El mercado mundial del litio enfrenta un desafío que no pasa tanto por la disponibilidad geológica del recurso como por la capacidad de convertir esos recursos en producción. Según el último informe de la Secretaría de Minería de la Nación, asegurar el suministro de litio a largo plazo dependerá principalmente de acelerar la producción minera, antes que de incrementar el nivel global de recursos y reservas.
Por Panorama Minero
La magnitud de los recursos identificados permite dimensionar el escenario. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en 2025 las reservas globales de litio alcanzaron 196,9 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), frente a una demanda anual de 1,5 millones de toneladas. A eso se suman 798,3 millones de toneladas de LCE en recursos identificados todavía sin extraer.
El dato adquiere mayor relevancia si se observa la evolución de la última década. Entre 2016 y 2024 se extrajeron 6,7 millones de toneladas de LCE, pero las reservas globales aumentaron en 122 millones de toneladas durante ese mismo período.
De acuerdo con el análisis oficial, esta evolución permitió mantener, al menos desde 2016, un horizonte de reservas superior a 125 años al ritmo de consumo observado.
El problema, por lo tanto, se desplaza desde la existencia del recurso hacia la velocidad con la que puede incorporarse nueva oferta al mercado.
Exploración: menos inversión, pero todavía por encima del promedio histórico
La exploración también atraviesa una etapa de ajuste después del fuerte ciclo alcista de precios registrado entre fines de 2021 y 2022. El boom de precios impulsó las tareas exploratorias y permitió incrementar las reservas a un ritmo superior al consumo del mineral.
En 2025, sin embargo, el gasto global en exploración de litio cayó más de 66% interanual. La baja estuvo vinculada con el superávit de oferta, la desaceleración de las ventas de vehículos eléctricos y las restricciones para acceder al crédito.
Aun así, el nivel de inversión exploratoria se mantuvo por encima del promedio registrado desde el boom de precios de 2022.
El desafío para los próximos años estará entonces en transformar los recursos conocidos en proyectos productivos, al tiempo que la tecnología continúa ganando importancia para aumentar los volúmenes de extracción y procesamiento.
La innovación, particularmente en nuevas tecnologías de producción y extracción, aparece así como una de las herramientas para ampliar la oferta sin depender exclusivamente del descubrimiento de nuevos recursos.
Australia domina las minas y China controla el procesamiento
La estructura de la cadena global del litio presenta una marcada especialización geográfica. Por un lado están los países que concentran la producción de materia prima, principalmente a través de concentrados de roca dura y salmueras. Por otro, las economías que dominan el procesamiento químico y la fabricación de materiales y componentes para baterías.
En el segmento extractivo, Australia mantuvo en 2025 el liderazgo mundial con una producción de 535.000 toneladas de LCE, equivalente al 32% del total global.
Argentina ocupó el quinto lugar, con 138.000 toneladas de LCE, equivalentes al 8,2% de la producción mundial y el segundo puesto de América del Sur, detrás de Chile.
La situación cambia cuando se observa el procesamiento de los compuestos químicos de litio, principalmente carbonato e hidróxido.
En 2025, China produjo 1,2 millones de toneladas de LCE, concentrando el 72,1% de la producción mundial de compuestos químicos de litio. El país asiático procesa, además, prácticamente la totalidad del mineral que extrae Australia.
Esta división entre producción minera y refinamiento configura dos segmentos con diferentes estructuras de costos, dinámicas comerciales y márgenes.
Argentina acelera y busca ganar posiciones en el ranking global
El desempeño argentino aparece como uno de los puntos destacados del mercado internacional. En 2025, Argentina produjo 133.000 toneladas de LCE en compuestos químicos de litio, principalmente carbonato, equivalente al 7,9% de la producción mundial.
En agosto pasado, las exportaciones mineras marcaron un nuevo máximo para el acumulado de los primeros ocho meses de un año, al alcanzar los US$6.059 millones. El resultado representa un crecimiento interanual del 65,7% y significa que el sector quedó apenas US$15 millones por debajo del récord anual de 2025, cuando las ventas externas de minerales totalizaron US$6.074 millones en los 12 meses.
Durante agosto, las exportaciones de minerales totalizaron US$652 millones, con un crecimiento interanual del 43,3%. El salto se explica principalmente por el comportamiento de los minerales metalíferos y el fuerte crecimiento del litio.
Las exportaciones de litio alcanzaron en agosto los US$157 millones, con un crecimiento interanual del 134,2%. El registro constituyó, además, un récord histórico para las exportaciones de litio correspondientes a un mes de agosto.
El mineral volvió a ubicarse en el segundo lugar entre los productos mineros más exportados durante el mes y explicó el 24,1% de todas las ventas mineras al exterior.
El acumulado resulta todavía más significativo: entre enero y agosto, las exportaciones de litio alcanzaron US$1.467 millones, un incremento del 190,5% interanual. El mineral representó el 24,2% de las exportaciones mineras totales y registró el mejor desempeño histórico para los primeros ocho meses de un año.
