En Jujuy, autoridades nacionales, provinciales y empresarios coincidieron en que la nueva escala del litio exige infraestructura, proveedores, talento y reglas estables para transformar inversiones en desarrollo regional.
Por Panorama Minero
El 15° Seminario Litio en Sudamérica de Panorama Minero abrió sus puertas en San Salvador de Jujuy con una señal concreta del cambio de escala que atraviesa la industria: más de 2.000 asistentes, representantes de más de 10 países y una mesa de honor integrada por autoridades nacionales, provinciales y referentes empresarios en la enorme carpa principal montada en el Hotel Altos de la Viña.
La apertura formal tuvo como protagonistas a Mercedes Rodríguez, directora ejecutiva de Panorama Minero; Exequiel Lello Ivacevich, presidente de JEMSE y del Comité Honorario 2026 del encuentro; Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM); Fernanda Ávila, secretaria ejecutiva de la Mesa del Litio y diputada nacional; José Gómez, ministro de Minería de Jujuy; Luis Lucero, secretario de Minería de la Nación; y Carlos Sadir, gobernador de Jujuy.
Rodríguez abrió la jornada con una comparación que sintetizó la evolución del evento y de la industria. Recordó que 15 años atrás el primer seminario se había realizado en el mismo hotel, aunque en el Salón Imperial y ante unas 180 personas. “Hoy la realidad es distinta. El mundo mira Argentina”, señaló, y vinculó la magnitud alcanzada por el encuentro con la evolución del litio en la región.
La titular de Panorama Minero advirtió, sin embargo, que el crecimiento también planteaba nuevas exigencias. El desafío, sostuvo, era continuar perfeccionando las condiciones para garantizar una minería “inclusiva, eficiente, sostenible y socialmente positiva”.
Del potencial a una industria concreta
El primer diagnóstico sobre la nueva etapa llegó de la mano de Lello Ivacevich. El presidente de JEMSE contrastó el escenario actual con el de 2024 y recordó que Argentina había cerrado ese año con US$630 millones de exportaciones de litio, mientras que en 2025 había alcanzado un récord de US$905 millones. Para 2026 esperaba superar nuevamente esa marca a partir del incremento de la producción y las inversiones en Jujuy, Salta y Catamarca.
“El litio en nuestra región ha dejado de ser un potencial”, afirmó. La actividad, sostuvo, ya se había convertido en un motor de exportaciones y, al mismo tiempo, en una fuente de nuevas inversiones, empleo y desarrollo de proveedores.
Como ejemplo mencionó la planta de ácido clorhídrico instalada en Perico. Dos años antes, durante la edición anterior del seminario, la obra estaba en construcción. Ahora, señaló, ya era una industria operativa con trabajadores jujeños y capacidad para abastecer a la cadena regional del litio.
A partir de ese cambio de escala, Lello Ivacevich planteó que la discusión debía concentrarse en cómo administrar el crecimiento. Infraestructura, proveedores, talento y tecnología aparecieron como condiciones necesarias para sostenerlo, pero también incorporó una dimensión internacional: el interés de distintos países y organismos por los minerales críticos.
“Tenemos que producir más y también producir mejor”, resumió. Para el titular de JEMSE, el éxito de la industria no debería medirse únicamente por las toneladas producidas, sino también por el impacto generado a lo largo de toda la cadena de valor, con mayor trazabilidad, eficiencia en el uso del agua, reducción de emisiones y una relación más madura con las comunidades.
Una industria que busca convertirse en política de Estado
Cacciola tomó la palabra y definió el momento del litio a partir de un concepto: propósito. Desde su experiencia de 36 años de trabajo en Mina Aguilar, en Jujuy, destacó que la industria debía poner en el centro a las personas, el empleo de calidad, la capacitación y la formación de recursos.
El titular de CAEM remarcó además el avance en el desarrollo de proveedores y las exigencias que enfrentan las empresas para incorporarse a las cadenas de abastecimiento, desde certificaciones hasta estándares de compliance y competitividad.
También destacó la coordinación alcanzada entre Jujuy, Salta y Catamarca. “Esto hace no muchos años era realmente impensado”, sostuvo, al valorar que las tres provincias hayan construido objetivos comunes alrededor de la minería.
Cacciola aportó otra referencia para dimensionar el crecimiento: Argentina había exportado unas 32.000 toneladas de carbonato de litio en 2021 y ese volumen se acercaba a 170.000 toneladas en 2026. Su expectativa era que, si el proceso mantenía su ritmo, el país pudiera superar las 300.000 toneladas hacia 2034-2035.
“El país tiene que beneficiarse de la minería, del litio en este caso en particular, que está avanzando muy fuertemente, y ojalá pronto también del cobre”, planteó.

La Mesa del Litio busca ordenar la cooperación
Ávila puso el foco en uno de los principales desafíos de la nueva etapa: transformar el potencial y el crecimiento productivo en desarrollo para las comunidades.
Recordó que en 2021 los gobernadores de Jujuy, Salta y Catamarca habían creado la Mesa del Litio para abordar problemas que excedían las fronteras provinciales. Desde este año, Jujuy ejercía la presidencia del espacio, que buscaba además ordenar la cooperación de organismos internacionales, el Gobierno nacional y las provincias.
La funcionaria detalló cinco líneas de trabajo: una hoja de ruta de largo plazo; desarrollo de proveedores; una cartera de proyectos para anticipar necesidades de infraestructura, energía, agua y gas; gobernanza y armonización normativa; y fortalecimiento institucional.
La hoja de ruta era elaborada junto con el Banco Mundial y apuntaba a establecer objetivos concretos para los próximos años. En proveedores, la Mesa trabajaba con organismos internacionales y cámaras empresarias para identificar necesidades de financiamiento y capacitación.
