El senador nacional por Catamarca y presidente de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado sostiene que Argentina atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia minera, aunque advierte que los desafíos en infraestructura, recursos humanos y desarrollo de proveedores son tan grandes como la oportunidad. En diálogo con Panorama Minero, Fama analiza el escenario que enfrenta el país y el rol que deberán asumir provincias, empresas y Estado.
Por Panorama Minero
Flavio Fama* no evita los temas complejos. El senador nacional por Catamarca y presidente de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado habla desde una trayectoria vinculada históricamente al sector, primero desde la academia y actualmente desde la política, convencido de que Argentina atraviesa una ventana de oportunidad que requerirá coordinación y planificación.
Fama participó de la Expo San Juan Minera, donde se desarrolló la primera reunión de la Mesa Federal Minera, y también impulsó la Jornada sobre Competitividad en la Cadena de Valor Minera realizada en el Congreso de la Nación junto a la diputada Fernanda Ávila, presidenta de la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados. Para el senador, ambas instancias reflejan un escenario de mayor articulación entre provincias, empresas y proveedores.
En esta entrevista con Panorama Minero, Fama planteó que el país tiene entre cinco y seis años para preparar su cadena de proveedores antes de la entrada en operación de los grandes proyectos de cobre, y advirtió sobre una futura competencia entre minería y oil & gas por recursos humanos, infraestructura y servicios. “Es un tsunami”, resumió, al referirse a la magnitud de la demanda que podría generarse.
“Lo que se vio en la Expo San Juan Minera fue inédito: el inversor que está afuera no tiene ninguna duda de que Argentina tiene condiciones extraordinarias para invertir. Lo que siempre estuvo en duda es si los políticos estamos de acuerdo en llevarlo adelante”, afirmó Fama. Y agregó: “Hoy, esa duda está empezando a despejarse”.

¿Cómo sintetizaría el momento que vive la minería argentina?
No tengo ninguna duda de que el momento que está pasando la minería argentina es seguramente el mejor momento en la historia de la minería. Lo que vi en San Juan, en el marco de la Expo San Juan Minera organizada por Panorama Minero entre el 6 y el 8 de mayo, me impresionó sinceramente y me hizo muy feliz ver que, al fin, la política se alinea con las empresas, con la gente y con los proveedores, y se pueden hacer grandes cosas.
De alguna manera, noto que se va ratificando un camino que, personalmente, estoy convencido de que tiene que ser en conjunto, que acá no tiene que haber camisetas. La única camiseta que tiene que verse es la del desarrollo nacional.
La minería, sin lugar a dudas, va a aportar al desarrollo de las regiones donde están los proyectos. Porque si eso no pasa, lamentablemente, la minería no habrá servido. En eso hay que trabajar, con todas las discusiones que sean necesarias, pero llegar. No es una cuestión de camisetas, es una cuestión de objetivos. Si el objetivo es desarrollar nuestros pueblos y aprovechar los recursos naturales, allá vamos.
¿Está Argentina preparada para acompañar eso en términos de recursos humanos y proveedores?
Esa es la gran pregunta. Las inversiones van a venir, no hay duda de eso. En Catamarca, Alumbrera vuelve a arrancar en 2028 y MARA arrancaría en 2032. ¿Y los recursos humanos? ¿Dónde están? ¿Los vamos a traer de Chile, de Australia, de Canadá? ¿Y los proveedores? ¿Tienen conciencia de lo que se viene? Hay que hacerse esas preguntas ahora.
Nosotros tenemos un país federal, no hay que olvidarse de eso. Cada provincia tiene su jurisdicción e incluso su propia visión. Hay provincias, como La Rioja, que le acaban de cortar el paso a una minera. ¿Qué va a lograr esa provincia? Quedarse en el camino.
Entonces, ¿cómo se organiza esto? Acá hay actores muy importantes que son los gobernadores, y tienen que ponerse de acuerdo. Porque lo que se viene es un tsunami, una ola muy alta.
¿Qué exigirán las empresas mineras a los proveedores locales?
Cuando empiecen los requerimientos, los gobernadores le van a decir a las empresas: “Comprame acá, contratame gente”. Y la empresa les va a responder: “Yo te compro, pero cumplime con estos estándares de calidad, cantidad y continuidad”. Si no, no te contratan.
La minería te va a abrir los brazos, pero hay que prepararse. Los niveles de exigencia son muy altos: calidad del producto, continuidad, provisión y también obligaciones ambientales. Si hacés el transporte de combustible a una mina y el camión pierde aceite, no volvés a entrar. Esos son los estándares.
Lo mismo ocurre con el recurso humano. Por eso el trabajo de la UIA me parece muy bueno: además de identificar oportunidades y brechas, muestra cuáles son los sectores y qué se va a necesitar. Ese es el trabajo que hay que hacer ahora.
