La mina Casposo, ubicada en Calingasta, volvió a operar tras seis años de inactividad, impulsada por una inversión superior a los US$15 millones por parte de Austral Gold. Su reactivación no solo restablece la producción de oro, sino que introduce un modelo de hub regional que busca optimizar infraestructura, atraer proyectos asociados y fortalecer el perfil minero de San Juan.
El proyecto tendrá un impacto directo en la economía local, con más de 300 empleos y fuerte participación de mano de obra sanjuanina, además de dinamizar la cadena de proveedores. Desde la empresa destacan que la estabilidad, la seguridad jurídica y el nuevo contexto económico son claves para sostener inversiones, mientras proyectan exportaciones cercanas a los US$60 millones para 2026.
Por Panorama Minero
Tras un período de seis años en estado de cuidado y mantenimiento, la mina Casposo, ubicada en Calingasta, San Juan, ha retomado sus operaciones productivas. Este acontecimiento, liderado por la empresa Austral Gold Ltd., representa no solo la vuelta a la actividad de un yacimiento muy importante, sino también la consolidación de un modelo operativo denominado hub regional, el cual busca dinamizar la economía de San Juan y fortalecer la posición de Argentina en el mercado minero internacional.
La reapertura fue celebrada en un acto oficial que contó con la presencia de destacadas autoridades, entre ellas el gobernador Marcelo Orrego y el Secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero. El proyecto vuelve a ponerse en marcha gracias a una inversión que supera los US$15 millones, fondos destinados a tareas de exploración y al reacondicionamiento integral de la planta de procesamiento.
Según las proyecciones de la compañía, Casposo cuenta con una vida útil estimada de entre seis y siete años, con una producción esperada que ronda las 120.000 onzas de oro equivalente.
Eduardo Elsztain, Chairman de Austral Gold, fue una de las figuras centrales en la celebración y ofreció una perspectiva profunda sobre lo que este reinicio significa para la empresa. El directivo manifestó que este logro es el resultado de un trabajo sostenido durante más de una década, lo que a su juicio valida la importancia de mantener una visión a largo plazo en el sector minero. Elsztain vinculó esta puesta en marcha de Casposo con su trayectoria personal y empresarial, recordando que su interés por la inversión en metales preciosos como el oro y la plata se remonta a la década de los ‘80, formando parte de un camino de más de treinta años.

El ejecutivo resaltó que la verdadera riqueza de un país no reside en mantener los activos ocultos o estáticos, sino en la capacidad de movilizarlos a través de la coordinación del trabajo. Para el presidente de la firma, el objetivo primordial es que este activo se transforme en bienestar tangible, tanto para la provincia como para la nación y, fundamentalmente, para los trabajadores que forman parte de la operación. Destacó el impacto directo que tendrá el proyecto en la generación de divisas, estimando que solo para el año 2026 las exportaciones de Casposo alcanzarán alrededor de US$60 millones.
Elsztain también reflexionó sobre la resiliencia necesaria para operar en contextos económicos complejos. Mencionó que el equipo de gestión tuvo que atravesar momentos de extrema dificultad, marcados por brechas cambiarias, retenciones y tasas de cambio que en su momento parecieron insalvables. No obstante, subrayó que el contexto actual en Argentina muestra signos de mayor seriedad y apertura hacia la confianza, señalando que San Juan se destaca como una de las jurisdicciones más favorables y amistosas para el desarrollo de la actividad minera en la actualidad.
Uno de los puntos más destacados por el directivo fue la importancia de la seguridad jurídica y la estabilidad para atraer y mantener las inversiones. Elsztain compartió una anécdota sobre su participación en una conferencia internacional en Canadá, donde ante líderes de las corporaciones más grandes del mundo defendió el potencial argentino y la necesidad de contar con una moneda que preserve su valor en el tiempo. Para él, la presencia de múltiples gobernadores en la denominada Mesa del Cobre, con un mensaje unificado sobre el cambio en el país, es una señal potente para los mercados globales.
Desde el punto de vista operativo, Casposo no funcionará como una mina tradicional, sino como un centro de procesamiento que recibirá mineral de terceros, como es el caso del proyecto Hualilán. Esta estrategia permite optimizar la infraestructura existente y asegurar la sostenibilidad del empleo en la región. La mina sustenta más de 300 puestos de trabajo entre directos e indirectos, de los cuales el 99% de la mano de obra es sanjuanina, con un fuerte componente calingastino. La reactivación también ha generado un impacto inmediato en la cadena de proveedores locales, que se integran en este círculo productivo.
Finalmente, el presidente de Austral Gold calificó la jornada de reapertura como un día de alegría y un momento de gran significado personal y espiritual. Comparó el proceso de Casposo con un camino largo que finalmente encuentra su luz, enfatizando que este es apenas el comienzo de un ciclo de crecimiento que busca igualar o superar los resultados de otros grandes desarrollos energéticos y mineros del país.



