Juan Cruz Igualada, de PAP, destacó el desarrollo de dos generaciones de chasis 4x4 junto a Agrale y Megacar para mejorar la seguridad y el confort del transporte minero de alta montaña. El último modelo, carrozado por Marcopolo, lleva dos años de operación con resultados satisfactorios en condiciones extremas.
La empresa cuenta con más de una veintena de unidades trabajando en el proyecto Vicuña, con mejoras en estabilidad, amortiguación y comodidad para los pasajeros.
Por Panorama Minero
En el desarrollo de la industria minera en la provincia, la seguridad y el confort en el traslado de personal resultan factores determinantes para la eficiencia operativa. En este contexto, el referente de la firma sanjuanina PAP, Juan Cruz Igualada, detalló el recorrido técnico e industrial que la empresa llevó adelante para revolucionar el transporte de pasajeros en la alta montaña. Con una trayectoria iniciada en las obras del camino hacia la mina Veladero en 2003 y consolidada en diversos yacimientos del país, la compañía ha centrado sus esfuerzos en superar los esquemas tradicionales de movilidad cordillerana. De hecho, Igualada recuerda que fueron el primer transporte minero que llegó a la construcción del camino a Veladero en sus inicios.
Históricamente, los traslados hacia las faenas de montaña se realizaban mediante camiones adaptados con módulos traseros, conocidos en el ámbito operativo como perreras. Si bien respondían a las exigencias del terreno, sus sistemas de suspensión rígida no ofrecían la amortiguación necesaria ni las condiciones de confort adecuadas para los trabajadores. Para resolver esta problemática, la empresa encaró la creación de vehículos especializados construidos sobre chasis de fábrica. De acuerdo con lo explicado por Igualada, la compañía encabezó dos desarrollos de chasis 4x4 a lo largo de su historia. El primero tuvo lugar en 2012 con la concepción de un minibús adaptado, mientras que el segundo prototipo se diseñó e implementó hace dos años, marcando un salto cualitativo en términos de ingeniería, estabilidad y seguridad integral.

Este segundo desarrollo, que lleva dos años en funcionamiento operativo, fue concebido directamente desde las líneas de producción de la fábrica de chasis Agrale, evitando cualquier tipo de modificación artesanal en talleres externos. Esta estructura se combinó con una carrocería de nivel internacional provista por Marcopolo, equipada con climatización de alto rendimiento, sanitarios y bauleras con sellado hermético para impedir el ingreso del polvo cordillerano. Los resultados alcanzados por esta última unidad fueron sumamente satisfactorios, demostrando un rendimiento sobresaliente en climas extremos de barro, nieve y deshielo. Actualmente, la firma cuenta con más de una veintena de estos equipos operando en la provincia de San Juan para el proyecto Vicuña, donde demostraron una respuesta técnica impecable tanto en la absorción de los impactos del terreno como en la calidad del viaje.
Igualada remarcó que la materialización de estas dos etapas de innovación en chasis habría sido inviable sin la articulación de alianzas estratégicas duraderas. En el plano industrial y comercial, el acompañamiento del concesionario Megacar y de la terminal Agrale resultó fundamental para adaptar el diseño vehicular a las necesidades reales de la cordillera. Asimismo, para abordar licitaciones de gran escala y responder al volumen operativo que demandan mega emprendimientos como Vicuña, para el transporte de empleados, la empresa conformó una unión transitoria de empresas (UTE) junto a firmas de amplia trayectoria como 20 de Junio y el Grupo Flecha Bus. Este trabajo asociativo le permite a PAP potenciar sus capacidades técnicas, asegurar el respaldo operativo y mantener la excelencia del servicio en la alta montaña.



