El Gobierno nacional aprobó el ingreso de PSJ Cobre Mendocino al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), habilitando el avance del proyecto cuprífero ubicado en Uspallata dentro del esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios impulsado para grandes desarrollos productivos. La iniciativa fue anunciada con una inversión de US$630 millones destinada a la construcción de la operación minera, su infraestructura asociada, mantenimiento y cierre.
Por Panorama Minero
Con esta aprobación, PSJ se convierte en el primer proyecto minero metalífero de Mendoza incorporado al régimen y en uno de los desarrollos de cobre más avanzados del país dentro del actual proceso de reactivación minera argentina. El proyecto ya contaba con aprobación legislativa de su Declaración de Impacto Ambiental bajo el esquema establecido por la Ley 7.722 y actualmente avanza en trabajos de factibilidad y actualización de ingeniería.
En su presentación PSJ discriminó una inversión de US$630 millones para la etapa de construcción, a los que el Gobierno nacional sumó montos por mantenimiento y cierre, llegando a la cifra anunciada oficialmente.
El anuncio fue realizado por el Ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, quien destacó que “en el caso de San Jorge, hay que resaltar el éxito de la provincia en viabilizar la minería en su territorio que permitirá una de las primeras exportaciones de cobre del país”.
Agregó que “ya son 16 los aprobados por casi US$30 mil millones, mientras hay otros 20 en evaluación”.
PSJ Cobre Mendocino contempla el desarrollo de una mina a cielo abierto sobre un sistema tipo pórfido de cobre y oro ubicado en el distrito Uspallata, departamento Las Heras. El esquema productivo incluye trituración convencional y concentración por flotación para producir concentrado de cobre con contenidos de oro destinado a fundiciones internacionales.
La planta fue diseñada para procesar cerca de 10 millones de toneladas de mineral por año, con una producción promedio estimada de aproximadamente 40.000 toneladas anuales de cobre fino contenido en concentrado. La operación tendrá una vida útil inicial de 16 años, con potencial de extensión hasta alrededor de 27 años sujeto a nuevas campañas de exploración y ampliación de recursos.
Desde el punto de vista geológico, el yacimiento presenta reservas históricas cercanas a 48 millones de toneladas de mineral con leyes promedio de 0,61% de cobre, equivalentes a unas 295.000 toneladas de metal contenido. Las pruebas metalúrgicas realizadas sobre sulfuros primarios registraron recuperaciones cercanas al 90% para cobre, base técnica para el diseño del circuito de flotación.
Diseño de mina, proceso y esquema operativo
El diseño minero considera un tajo final de aproximadamente 1.700 metros de largo, 950 metros de ancho y una profundidad cercana a los 350 metros, desarrollado en cinco fases de explotación mediante perforación y voladura. El mineral extraído será enviado hacia una planta de trituración convencional y luego sometido a un circuito de molienda y concentración por flotación para producir concentrado de cobre con contenidos de oro.
El proyecto prevé la producción de concentrado seco con aproximadamente 25% de cobre y cerca de 9% de humedad, el cual será transportado en contenedores herméticos sellados tipo “Height Open Top” hacia puerto para exportación. Dentro de los insumos químicos considerados para la operación aparecen reactivos típicos del proceso de flotación como cal, xantato, espumantes y floculantes. El esquema no contempla utilización de cianuro, ácido sulfúrico ni mercurio, en línea con las restricciones establecidas por la legislación ambiental vigente en Mendoza.
La operación fue diseñada sobre una capacidad cercana a 10 millones de toneladas anuales de procesamiento, mientras que el depósito mineral corresponde a un sistema de cobre y oro asociado a sulfuros cupríferos típicos de ambiente porfírico andino. La ley media informada para los recursos históricos se ubica en torno al 0,47% de cobre y 0,191 gramos por tonelada de oro.
En materia de residuos mineros, el proyecto contempla un sistema de escombreras para estériles, mineral de baja ley y material oxidado, además de un depósito de colas espesadas con una concentración aproximada de 67% de sólidos y capacidad superior a 158 millones de toneladas. El depósito ocupará una superficie cercana a las 216 hectáreas.
Infraestructura, energía y agua
El desarrollo de PSJ también contempla infraestructura energética e hídrica específica para abastecer la operación. El suministro eléctrico será realizado mediante conexión al sistema provincial en 132 kV a través de una línea de alta tensión dividida en dos tramos, uno de aproximadamente 85 kilómetros y otro cercano a 35 kilómetros.
En paralelo, el esquema hídrico prevé captación de agua desde el arroyo El Tigre mediante una toma tipo tirolesa y un sistema de reservorios. El requerimiento promedio de agua para la operación fue estimado en aproximadamente 141 litros por segundo, incluyendo reservorios de regulación y sistemas de recirculación para abastecimiento industrial.
El cronograma preliminar estima una etapa de construcción de entre 18 y 24 meses, con un pico cercano a 3.900 puestos de trabajo durante obra y unos 2.400 empleos directos e indirectos durante la fase operativa. Durante la construcción se proyecta un pico operativo cercano a 1.200 trabajadores en sitio, mientras que la etapa operativa prevé una dotación permanente de cientos de trabajadores entre personal propio y contratistas.
La aprobación del RIGI posiciona a PSJ Cobre Mendocino entre los proyectos con mayores posibilidades de convertirse en una de las primeras nuevas operaciones de cobre en entrar en producción en Argentina dentro del actual ciclo de expansión cuprífera nacional.



