DFC, EXIM Bank y USTDA forman parte de una estrategia que busca movilizar capital hacia minería, procesamiento e infraestructura. El ARTI y el acuerdo específico sobre minerales críticos amplían una agenda bilateral en la que el cobre y el litio ocupan un lugar estratégico.
Por Panorama Minero
Estados Unidos busca ampliar su participación en el desarrollo de los minerales críticos argentinos a través de una combinación de financiamiento, garantías, preparación de proyectos y cooperación comercial. Esto ocurre en un momento en que Argentina necesita capital para transformar su cartera de litio y cobre en nueva producción, mientras Washington busca dotar de mayor seguridad a sus cadenas de suministro y profundizar su integración con los países del continente americano, en una estrategia que apunta también a reducir la dependencia y la influencia de actores extrarregionales en sectores considerados estratégicos.
La disponibilidad de capital y las condiciones necesarias para movilizarlo hacia Argentina estuvieron entre los principales temas discutidos esta semana durante el US-Argentina Forum on Critical Minerals, en Buenos Aires. Pero el debate mostró también una dimensión más amplia: para Estados Unidos, financiar nuevos proyectos forma parte de una estrategia que incluye seguridad de suministro, infraestructura y una mayor integración con países considerados socios confiables.
En ese marco, la encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, Heidi Gómez Rápalo, volvió a poner sobre la mesa uno de los principales temas pendientes de la relación económica bilateral. “Nuestra esperanza es que la Argentina pueda ratificar el ARTI”, afirmó durante su intervención, en referencia al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado por ambos países el 5 de febrero en Washington.
El ARTI y un capítulo específico para los minerales críticos
Aunque su alcance excede ampliamente a la minería, el ARTI contiene disposiciones específicas para los minerales críticos y la inversión estadounidense en el sector.
El texto establece que Argentina trabajará con los gobiernos provinciales para facilitar inversiones de compañías estadounidenses en proyectos de minerales críticos y contempla agilizar la consideración de iniciativas elegibles para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
También incorpora la promoción de infraestructura que facilite el desarrollo de esas inversiones y expresa la intención argentina de priorizar a Estados Unidos como socio comercial y de inversión para cobre, litio y otros minerales críticos, incluyendo productos sin procesar, procesados y terminados.
Este último punto agrega una dimensión relevante. La discusión bilateral no se limita necesariamente a quién aporta capital para extraer un recurso. También empieza a alcanzar las etapas posteriores y el lugar que la producción argentina puede ocupar dentro de cadenas internacionales de suministro.
El ARTI incorpora además compromisos vinculados con seguridad económica, tecnología y determinadas prácticas de economías o empresas que intervienen sobre los mercados.
El acuerdo fue firmado por el canciller Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y todavía debe completar los procedimientos internos correspondientes en Argentina para su entrada en vigor.
Una agenda que ya tiene un instrumento específicamente minero
El ARTI no funciona de manera aislada. Un día antes de su firma, Argentina y Estados Unidos suscribieron el Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos, específicamente orientado al sector.
El instrumento apunta a desarrollar cadenas de suministro “seguras, resilientes y competitivas" e incluye cooperación sobre financiamiento público y privado, simplificación de permisos, información geológica, reciclaje y gestión de materiales.
La inclusión explícita del procesamiento resulta significativa para un mercado en el que la extracción y las etapas posteriores de transformación no necesariamente ocurren en el mismo país o región.
En el caso del cobre, por ejemplo, buena parte de las minas producen concentrado, que luego debe atravesar procesos de fundición y refinación antes de llegar al metal utilizado por la industria. La capacidad mundial para realizar esas etapas se encuentra fuertemente concentrada en Asia y particularmente en China.
Para Argentina, que todavía debe definir buena parte de la estructura comercial y logística de sus futuros grandes proyectos cupríferos, el desarrollo de nueva producción abre también preguntas sobre procesamiento, trazabilidad y destino final de los minerales.
Son cuestiones todavía secundarias frente al desafío inmediato de financiar y construir los proyectos, pero empiezan a formar parte de la conversación, tal como se evidenció en el US-Argentina Forum Critical Minerals.
DFC, EXIM y USTDA: distintas herramientas para distintos momentos
Dentro de esa estrategia aparecen DFC, EXIM Bank y USTDA, tres instituciones con capacidades diferentes para acompañar inversiones.
La U.S. International Development Finance Corporation (DFC) puede participar mediante financiamiento y mecanismos de mitigación de riesgo para proyectos del sector privado. En la evaluación de oportunidades mineras entran variables como el grado de avance del proyecto, permisos, capacidad de los desarrolladores, capital comprometido y estándares ambientales y sociales.
Durante el encuentro, y en sintonía con lo anterior, el RIGI apareció como uno de los elementos que modificaron favorablemente la evaluación del riesgo asociado a grandes inversiones en Argentina, al ofrecer un marco específico para proyectos de largo plazo.
EXIM Bank, por su parte, cuenta con instrumentos de financiamiento destinados a respaldar la participación estadounidense en proyectos y cadenas de suministro estratégicas.