El crecimiento no estuvo explicado únicamente por los precios. Las cantidades exportadas de litio aumentaron 56,8% durante los primeros ocho meses de 2026, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Minería.
Como el país procesa localmente la totalidad de su extracción minera, el volumen de compuestos químicos producido resulta prácticamente equivalente a la producción de mina. Con ese resultado, Argentina se ubicó como tercer productor mundial de compuestos químicos de litio, solamente detrás de China y Chile.
El informe identifica además a Argentina como el productor de mayor dinamismo durante 2025, apoyado en una cartera de inversiones diversificada, una adopción creciente de tecnologías de extracción directa de litio (DLE) y un marco regulatorio considerado flexible. Bajo esas condiciones, las proyecciones citadas por la Secretaría de Minería apuntan a que Argentina podría superar a Chile como tercer productor mundial de litio en 2029.
El dato resulta significativo porque Chile cuenta actualmente con las mayores reservas mundiales de litio. Sin embargo, el informe señala que el país perdió dinamismo frente a sus principales competidores, en parte por las características de su marco regulatorio y por las demoras en la definición de una nueva política sectorial.
Australia, pese a conservar el primer lugar, también muestra una pérdida relativa de dinamismo. Sus ventajas geológicas y regulatorias, junto con la integración con la industria de refinación china, sostienen su liderazgo y permiten proyectar que continuará encabezando el mercado hacia 2035.
China, en tanto, ganó posiciones como productor de mina y desplazó a Chile del segundo lugar global. Su estrategia combina la explotación de yacimientos de lepidolita, el apoyo estatal y una fuerte integración vertical de las empresas, desde la producción de compuestos químicos hasta las baterías y los vehículos eléctricos.
La demanda mundial creció 26,8% en 2025
Mientras la oferta busca adaptarse a la nueva configuración del mercado, la demanda continúa expandiéndose. En 2025, el consumo mundial de litio llegó a 1,5 millones de toneladas de LCE, frente a 1,2 millones en 2024. El incremento interanual fue del 26,8%.
Los vehículos eléctricos enchufables, conocidos como PEV, continuaron siendo el principal destino del litio. Sin embargo, otros segmentos comenzaron a ganar participación con mayor velocidad.
Los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, o BESS, representaron el 24,3% de la demanda mundial, mientras que los vehículos eléctricos comerciales, o ECV, explicaron otro 7,7%. En conjunto, PEV, BESS y ECV concentraron 84,3% del consumo global de litio durante 2025.
El cambio es relevante porque introduce nuevas fuentes de crecimiento para la demanda más allá de los automóviles eléctricos particulares.
China continúa siendo el principal mercado consumidor de PEV y explicó más de un tercio de la demanda mundial de este segmento.
Sin embargo, las perspectivas para la próxima década muestran una mayor diversificación geográfica. Según las proyecciones de S&P citadas por la Secretaría de Minería, la demanda mundial de litio podría más que duplicarse hasta alcanzar 3,5 millones de toneladas de LCE en 2035.
China mantendría el liderazgo como consumidor, pero Estados Unidos y la Unión Europea aumentarían su participación relativa.
El vehículo eléctrico pierde velocidad, pero aparecen nuevos motores
El mercado de vehículos eléctricos continúa creciendo, aunque a una velocidad diferente a la observada durante los primeros años de expansión.
En 2025 las ventas mundiales de PEV superaron los 16,5 millones de unidades, con un crecimiento interanual del 28,6%. Del total, el 62,8% correspondió a vehículos eléctricos de batería, conocidos como BEV, y el resto a híbridos enchufables.
La desaceleración se relaciona, entre otros factores, con la reducción de subsidios en China y Estados Unidos, dos de los principales impulsores del crecimiento de las ventas junto con la Unión Europea.
China concentró 64,4% de las ventas mundiales de PEV en 2025. El gobierno chino consideró que, luego de que los vehículos de nuevas energías superaran el 40% del mercado doméstico, la industria había alcanzado un nivel de madurez suficiente para reducir el respaldo fiscal permanente.
Estados Unidos, por su parte, avanzó hacia una política económica orientada a reducir el déficit federal y a incentivar nuevamente la producción tradicional de hidrocarburos.
Para 2035, las proyecciones de S&P apuntan a que las ventas de PEV podrían multiplicarse casi por tres respecto de 2024 y superar 47 millones de unidades.
El crecimiento del mercado de vehículos de nuevas energías dependería progresivamente menos de los subsidios fiscales y más de factores industriales y de mercado.
BESS y camiones eléctricos abren nuevos mercados
El crecimiento de los sistemas de almacenamiento de energía y de los vehículos eléctricos comerciales aparece como uno de los principales cambios dentro de la demanda de litio. Desde 2022, ambos segmentos comenzaron a mostrar un mayor dinamismo que el mercado de PEV.
El mercado de BESS experimentó una aceleración particularmente marcada desde el tercer trimestre de 2025. Para China, las proyecciones citadas en el informe anticipan un crecimiento de entre 40% y 60% durante 2026, acompañado por un aumento de su participación en la producción total de baterías.
El otro segmento en expansión es el de los vehículos eléctricos pesados.
