Jaguar Uranium avanzó con su debut en el mercado estadounidense como parte de una estrategia orientada a financiar el desarrollo exploratorio de sus activos de uranio en Sudamérica, con especial foco en proyectos ubicados en Mendoza. La compañía estructuró una oferta pública inicial en el NYSE American bajo el símbolo JAGU, con el objetivo de captar capital destinado a acelerar trabajos geológicos, evaluación técnica y planificación de futuras campañas en distritos con historia nuclear en Argentina.
Por Panorama Minero
La colocación pública inicial contempló la emisión de aproximadamente 6.250.000 acciones ordinarias Clase A, fijadas en un rango indicativo de entre US$4 y US$6 por acción, con una opción de sobreasignación cercana al 15% destinada a cubrir potencial demanda adicional del mercado.
Previo a la salida a bolsa, Jaguar Uranium contaba con poco más de 12,3 millones de acciones ordinarias en circulación, además de warrants y opciones que elevaban el total totalmente diluido por encima de los 16 millones de acciones, lo que implica un potencial de dilución cercano al 30% para los inversores iniciales en caso de ejercerse estos instrumentos financieros. La estructura también incluyó la conversión de instrumentos de deuda en acciones y acuerdos vinculados a activos adquiridos previamente, configurando una valuación implícita cercana a los US$12 millones para sus proyectos argentinos dentro del esquema corporativo general.
La operación bursátil se planteó como un paso clave dentro del modelo típico de compañías junior, que buscan generar valor a partir de la expansión de información geológica y la revalorización de activos históricos. Con un precio inicial cercano a los US$4 por acción y una colocación orientada a recaudar alrededor de US$25 millones, Jaguar apunta a financiar actividades exploratorias en sus propiedades argentinas y avanzar en estudios técnicos vinculados al desarrollo de recursos.
Activos históricos como base del programa exploratorio
Dentro de su cartera, la empresa destaca el proyecto Huemul, en el sur mendocino, considerado la primera mina de uranio del país y operativa entre 1955 y 1975. El área abarca miles de hectáreas alrededor del histórico distrito Huemul-Agua Botada, donde se registraron leyes de uranio asociadas a cobre y vanadio, reforzando el potencial polimetálico del sistema. A ello se suma el distrito Sierra Pintada, último enclave productor de uranio en Argentina, cuya mineralización permanece abierta más allá de las áreas explotadas y constituye uno de los principales objetivos para nuevas campañas de exploración.
Según la compañía, el interés por Mendoza responde a la combinación entre antecedentes productivos, infraestructura regional existente y la presencia histórica de la industria nuclear argentina, factores que reducen riesgos iniciales frente a proyectos completamente greenfield.
Financiamiento exploratorio en un contexto de demanda nuclear creciente
El plan corporativo se apoya en la expectativa de un déficit global de uranio impulsado por la expansión de la energía nuclear, el desarrollo de reactores modulares pequeños y la necesidad de fuentes energéticas estables para industrias intensivas en electricidad. En este escenario, la empresa considera que distritos históricos de Sudamérica podrían volver a ganar protagonismo dentro del mapa global del combustible nuclear.
Aunque el debut bursátil mostró una alta volatilidad inicial, el objetivo principal de la operación no apunta a resultados productivos inmediatos, sino a consolidar una plataforma financiera que permita avanzar con programas exploratorios y estudios técnicos en Mendoza y otras regiones.
La estrategia de Jaguar Uranium refleja el rol creciente de los mercados internacionales como herramienta para financiar etapas tempranas de la minería nuclear. Con capital orientado a exploración y generación de información geológica, la compañía busca reposicionar activos históricos mendocinos dentro de un contexto global donde el uranio vuelve a ganar peso estratégico, aunque su valorización futura dependerá tanto del avance técnico como del marco regulatorio local.


























