CAPRIMSA 2026: Claves, tiempos reales y desafíos de colaboración en el nuevo horizonte del cobre argentino

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CAPRIMSA 2026: Claves, tiempos reales y desafíos de colaboración en el nuevo horizonte del cobre argentino
Ernesto Cussianovich analizó las expectativas sociales frente a los tiempos de desarrollo minero.
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El Encuentro Anual CAPRIMSA 2026, organizado junto a CAME en San Juan bajo el lema “Del interés al conocimiento. Perspectivas de la industria del cobre”, reunió a referentes del sector para analizar los desafíos y oportunidades de los grandes proyectos cupríferos.

Disertaron, Ernesto Cussianovich, de Poliarquía Consultores; Mario Hernández, de Los Azules; y Javier Robeto, de Aldebaran Resources, quienes expusieron sobre los tiempos reales de la minería, el desarrollo de proveedores locales y la importancia de la colaboración empresarial.

Por Panorama Minero

Un punto de encuentro federal para analizar la transición de la minería del cobre. Bajo el lema "Del interés al conocimiento. Perspectivas de la industria del cobre", el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson de San Juan fue sede del Encuentro Anual CAPRIMSA 2026, una jornada que congregó a los principales actores de la cadena de valor minera e industrial del país. Organizado de manera conjunta por la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) —a través de su sector de Gas, Petróleo y Minería que conduce el sanjuanino Dino Minozzi—, el evento se consolidó como un espacio de debate estratégico para dimensionar las oportunidades y exigencias que plantea la reactivación de los megaproyectos de cobre en San Juan.

La actividad contó con una destacada convocatoria institucional, académica y empresarial. Además de las autoridades de CAPRIMSA, encabezadas por su presidente Fernando Godoy, y del coordinador del sector de Gas, Petróleo y Minería de CAME, Dino Minozzi, participaron representantes de los emprendimientos Veladero, Pachón, Los Azules y Altar. La presencia institucional se completó con delegaciones de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), el Consejo de Profesionales de Higiene y Seguridad de San Juan, Women in Mining (WIM) Argentina, las comisiones de Sostenibilidad y Ética del Consejo Profesional de Ciencias Económicas sanjuanino, la Unión Industrial de Almirante Brown, organizaciones sindicales y pymes proveedoras de diversos puntos del país. En el foyer del museo, los asistentes pudieron recorrer la muestra artística "El pulso del cobre", que aportó una perspectiva identitaria sobre la riqueza mineral de la cordillera.

Durante las deliberaciones, el consenso general giró en torno a que el paso del potencial geológico al desarrollo socioeconómico concreto exige planificación, información transparente e integración federal. Para articular esta visión, los paneles se estructuraron en tres ejes conceptuales: la gestión de las expectativas públicas frente a los tiempos reales de la minería; los desafíos de competitividad y formalización para los proveedores locales; y la necesidad de articular alianzas interempresariales y sinergias interprovinciales para responder a las exigencias de proyectos de escala global.

Tiempos reales versus expectativas: El análisis del clima social de la minería

La primera exposición estuvo a cargo de Ernesto Cussianovich, director de Minería y Recursos Naturales de Poliarquía Consultores, quien presentó una radiografía sobre el estado de la opinión pública nacional y provincial respecto del sector minero. Cussianovich advirtió sobre los riesgos que genera el descalce entre la efervescencia mediática y las realidades operativas de los proyectos. Detalló que las expectativas, si no son bien manejadas y no tienen un correlato en escenarios concretos y no en promesas, pueden llegar a representar un riesgo mucho mayor del que habitualmente se supone, remarcando que tras cada anuncio hay familias y comunidades que proyectan oportunidades laborales.

El especialista de Poliarquía explicó que Argentina atraviesa un cambio de época signado por un histórico clima prominero en la ciudadanía, traccionado por la visibilidad global del litio y el cobre como vectores de la transición energética. Sin embargo, sostuvo que uno de los principales obstáculos para la comprensión de la actividad radica en la matriz productiva del país, modelada durante más de 120 años por la producción agrícola-ganadera de ciclos anuales de siembra y cosecha. En contraste, la minería de cobre responde a ciclos de mediana y larga duración, donde la maduración de un yacimiento desde sus fases de exploración avanzada hasta su puesta en marcha requiere en promedio más de 12 años.

Según los estudios presentados por Poliarquía, existe una asimetría pedagógica en la comunicación del sector: mientras se ha explicado con solvencia el "eje Y" (magnitud de inversiones, proyección de empleos y cifras de exportación), faltó pedagogía respecto del "eje X" (los plazos exactos, los logros técnicos y los tiempos cronológicos necesarios para habilitar cada etapa). Esta brecha se refleja en las mediciones de la consultora en San Juan, donde, si bien el apoyo general a la minería se mantiene firme y el fantasma de los antiguos conflictos ambientales retrocedió frente a las exigencias de información y gobernanza, la percepción de la minería como generadora de empleo inmediato mostró un retroceso de 20 puntos porcentuales al comparar los registros recientes (cayendo del 80% al 60%).

