La habilitación total del control integrado fortalece la conectividad del Corredor Bioceánico de Capricornio y mejora las condiciones logísticas para la industria minera. En paralelo, la pavimentación y mejora de la Ruta Nacional 51 continúa siendo una de las obras de infraestructura más relevantes para el desarrollo de los proyectos de litio y cobre en la Puna salteña.
Por Panorama Minero
Desde el 15 de junio, el Complejo Fronterizo Paso de Sico retomó su operatividad plena bajo la modalidad de "Marcha Blanca", permitiendo nuevamente el tránsito sin restricciones de vehículos de carga, particulares y turísticos entre Argentina y Chile.
La normalización del funcionamiento fue posible por la decisión del Gobierno de Salta de asumir las obras de refacción, ampliación y equipamiento en el complejo fronterizo, una infraestructura que depende de la órbita nacional. Según informó la Provincia, la inversión superó los $1.000 millones, la cual incluyó mejoras en el edificio principal, espacios comunes, viviendas destinadas al personal argentino y chileno, un albergue para agentes del Senasa, la construcción de un puesto sanitario y la provisión de cuatro grupos electrógenos.
También se realizaron mejoras en las telecomunicaciones mediante la ampliación del servicio de internet a 120 megas simétricos y la incorporación de un sistema de redundancia satelital. Asimismo, se repararon dos sistemas UPS destinados a garantizar el funcionamiento de los equipos electrónicos ante cortes o fluctuaciones de energía.
El restablecimiento de la atención presencial de los organismos fronterizos chilenos permitió dejar atrás las restricciones que afectaban la operatoria del paso y recuperar el esquema habitual de control integrado.
Un corredor estratégico para la minería
Ubicado a más de 4.000 msnm y conectado con la Región de Antofagasta, el Paso de Sico constituye uno de los principales enlaces terrestres entre la Puna salteña y los puertos del océano Pacífico.
El paso forma parte del Corredor Bioceánico de Capricornio, la red logística que vincula el norte argentino con los puertos de Antofagasta, Mejillones e Iquique.
La recuperación operativa del Paso de Sico vuelve a poner en primer plano la importancia de la Ruta Nacional 51, principal vía de acceso a la Puna salteña y corredor fundamental para el abastecimiento de los proyectos mineros.
La traza conecta la ciudad de Salta con San Antonio de los Cobres y continúa hasta el límite internacional con Chile, atravesando los principales centros de actividad minera de la provincia.
Durante los últimos años se ejecutaron distintos trabajos de pavimentación, repavimentación y mejora de puentes y alcantarillas en diversos tramos de la ruta. Sin embargo, sectores de alta montaña continúan demandando intervenciones para incrementar la seguridad vial y la capacidad de tránsito de cargas pesadas.
La consolidación del corredor Salta-San Antonio de los Cobres-Paso de Sico es considerada una pieza central para acompañar el crecimiento de la actividad minera.
Con la rehabilitación total del Paso de Sico, la provincia recupera uno de los nodos logísticos más importantes de la Puna y fortalece una infraestructura clave para la competitividad exportadora de la minería del noroeste argentino.



