Proveedores mineros ante una nueva escala: CAPMIN plantea alianzas, financiamiento y mayor competitividad

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Proveedores mineros ante una nueva escala: CAPMIN plantea alianzas, financiamiento y mayor competitividad
Manuel Benítez destacó que la escala de los nuevos proyectos exigirá mayor articulación y capacidad entre los proveedores argentinos.
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El avance de nuevos proyectos de cobre, litio, oro y otros minerales abre una oportunidad para ampliar la participación de empresas argentinas en la cadena de valor minera. Pero la escala de las inversiones también plantea nuevas exigencias: capacidad productiva, financiamiento, estándares internacionales y una mayor articulación entre proveedores locales, provinciales y nacionales.

Por Panorama Minero

Para Manuel Benítez, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN), el crecimiento proyectado para la minería puede convertirse en un motor para la industria y los servicios argentinos, siempre que las empresas locales puedan competir y responder a las necesidades de proyectos de gran escala.

En diálogo con Panorama Minero, Benítez aborda el crecimiento de la cámara, la incorporación de nuevas empresas a la cadena de valor, el acercamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) al sector y la competencia con proveedores extranjeros. También plantea la necesidad de ampliar las herramientas financieras y de generar alianzas entre compañías argentinas para atender una demanda que, en algunos casos, podría superar la capacidad individual de las empresas.

¿Cómo analiza el momento que atraviesa la minería argentina y las oportunidades que se abren para los proveedores?

Estamos ante un momento muy favorable para la minería argentina porque confluyen distintos factores. Existe una demanda internacional creciente de minerales críticos, precios que permiten pensar en nuevos desarrollos y, al mismo tiempo, Argentina cuenta con muchos de los recursos que el mundo está demandando.

Cuando hablamos de minería necesariamente tenemos que hablar de proveedores. El desarrollo de nuevos proyectos representa también una oportunidad para ampliar la actividad industrial y los servicios vinculados con el sector en Argentina.

¿Qué peso tienen los proveedores dentro de la inversión y la operación de un proyecto minero?

Hay que distinguir dos grandes etapas. Durante la construcción de una mina, una parte muy significativa del CAPEX se destina a bienes, obras y servicios provistos por terceros. Nuestras estimaciones indican que esa participación puede ubicarse entre el 80% y el 85% de la inversión.

Una vez que la mina entra en operación, los proveedores continúan teniendo un papel importante dentro del OPEX. Allí estimamos una participación de entre el 45% y el 60%.

La minería opera a una escala muy alta y, si Argentina avanza con los proyectos previstos, esa escala también aumentará rápidamente. Nuestro objetivo es que la mayor cantidad posible de esa demanda pueda ser atendida por proveedores nacionales. Para eso tenemos que desarrollar capacidades que permitan competir en ese nivel.

¿Qué herramientas necesitan las empresas argentinas para poder responder a esa escala?

Una de las principales herramientas es la asociación entre proveedores. Una empresa puede encontrarse frente a una demanda que exceda su capacidad individual y, en ese caso, debería tener la posibilidad de complementarse con otra compañía de su provincia o de otra parte del país.

Desde CAPMIN insistimos mucho en ese concepto. La escala que puede alcanzar la minería argentina exige cooperación entre empresas y capacidad para construir alianzas. No necesariamente todos los proveedores podrán responder individualmente a los requerimientos de los grandes proyectos.

¿Cómo evolucionó CAPMIN en paralelo con el mayor interés que está generando la minería?

Desde que asumí la presidencia de la cámara pasamos de aproximadamente 40 compañías a unas 300, además de incorporar 12 asociaciones de proveedores de distintas regiones del país.

Tenemos representación en provincias como San Juan, Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Buenos Aires, además de la Puna. Ese crecimiento refleja también el interés que está generando la minería entre empresas industriales y de servicios.

Argentina tiene una importante capacidad emprendedora e industrial. Además de atender el mercado local, ya existen empresas que están exportando bienes y servicios vinculados con la minería.

La Unión Industrial Argentina también comenzó a involucrarse más activamente en la agenda minera. ¿Qué importancia tiene ese acercamiento?

Es importante porque permite dimensionar lo que significa construir una mina para el entramado industrial argentino. Pensemos, por ejemplo, en un proyecto que demande una inversión de US$6.000 millones. Si una parte significativa de ese CAPEX corresponde a construcción, bienes y servicios, estamos hablando de una demanda potencial muy relevante para los proveedores.

También tenemos que entender que el desarrollo de proveedores funciona por escalas. Desde CAPMIN hablamos de tres anillos: primero, las empresas de las comunidades cercanas al proyecto; segundo, los proveedores de la provincia; y tercero, las compañías del resto del país.

Una pyme que comienza a trabajar para la minería puede incorporar capacidades, capitalizarse y avanzar hacia contratos de mayor complejidad. En ese proceso, las empresas de mayor escala también pueden cumplir un papel importante asociándose o integrando a proveedores más pequeños.

¿Qué necesita una empresa que quiere incorporarse por primera vez a la cadena de valor minera?

La comunicación y la transferencia de experiencia son fundamentales. Quienes conocemos la actividad tenemos la responsabilidad de explicar qué exige una operación minera.

Una mina necesita que sus proveedores trabajen bajo estándares comparables con los que aplica la propia compañía. Estamos hablando de una industria intensiva en tecnología, conocimiento y procedimientos vinculados con seguridad, ambiente y comunidades.

Por eso, una empresa que quiera ingresar a esta cadena necesita conocer los protocolos de las compañías, trabajar con trazabilidad, incorporar sistemas de compliance y alcanzar niveles elevados de eficiencia. No alcanza solamente con tener un producto o servicio disponible: hay que estar preparado para operar bajo los estándares que exige la industria.

