importante que la gente conozca más la actividad minera. No hay que pensar que la minería va a resolver todos los problemas, pero sí que puede aportar herramientas para desarrollar una parte del país.

Para acompañar ese proceso hay que entender la actividad, y entenderla implica construir desde el territorio y desde la región, trabajando juntos para que todas las partes puedan dar ese salto.

Publicado por: Panorama Minero

Categoría: Noticias

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