Para Cussianovich, esta contracción en la percepción de empleo refleja la impaciencia de la sociedad ante la falta de concreción inmediata de los anuncios. Frente a esto, señaló que la industria transita hacia la convivencia de "tres minerías": la tradicional (operaciones en marcha), la de las multinacionales de gran escala (como BHP, Glencore o Rio Tinto) y la minería de los proveedores. Asimismo, instó a las compañías y a los gobiernos a crear verdaderas "gerencias de expectativas" para brindar información certera sobre contrataciones y evitar que la desilusión convierta a los actores locales en críticos del propio proceso.

Desafíos operativos en Alta Cordillera y desarrollo de la cadena de valor local

Posteriormente, la realidad de los proyectos situados en Calingasta ocupó el centro de la escena con las intervenciones de referentes de dos de los yacimientos de cobre más relevantes. Mario Hernández, gerente de Sustentabilidad y Relaciones Comunitarias del proyecto Los Azules (McEwen Copper), detalló los condicionantes geográficos y climáticos que caracterizan la labor en la Alta Cordillera y cómo estos inciden en la planificación de contrataciones.

Hernández expuso cómo las condiciones meteorológicas del invierno —marcado por intensas nevadas y acumulación de hielo en cotas superiores a los 3.500 metros sobre el nivel del mar— forzaron a la compañía a reestructurar sus cronogramas de apertura de caminos y acceso a los campamentos intermedios, como Candadito y Embarrada. A pesar de estos desafíos climáticos, el directivo remarcó los avances significativos del proyecto Los Azules, que ya cuenta con la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) aprobada para la línea eléctrica de alta tensión, ha avanzado en la ingeniería para el cruce del río de Los Patos mediante un puente de 240 metros de longitud y proyecta la ampliación modular de sus campamentos a 360 y 480 camas para preparar la fase de construcción.

En materia de desarrollo de proveedores, Hernández destacó que más del 60% del gasto total del proyecto se ejecuta dentro de la provincia de San Juan, con una participación directa del 12% asignada a proveedores de Calingasta. Los rubros con mayor tracción son gastronomía, alojamiento, transporte de personas, logística, servicios ambientales y obras civiles. No obstante, enfatizó que para consolidar esta participación es imprescindible dar respuesta a los marcos normativos vigentes, como la Ley Provincial N° 2827 de Desarrollo de Proveedores Locales y la inscripción en el registro REPROMIN.

El gerente de Los Azules hizo hincapié en que la minería del cobre que se aproxima exige estándares de profesionalización, digitalización y certificaciones internacionales de calidad, seguridad y medio ambiente muy superiores a los de décadas pasadas. Consideró que el desarrollo de proveedores no es una expresión de deseos; requiere capacitación continua, certificaciones acreditadas y un compromiso mutuo para que la pyme local pueda integrarse de manera competitiva y sustentable en la cadena de suministros.

Visión multigeneracional, escalonamiento técnico y sinergias entre operadoras

A su turno, Javier Robeto, Country Manager de Aldebaran Resources —empresa a cargo del proyecto Altar—, aportó la perspectiva de un yacimiento de escala mundial que está en etapa de exploración avanzada y marcha a paso firme hacia su factibilidad. Robeto subrayó que comprender la naturaleza de los proyectos de cobre implica cambiar el chip mental del empresariado, diferenciándolo sustancialmente de las experiencias previas en minería de oro o litio.

El directivo recordó que Altar es un yacimiento descubierto a finales de la década de los ‘90 y que Aldebaran Resources representa al quinto operador al frente del proyecto. Este recorrido histórico evidencia el carácter multigeneracional de los depósitos de pórfidos de cobre, los cuales demandan inversiones continuadas de enorme magnitud y estudios técnicos rigurosos. Robeto ponderó el valor de la Evaluación Económica Preliminar (PEA) presentada por la compañía, la cual proyecta un capital inicial (CAPEX) de US$1.600 millones (con una inversión total estimada en US$5.000 millones a lo largo de su ciclo) y una vida útil inicial de 48 años para los tres depósitos principales.

En relación a la evolución de los trabajos de campo, el Country Manager anunció que la empresa completó más de 222.000 metros de perforación acumulada y se prepara para publicar en las próximas semanas una actualización sustancial de su modelo de recursos minerales. Esta actualización incorporará más de 65.000 metros de nueva información geológica correspondiente a las últimas campañas y al depósito Pórfido Radio, sentando las bases firmes para la elaboración del Estudio de Prefactibilidad Económica (PFS), previsto para mediados de 2026 o 2027.

Asimismo, Robeto puso de relieve las ventajas del desarrollo escalonado de los proyectos de cobre en San Juan. Explicó que el hecho de que Altar ingrese en su etapa de construcción entre dos y tres años después que iniciativas pioneras como Los Azules o Vicuña constituye una ventaja estratégica para todo el ecosistema local. Este desfasaje cronológico evitará cuellos de botella en la infraestructura regional y permitirá que los proveedores locales absorban el aprendizaje previo, ganen escala y fortalezcan sus capacidades. Finalmente, Robeto ponderó el esquema de colaboración operativa existente entre Aldebaran Resources y la firma Glencore (operadora del vecino proyecto Pachón) para el despeje conjunto de caminos y la logística de montaña, calificando a la sinergia interempresarial como un modelo indispensable para viabilizar la Cordillera sanjuanina.

Publicado por: Panorama Minero

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