En ese marco, el Consejo Federal de Inversiones había incorporado herramientas de financiamiento para empresas de la región, mientras universidades de Jujuy, Catamarca y Salta, además de la UTN y otras instituciones, participaban en el diseño de programas de formación.
“La confianza se construye con resultados”, afirmó Ávila. Por eso, planteó que el éxito de la Mesa del Litio debería medirse por lo que pudiera dejar al finalizar su gestión: una hoja de ruta común, una cartera de proyectos, herramientas para proveedores, mayor capacidad institucional y una agenda regional que pudiera sostenerse más allá de los cambios de autoridades.
Jujuy busca ampliar la minería más allá del litio
El ministro Gómez llevó la discusión al territorio y recordó que Jujuy había sido declarada Capital Nacional de la Minería en 1974. La provincia, sostuvo, no debía ser identificada únicamente con el litio, ya que también contaba con recursos de cobre, plata, zinc, tierras raras y boratos.
“La minería es una política de Estado”, afirmó, luego de destacar la decisión provincial de otorgarle mayor jerarquía institucional al área minera. Según explicó, el objetivo era convertir la riqueza del subsuelo en un motor de desarrollo, con generación de empleo formal y fortalecimiento de las economías regionales.
Gómez destacó además que la actividad del litio generaba 60% de sus gastos en servicios directamente dentro de Jujuy, y que la provincia buscaba aumentar esa participación mediante nuevas pequeñas y medianas empresas.
El funcionario también vinculó la minería con infraestructura social, educación, agua, saneamiento y energía. Mencionó los programas de formación y la creación de escuelas técnicas en las localidades mineras, además de los proyectos de agua segura y los pueblos solares.
Nación proyecta 650.000 toneladas de capacidad para 2035 y US$10.000 millones
Lucero presentó una de las fotografías más contundentes del crecimiento esperado. Aclaró que sus cifras correspondían a capacidad instalada y no necesariamente a producción efectiva.
Según sus datos, Argentina había pasado de 18.000 toneladas anuales de capacidad de carbonato de litio equivalente (LCE) en 1997 a 80.000 toneladas en 2023. Con nuevas operaciones y ampliaciones, 2026 cerraría con 275.000 toneladas anuales de capacidad instalada.
La proyección oficial apuntaba a superar las 500.000 toneladas en 2030 y alcanzar unas 650.000 toneladas anuales en 2035.
En paralelo, las exportaciones habían pasado de US$645 millones en 2024 a US$1.467 millones durante los primeros ocho meses de 2026. La expectativa del Gobierno nacional era llegar a casi US$10.000 millones anuales de exportaciones de carbonato de litio equivalente en 2031.
Para explicar el salto, Lucero identificó tres condiciones: liderazgo político provincial, liderazgo empresarial y confianza inversora, asociada a una macroeconomía ordenada y a reglas de juego estables.
En ese último punto destacó especialmente al RIGI, al que definió como una herramienta de generación de confianza para una actividad que requiere inversiones de largo plazo.
El desafío, afirmó, será sostener esas condiciones. Si las proyecciones se cumplen, Jujuy, Salta y Catamarca podrían convertirse hacia 2030-2035 en la tercera gran zona productora de litio del mundo, detrás de China y Australia.
Jujuy anuncia nuevos proyectos y más capacidad
El cierre estuvo a cargo del gobernador Sadir, quien destacó que más de 10.000 jujeños tenían empleo directo o indirecto vinculado con la minería. En 2025, Jujuy se había convertido en la tercera provincia minera exportadora del país, con cerca del 16% de las exportaciones mineras nacionales, mientras la actividad representaba más del 10% del Producto Bruto Geográfico provincial.
Sadir enumeró además nuevos proyectos y ampliaciones. Con Rio Tinto, la provincia había acordado optimizaciones tecnológicas en la planta de Olaroz para elevar la recuperación de litio y el inicio, en 2027, de una planta piloto en el salar de Cauchari para validar tecnologías de extracción avanzadas.
Exar, que ya contaba con un proyecto aprobado bajo el RIGI, avanzaba con trabajos preparatorios para una planta piloto de extracción directa de litio, orientada a reducir consumos de agua y energía. La capacidad provincial podía llegar a 125.000 toneladas anuales de carbonato de litio, con aprobaciones que permitirían alcanzar las 150.000 toneladas.
A eso se sumaba la aprobación de los estudios de impacto ambiental para CNGR en el salar de Jama, proyecto que incorporaría otras 24.000 toneladas de capacidad.
Pero el mapa minero jujeño no terminaba en el litio. Sadir anunció una extensión de la vida útil de Mina Aguilar hasta 2043, con producción de un nuevo cuerpo mineralizado prevista desde 2030, además de avances en Pirquitas y Cortaderas.
El gobernador cerró con una definición que atravesó toda la apertura: “Nuestra decisión es que cada dólar que se invierte en la Puna mueva la economía jujeña”. El objetivo, dijo, es que transporte, metalmecánica, logística, construcción y servicios puedan crecer junto con la minería y convertir a Jujuy no solo en un lugar de extracción, sino también en un espacio de generación de conocimiento y valor agregado.
“Sé que todavía falta mucho y que tenemos mucho por hacer, pero tenemos la firme decisión de que la minería deje valor en Jujuy, y que los resultados se vean cada vez más en empleo, en empresas locales, en obras, en desarrollo de nuestras comunidades, de nuestros pueblos”, concluyó el mandatario, y dio por inaugurado el máximo encuentro del litio del país.