¿Qué otros aspectos resultan determinantes para consolidarse como proveedor minero?

Una operación necesita previsibilidad. Quien administra una mina tiene que saber que un proveedor cumplirá con el trabajo y que no generará problemas que puedan afectar la continuidad del proyecto, la seguridad, el ambiente o la relación con las comunidades.

Los proyectos mineros también tienen exposición internacional. El desempeño de una operación puede influir en la percepción que los inversores tienen sobre una jurisdicción y, en consecuencia, sobre futuras decisiones de inversión.

Además, hay una cuestión básica: la minería necesita capital. Eso también aplica a los proveedores, que deben financiar equipos, infraestructura y capital de trabajo para responder a contratos cada vez más grandes.

¿Cómo están trabajando desde CAPMIN sobre el acceso al financiamiento para los proveedores?

Es uno de los temas que más estamos estudiando. Los bancos que ya trabajan con la minería participan de CAPMIN y estamos analizando permanentemente nuevas herramientas financieras para empresas que necesitan capital para crecer.

También estamos viendo entidades financieras que anteriormente tenían poca participación en minería y que ahora comienzan a acercarse al sector. Eso es importante porque, si queremos que los proveedores argentinos acompañen el crecimiento de los proyectos, también necesitan instrumentos que les permitan financiar esa expansión.

¿Cómo pueden competir los proveedores argentinos frente a empresas de países con una industria minera más desarrollada?

Hay que diferenciar distintos escenarios. En América Latina tenemos países como Chile, Perú o Brasil, que cuentan con cadenas de proveedores mineros más desarrolladas.

Frente a esa competencia, las empresas argentinas tienen algunas ventajas. Una es la proximidad, que tiene un impacto directo sobre la logística. Otra es el conocimiento del territorio, de las condiciones locales y del contexto en el que opera cada proyecto.

Pero también tenemos que trabajar sobre los costos. Necesitamos generar condiciones que permitan a los proveedores argentinos competir con empresas de países que tienen estructuras de costos diferentes. Eso puede involucrar herramientas impositivas, promocionales y mejoras en la eficiencia de las propias compañías.

También hay oportunidades de asociación. Una empresa extranjera que llega al país puede encontrar valor en trabajar junto con un proveedor argentino que conoce el territorio, la logística y las particularidades de cada operación.

El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, se refirió a las exigencias provinciales que establecen porcentajes de contratación de trabajadores o proveedores locales. ¿Cuál es la mirada de CAPMIN?

Creemos en la alianza entre los proveedores nacionales porque la propia escala de los proyectos va a exigirla. Esto va más allá de lo que podamos pensar: si una orden de compra requiere, por ejemplo, 250 camiones por día, las empresas van a tener que asociarse para poder responder. Argentina tiene compañías con capacidad para hacerlo y, frente a una demanda concreta, estoy convencido de que esas alianzas se van a generar.

El segundo punto tiene que ver con lo que planteaba Luis Lucero, y coincido con él en que, para responder a una demanda de esta magnitud, necesitamos aprovechar las capacidades de todo el país. Hay provincias que no tienen minas en producción pero cuentan con una industria metalúrgica muy desarrollada, como Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe o Mendoza. Allí existen proveedores de gran calidad, eficiencia y costos competitivos que pueden convertirse en aliados necesarios para los proyectos mineros de distintas regiones.

Al mismo tiempo, respetamos el esquema de anillos y la importancia de priorizar a las comunidades cercanas a los proyectos y fortalecer la licencia social. Pero eso tiene que complementarse con una mirada nacional. Si cada región se limita exclusivamente a sus propias capacidades, puede perder oportunidades porque los proyectos tienen sus tiempos y la demanda no espera.

Los precios actuales del oro y del cobre muestran que existe una oportunidad que tenemos que aprovechar. No sabemos cuál será el escenario dentro de tres años. Por eso creemos que este es el momento de asociarnos, fortalecer a las empresas y construir una cadena de proveedores capaz de responder a la escala que puede alcanzar la minería argentina.

La comunicación aparece reiteradamente en su análisis. ¿Por qué considera que es un factor tan importante para el desarrollo de la minería?

La industria minera no siempre fue suficientemente eficiente para comunicar cómo funciona y cuál es la dimensión de su cadena de valor.

Cuando se explican los números reales de una inversión, cómo se distribuye el CAPEX y qué infraestructura requiere una mina, la percepción puede cambiar. Un proyecto necesita caminos, energía, sistemas de tratamiento de agua y efluentes y una gran cantidad de servicios e infraestructura que, en determinados casos, también pueden generar beneficios más amplios en las regiones donde se desarrolla.

La minería tuvo un papel importante en procesos históricos de industrialización en distintas economías. Contar mejor cómo funciona esa relación entre recursos, industria, infraestructura y proveedores es fundamental para que exista una discusión más informada sobre el sector.

Después de varios años trabajando con proveedores mineros, ¿qué expectativas tiene sobre la etapa que viene?

Soy optimista. Después de muchos años estamos viendo una mayor presencia de compañías junior y grandes mineras, más interés empresarial y también un crecimiento de la matrícula en carreras vinculadas con la actividad.

El desafío ahora es profundizar la articulación y entender cuál es realmente la dimensión de la cadena de proveedores argentinos. Si logramos identificar esas capacidades, generar alianzas y acompañarlas con financiamiento y competitividad, probablemente descubramos que el entramado disponible es mucho mayor de lo que pensamos.

Publicado por: Panorama Minero

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