En un encuentro llevado a cabo en la Bolsa de Comercio, Argentina Metals realizó su presentación formal en Mendoza. El evento funcionó como escenario para una exposición que buscó mostrar no sólo el ingreso de la compañía a la provincia, sino también el modelo con el que proyecta su crecimiento dentro de uno de los territorios que hoy empieza a recuperar movimiento exploratorio.
Por Panorama Minero
La presentación llegó pocos días después de su incorporación a la TSX Venture Exchange, una instancia que para la compañía representa mucho más que una validación bursátil. Para Raymond Harari, de Argentina Metals, ese paso marca el comienzo de una nueva etapa en la estrategia de expansión.
“Esto no es la culminación de un proceso, es el comienzo de un proceso mucho más grande”, sostuvo.
La definición ordena buena parte de lo que hoy busca construir la compañía. En poco más de un año, Argentina Metals logró consolidar una de las carteras exploratorias privadas más extensas dentro de Mendoza, con foco en Malargüe y fuerte exposición a sectores vinculados al corredor cuprífero occidental de la provincia y áreas comprendidas dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental.
Una construcción acelerada
El desembarco comenzó en noviembre de 2025, cuando la firma anunció la compra de Las Estrellas, Zascar, Vecindario y La Herradura. Esa operación marcó el ingreso inicial a Mendoza y abrió el primer tramo de una estrategia basada en la consolidación territorial. Desde ahí, el crecimiento fue escalonado, pero sostenido.
El movimiento más importante llegó en enero de 2026 con la adquisición del denominado Mendoza Portfolio de Mirasol Resources, a través de Nueva Gran Victoria S.A. Esa operación incorporó 14 nuevas propiedades, varias de ellas con Declaración de Impacto Ambiental aprobada dentro de MDMO I, lo que permitió acelerar el posicionamiento de la compañía dentro de una zona que hoy concentra buena parte de la nueva exploración provincial.
A esa expansión se sumaron luego El Salado y La Quimera, y posteriormente Angellica, Roma, Veneto y Belluno, completando un inventario de 24 propiedades que, según la propia compañía, representan unas 146.000 hectáreas de alto interés geológico.
Dentro de ese conjunto, Las Estrellas aparece hoy como el proyecto técnicamente más avanzado. Allí la firma ya reportó trabajos de geoquímica, muestreo superficial, magnetometría terrestre y generación de targets estructurales. La cercanía con El Perdido, el proyecto de Kobrea Exploraciones donde actualmente se desarrolla perforación profunda, también posiciona a esa área como uno de los sectores de mayor interés exploratorio dentro de MDMO I.
Explorar para construir valor
Más allá del tamaño de la cartera, Harari dejó claro cuál es el modelo de operación que seguirá Argentina Metals. La lógica es la de una junior clásica: tomar posiciones tempranas, avanzar con exploración sistemática, generar información geológica, perforar y construir valor sobre la base de un descubrimiento.
Ese proceso implica reducir la incertidumbre y transformar prospectos iniciales en proyectos con capacidad de atraer capital o interés corporativo. En ese recorrido, la compañía no se plantea necesariamente como un operador final.
“Vamos a avanzar hasta donde las compañías grandes nos lo permitan”, explicó Harari.
La frase resume una parte central de este tipo de compañías. El objetivo puede ser avanzar hasta etapas avanzadas de definición de recursos, pero también abrir la puerta a la entrada de una major que quiera tomar control del activo.
“Si una compañía grande quiere lo que tenemos, no tenemos problema en darle las llaves”, agregó.
El planteo refleja un modelo cada vez más visible en la región: juniors que absorben el riesgo inicial, validan el potencial geológico y dejan abierta la posibilidad de monetizar el proyecto antes de la construcción.
La lógica detrás de las adquisiciones
Harari también detalló cómo fue estructurado el proceso de adquisición de propiedades en Mendoza. Según explicó, buena parte de los acuerdos con propietarios se construyeron sobre un esquema de participación accionaria, evitando estructuras más tradicionales basadas en regalías o pagos escalonados por hitos.
La intención detrás de ese modelo es alinear intereses. En vez de que cada activo compita por presupuesto o resultados individuales, todos los participantes quedan expuestos al resultado general del portafolio.
Ese esquema, según explicó, busca dar mayor flexibilidad operativa y permitir que el capital se asigne en función de la geología y no de compromisos contractuales que puedan condicionar la exploración.
Mendoza como decisión estratégica
Otro de los puntos más directos de la presentación fue la explicación de por qué la compañía eligió Mendoza como plataforma de crecimiento. “La respuesta corta es Impulsa Mendoza”, afirmó.
Harari valoró especialmente el rol institucional que la provincia viene construyendo para acompañar proyectos en etapa temprana, algo que consideró determinante para compañías que dependen de capital de riesgo.
En esa línea, explicó que la exploración minera enfrenta dos grandes riesgos: el geológico y el político. Mientras el primero es inevitable y forma parte del negocio, el segundo puede definir el interés de los inversores.
Su lectura es que Mendoza hoy ofrece un marco que reduce esa incertidumbre y permite proyectar procesos de mediano plazo con mayor previsibilidad.