El propio ARTI contempla que Estados Unidos pueda trabajar a través de DFC y EXIM para considerar el apoyo a inversiones elegibles en sectores críticos argentinos, en colaboración con el sector privado estadounidense.
USTDA, por su parte, ocupa un lugar diferente dentro de esa arquitectura: interviene principalmente en la preparación de proyectos, antes de que muchos de ellos estén en condiciones de recibir financiamiento para su construcción.
Durante el encuentro, Brenda Quiroz Maday, Country Manager para América Latina de USTDA, explicó que la agencia puede otorgar grants no reembolsables para estudios de factibilidad, asistencia técnica y proyectos piloto, con el objetivo de reducir riesgos técnicos y comerciales.
En minería, ese trabajo puede alcanzar campañas de perforación, metalurgia, pruebas de procesos y estudios de factibilidad, pero también energía, transporte y otra infraestructura necesaria para llevar un proyecto al mercado.
Según indicaron, la agencia busca actualmente nuevas oportunidades vinculadas con exploración avanzada, extracción, procesamiento e infraestructura asociada.
Quiroz Maday dejó además una invitación concreta para ampliar la presencia de USTDA en el país, bajo la meta de alcanzar niveles de participación similares a los de Brasil: “En mi marcador tenemos Brasil seis, Argentina uno. Así que los quiero invitar a que cambiemos ese marcador y trabajemos juntos”.
Project Vault y una estrategia que mira también al suministro
Una de las iniciativas recientes de Estados Unidos permite observar cómo el financiamiento comienza a conectarse con objetivos más amplios de abastecimiento.
Project Vault es una iniciativa público-privada de aproximadamente US$12.000 millones lanzada por el gobierno estadounidense en febrero para crear una reserva estratégica civil de minerales críticos. El esquema contempla hasta US$10.000 millones de financiamiento del EXIMBank y cerca de US$2.000 millones de capital privado, con el objetivo de proteger a la industria estadounidense frente a interrupciones de suministro y reducir su exposición a cadenas altamente concentradas en el exterior.
El esquema apunta a almacenar materiales esenciales en Estados Unidos y garantizar disponibilidad para fabricantes frente a eventuales disrupciones.
Para Argentina, la relevancia está menos en Project Vault como iniciativa aislada que en la dirección que muestra: Estados Unidos busca utilizar herramientas financieras para generar nuevas fuentes de oferta y, al mismo tiempo, fortalecer el acceso de su industria a esos minerales.
Eso ayuda a explicar por qué conceptos como financiamiento, trazabilidad, procesamiento y seguridad de suministro comienzan a aparecer dentro de una misma agenda.
China y la búsqueda de cadenas más diversificadas
La estrategia tiene como contexto una realidad difícil de modificar en el corto plazo: China posee una escala difícil de replicar en distintas etapas del procesamiento de minerales críticos.
En cobre, concentra aproximadamente la mitad de la capacidad mundial de fundición. Su peso es todavía mayor en el procesamiento de otros minerales considerados estratégicos.
Esto no significa que cada tonelada de mineral procesada en China responda a una decisión geopolítica. Para una compañía minera, el destino de su producción depende de capacidad disponible, compradores, contratos, costos y logística.
Pero el crecimiento de la importancia estratégica de estos materiales agrega otra variable a esa decisión.
Para Estados Unidos, desarrollar nuevas minas en países aliados sin generar alternativas en otras partes de la cadena podría mantener algunas de las mismas dependencias que su política de minerales críticos busca reducir.
Argentina aparece allí como una oportunidad particular porque buena parte de su futura industria del cobre todavía debe construirse. Infraestructura, corredores de exportación, contratos comerciales y eventualmente nuevas capacidades de procesamiento serán definidos a medida que los proyectos avancen.
No significa que el país deba necesariamente refinar localmente todo lo que produzca. Sí implica que las decisiones sobre cómo y hacia dónde llegará ese mineral al mercado empiezan a adquirir una importancia que excede la logística.
De los instrumentos al capital
Argentina y Estados Unidos cuentan hoy con un acuerdo comercial firmado, un instrumento específicamente dedicado a minerales críticos y distintas herramientas públicas capaces de participar en la preparación, financiamiento y reducción de riesgo de proyectos.
La relación tampoco comenzó con la actual administración estadounidense. En 2024, ambos países ya habían firmado un memorándum de cooperación que incluía exploración, extracción, procesamiento, refinación, reciclaje y recuperación de minerales críticos.
Los instrumentos alcanzados en 2026 profundizaron esa agenda y le agregaron nuevos componentes comerciales y financieros.
Para Argentina, el momento coincide con una necesidad concreta. Los grandes proyectos de cobre requieren miles de millones de dólares antes de producir su primera tonelada, mientras el crecimiento del litio plantea nuevos requerimientos de infraestructura y capital.
Para Estados Unidos, esa cartera representa la posibilidad de incorporar nueva oferta proveniente de un país con el que busca profundizar sus vínculos comerciales y estratégicos.
El financiamiento aparece como la puerta de entrada. Detrás empieza a discutirse también la infraestructura, el procesamiento, la trazabilidad y el destino de los minerales que Argentina podría producir durante las próximas décadas.