Entre enero y noviembre de 2025 se vendieron en China 183.370 camiones eléctricos pesados, frente a 63.106 unidades durante el mismo período de 2024. El incremento interanual alcanzó así el 190,6%.
La expectativa es que los heavy-duty trucks mantengan una trayectoria de crecimiento acelerada, mientras que los PEV continuarían expandiéndose, pero a un ritmo más moderado.
El escenario marca un punto de inflexión para la industria: el crecimiento de la demanda de litio ya no depende exclusivamente del ritmo de electrificación de los automóviles particulares.
El superávit de litio se achica y el mercado mira a 2033
El equilibrio entre oferta y demanda también comienza a cambiar. De acuerdo con S&P, el superávit mundial de carbonato de litio se redujo 16,2% durante 2025, después de varios años caracterizados por fuertes correcciones de precios y una absorción gradual del exceso de producción.
El crecimiento de BESS contribuyó a reducir ese excedente, incluso en un contexto de menor dinamismo de los vehículos eléctricos particulares. A eso se sumaron las fuertes reducciones de los presupuestos de exploración y la postergación o cancelación de proyectos greenfield de altos costos durante el período de precios bajos.
El resultado es que buena parte de la oferta que está llegando actualmente al mercado proviene de expansiones brownfield de menor costo operativo y proyectos maduros, en lugar de nuevas operaciones completamente desde cero.
Según las proyecciones de S&P citadas en el informe, el mercado mundial de litio continuará reduciendo su excedente durante la próxima década, pero el balance recién cambiaría de signo en 2033.
A partir de entonces comenzaría un escenario deficitario, con un faltante máximo proyectado de 154.000 toneladas de LCE en 2035.
La comparación con los escenarios de demanda de la Agencia Internacional de Energía agrega otra dimensión. Bajo el escenario de alta demanda, asociado con mayores exigencias de adopción de energías limpias, la demanda insatisfecha comenzaría a aparecer en 2030.
En el escenario de políticas declaradas, el déficit llegaría a partir de 2033, aunque con una magnitud considerablemente menor.
La conclusión que surge del análisis es que el problema de abastecimiento no está determinado hoy por la escasez geológica del litio. El desafío está en el tiempo necesario para transformar recursos y reservas en capacidad productiva, financiar nuevos proyectos, ampliar las operaciones existentes y desarrollar tecnologías capaces de elevar la producción.
En un mercado que podría más que duplicar su demanda en menos de una década, la velocidad de ejecución será una variable cada vez más determinante.
Litio en Sudamérica: los debates globales llegan a Jujuy
Buena parte de estas discusiones estarán presentes en Litio en Sudamérica 2026, el Seminario Internacional organizado por Panorama Minero que celebrará su 15.ª edición el 7 y 8 de octubre en Jujuy.
El escenario internacional será abordado desde distintos ángulos durante las dos jornadas. Uno de los paneles centrales, “Panorama internacional: Posicionamiento frente a la nueva geografía de los minerales críticos. Capital, financiamiento y alianzas para convertir recursos en crecimiento tangible”, reunirá a Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina; Felipe Fuentes, de MIGA–World Bank Group; León Cavalo, de la Agencia Francesa de Desarrollo; Frédéric Maier, de la Unión Europea; y Saúl Feilbogen, de Vitale, Manoff & Feilbogen Abogados. La mesa será moderada por Natacha Izquierdo, de Abeceb, e Ignacio Celorrio, de Lithium Argentina.
La relación entre geopolítica y abastecimiento también estará en el centro del panel “Argentina–Estados Unidos: minerales críticos en medio de una relación estratégica”, con la participación de Fernando Ciácera, de la Secretaría de Minería de la Nación; Gabriela Aguilar, de la Argentina–Texas Chamber of Commerce; y Katrien Hinderdael, del Departamento de Estado estadounidense. El eje estará puesto en seguridad de suministro, inversión y nuevas alianzas.
La cadena global avanzará luego hacia el procesamiento y las baterías. Yang Jianyu, vicepresidente de CNGR Sudamérica, ofrecerá una keynote sobre litio, costos e integración en la cadena de valor LFP, en una presentación en chino con traducción consecutiva al español.
La mirada asiática tendrá además un bloque específico con Andrew Leyland y José Hofer, de SC Insights, quienes analizarán qué observan los mercados asiáticos y las diferencias entre los modelos de desarrollo del litio latinoamericano.
El cierre de la primera jornada tendrá como protagonista a Joe Lowry, fundador de Global Lithium y autor de Lithium Confidential: Confessions of a Corporate Misfit. En un fireside chat moderado por Clint Van Marrewijk, cofundador de Zelandez, Lowry abordará el rol estratégico de Argentina, los desafíos del mercado y las relaciones que pueden definir la próxima década.
Así, los debates que aparecen en las proyecciones internacionales sobre oferta, demanda, financiamiento, minerales críticos, China, Estados Unidos, baterías y nuevas tecnologías tendrán en Jujuy un espacio de discusión con protagonistas de la industria y especialistas internacionales.



