Caleras San Juan inició una nueva etapa institucional tras la venta del 80% de sus acciones al grupo internacional belga Carmeuse. El empresario Raúl Cabanay explicó que mantendrá su participación y destacó la continuidad laboral y del plan de inversiones.
Cabanay remarcó que la transición será gradual y que los nuevos socios comparten los valores de seguridad y cuidado ambiental.
La operación permitirá integrar las actividades de ambas compañías y fortalecer el liderazgo regional en la producción de cal.
Por Panorama Minero
La empresa Caleras San Juan ingresó en una nueva fase de su desarrollo institucional tras confirmarse la venta del 80% de su paquete accionario a la firma belga Carmeuse. La transacción concluyó formalmente con la firma del contrato definitivo en la Ciudad de Buenos Aires. La transferencia de las acciones marca la conclusión de un proceso de análisis y gestiones que se extendió durante varios meses.
Durante el período previo a la firma del acuerdo, Caleras San Juan concitó el interés de las principales corporaciones internacionales del mercado de la cal. Según explicó el ingeniero Raúl Cabanay, la empresa sanjuanina se convirtió en un activo altamente cotizado y deseado por los grupos globales más importantes del rubro, los cuales expresaron su intención de asociarse o adquirir la totalidad de las acciones de la firma. Entre los grupos que presentaron propuestas formales figuraron Carmeuse, considerada como la empresa número uno a nivel mundial en la industria de la cal; la compañía Lhoist, que ocupa la segunda posición global en dicho mercado; y el Grupo Gloria de Perú.
Frente a las diferentes alternativas planteadas por los grupos inversores, los dos socios propietarios de Caleras San Juan mantuvieron profundos debates sobre el rumbo corporativo a seguir. Tras evaluar la situación en el ámbito familiar, Raúl Cabanay resolvió mantener su participación accionaria. Su decisión estuvo basada en las profundas raíces que la familia Cabanay posee en la provincia de San Juan, en su extensa tradición vinculada a la producción de cal y en sus 40 años de trayectoria e intensa pasión personal dedicados a esta industria. En sentido contrario, su exsocio Daniel Van Lierde adoptó una postura diferente respecto al futuro empresarial y decidió desprenderse de la totalidad de su tenencia, equivalente al 80% del paquete accionario.
Debido a que Raúl Cabanay sostuvo de forma inamovible la determinación de no vender sus acciones, no tuvo intervención alguna en las negociaciones de compraventa. Todo el proceso de tratativas con los compradores estuvo a cargo exclusivo de su exsocio, quien llevó adelante la negociación y cerró las condiciones del contrato. De este modo, la presencia de Cabanay en la Ciudad de Buenos Aires tuvo como único fin proceder a la firma formal de los documentos y tomar contacto personal inicial con los representantes de la nueva firma socia.
Al analizar el cierre de este ciclo de trabajo, Cabanay manifestó experimentar sentimientos contrapuestos, destacando que mantiene una excelente relación de amistad con su exsocio, a quien describió como una persona de gran valor humano. Ambos empresarios compartieron una década de gestión en la que actuaron como emprendedores enfocados en transformar radicalmente la compañía. Cabanay definió esos diez años como un período sumamente exitoso y virtuoso, durante el cual la empresa fue reestructurada mediante la incorporación de tecnología de punta, la instalación de un parque fotovoltaico y la concreción de trabajos de forestación, entre otros.
Un aspecto central abordado por Raúl Cabanay consistió en transmitir un mensaje expreso de tranquilidad para los trabajadores de la empresa y la comunidad sanjuanina. Cabanay remarcó que Caleras San Juan mantendrá su funcionamiento operativo habitual y continuará creciendo y generando valor económico para el bienestar de la denominada "familia calera" y de las poblaciones aledañas a la planta. En este marco, aseguró que el plan de inversiones seguirá su curso programado, lo cual constituye una garantía de estabilidad laboral y continuidad para todo el personal.
Asimismo, se informó que los representantes del nuevo socio mayoritario dieron garantías explícitas de que la etapa de transición se llevará a cabo de manera paulatina y sin sobresaltos. Cabanay enfatizó que la empresa no llega para restar ni alterar la dinámica cotidiana, sino para sumar posibilidades de desarrollo y progreso a largo plazo. Por consiguiente, los trabajadores seguirán desarrollando sus tareas de forma habitual, contando con el respaldo de las inversiones proyectadas y la solvencia de la nueva alianza corporativa.
Durante estas conversaciones iniciales, los directivos de Carmeuse destacaron que comparten los mismos valores fundamentales que han guiado la trayectoria de Caleras San Juan. De acuerdo con lo expuesto por Cabanay, ambas partes coinciden plenamente en otorgar una prioridad absoluta a la seguridad de las personas dentro del ámbito laboral y a la implementación de políticas de resguardo del medio ambiente, posicionando a ambos ejes como cuestiones de máxima relevancia operativa.
La compra del 80% de Caleras San Juan se suma a otras operaciones de envergadura realizadas recientemente por Carmeuse en la región. En la provincia de San Juan, el grupo internacional ya había adquirido con anterioridad en Chile, Cementos Bio Bío – CBB- y con ello el yacimiento El Refugio que se encuentra en Jáchal. En Chile cuentan con una capacidad de producción estimada en 800.000 toneladas anuales de cal destinadas al mercado de ese país.
A partir de la integración de estas operaciones, la alianza entre Caleras San Juan y Carmeuse pasará a encabezar la producción regional de cal, posicionándose como el actor número uno del sector en el bloque geográfico constituido entre Argentina y Chile. Este posicionamiento permitirá potenciar la competitividad de la planta sanjuanina e integrar procesos de alto rendimiento técnico en toda la cadena de valor industrial.