¿Cómo se piensa la competitividad, si una camioneta en Argentina puede costar el doble que en Chile?
A un proyecto adherido al RIGI puede vincularse un proveedor RIGI, y ese proveedor tiene los mismos beneficios que el proyecto. Yo modifiqué la Ley Bases en ese sentido.
El problema era que el RIGI le daba a la empresa la posibilidad de importar a precios FOB, disponer de dólares al tipo de cambio oficial y girar divisas. Pero si los proveedores argentinos no tienen esos mismos beneficios, ¿qué hace la empresa? Llama a un proveedor de maquinaria en Suecia o Canadá, por ejemplo; las máquinas entran por puerto y suben directo a la montaña. Y acá ni nos enteramos.
Si querés desarrollar proveedores en Argentina, tienen que contar con condiciones competitivas similares a las de la mina. Si no, no les van a comprar nunca. Es lógico.
¿Hay capacidad industrial instalada en Argentina que pueda reconvertirse hacia la minería?
Sí, y hay que ayudarla para que sea competitiva. Por ejemplo, la capacidad metalmecánica que hoy trabaja mucho con el oil & gas tiene que empezar a trabajar también con minería. Porque lo que va a pasar de acá a cinco o seis años es que los sectores van a empezar a competir entre sí.
Hay una zona gris entre ambos motores de desarrollo. El petróleo necesita determinados recursos y la minería también. El ingeniero industrial, el transporte, la energía, las rutas: todos los necesitan. Va a haber tensión y eso hay que coordinarlo ahora.
El Estado tiene que conducir y coordinar. No se trata solo del control ambiental, que es muy importante. También se trata de ver cómo se desarrolla una cadena de proveedores, cómo se capacita a la gente y cómo se acompaña con infraestructura.
Y los gobernadores, como responsables máximos de las provincias y titulares de los recursos, tienen esa responsabilidad. No es solamente una tarea del gobierno nacional. El Congreso tampoco puede hacerse el distraído.
¿Y el financiamiento? ¿Quién ayuda al que quiere prepararse pero no tiene capital?
Tiene que estar la banca. Los bancos tienen que cumplir el rol de bancos y prestar dinero. Uno entiende que la situación es compleja y que va a llevar tiempo salir de esto, pero hay que apalancar a las pymes con créditos locales. Hay mucho trabajo por hacer ahí.
¿Qué pasa si los proveedores de distintas provincias compiten entre sí en lugar de asociarse?
Lo peor que nos puede pasar es que el proveedor de San Juan y el proveedor de Mendoza se empiecen a sacar proyectos entre ellos. No sirve. Se tienen que asociar y hacer crecer la oferta.
Habría que hacer un estudio serio, una proyección: ¿cuánto dinero va a mover mensualmente una empresa como Josemaría? ¿En qué sectores? Si lo sabemos, podemos asociarnos y ser competitivos para eso.
Hay que mirar veinte años hacia adelante, y no es una locura. Después de estos grandes proyectos van a venir yacimientos más pequeños, que ya hoy tienen actividad exploratoria. Hay oro, boro, níquel. El ecosistema se tiene que formar.
Es ingenuo pensar que la minería se va a desarrollar durante cinco años y se va a detener ahí. Si la política acompaña, esto no tiene límite.
¿Cómo se resuelve la tensión entre el 20% que establece el RIGI para proveedores locales y las exigencias superiores que plantean algunas provincias? ¿El Congreso podría intervenir?
Creo que el Poder Legislativo no tiene que intervenir ahí. En todo caso, si hay algo que corregir, se corregirá, pero eso tiene que surgir de la demanda y del ordenamiento territorial.
Hay cosas que no funcionan por falta de articulación. En Santa Cruz hay una exigencia del 90% de contratación local. ¿Cómo hacés? Tiene que haber articulación.
¿Qué dejó la Expo San Juan Minera y el acuerdo de la Mesa Federal Minera?
Lo que vi en San Juan me impresionó sinceramente. Tener a los gobernadores de Santa Fe y Córdoba sentados ahí no es un tema menor, porque ellos tienen que hablar con sus industrias metalmecánicas y decirles que se preparen.
Pero además de los gobernadores, lo que marcó una diferencia fue la presencia y el respaldo del Poder Ejecutivo nacional. La política es muy importante, mucho más de lo que la gente cree.
El inversor que está afuera no tiene ninguna duda de que Argentina tiene condiciones extraordinarias para invertir. Lo que siempre estuvo en duda es si los políticos estamos de acuerdo en llevarlo adelante.
Ver esa alineación en San Juan, entre Nación, provincias, empresas y proveedores, fue una señal muy fuerte. Y esas señales son las que mueven inversiones.
*Flavio Fama es senador nacional por Catamarca y presidente de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado de la Nación. Fue rector de la Universidad Nacional de Catamarca durante catorce años y decano de la Facultad de Ingeniería durante nueve.



