Desde la Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña de la Universidad Nacional de San Juan, Leonardo Jaime Fullana y Marcelo Gastón Bustos sostienen que las rutas actuales, pensadas para el tránsito social y productivo tradicional, ya muestran signos de desgaste por el transporte pesado, afectando tanto la seguridad como la calidad de vida de las comunidades.
Como alternativa, proponen desarrollar un corredor minero exclusivo que conecte los proyectos cordilleranos sin interferir con el tránsito urbano y permita mejorar la logística provincial. La iniciativa incluye obras estratégicas como nuevas trazas, bypass y conexiones hacia Chile, con una mirada de largo plazo basada en inversión, sostenibilidad e integración regional.
Por Panorama Minero
La provincia de San Juan se encuentra en un punto de inflexión histórico respecto a su desarrollo económico y su configuración territorial. La expansión de la actividad minera a gran escala ha dejado en evidencia que el diseño vial actual, concebido con fines sociales y de conexión entre comunidades rurales, resulta insuficiente para las demandas de una industria que mueve cargas extraordinarias y requiere una logística de alta precisión. Desde la Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña (EICAM) de la Universidad Nacional de San Juan, sus autoridades han planteado un diagnóstico profundo y una hoja de ruta técnica para transformar la infraestructura vial provincial. El ingeniero especialista Leonardo Jaime Fullana, director de la institución, y el doctor Marcelo Gastón Bustos, subdirector, coinciden en que la creación de un corredor minero dedicado no es solo una necesidad operativa, sino una oportunidad única para el crecimiento estructural de la provincia.
El desajuste de la red vial actual y el impacto en la comunidad
Históricamente, los caminos en San Juan fueron proyectados en su momento para facilitar el traslado de personas y productos agrícolas entre poblaciones, sin anticipar el volumen de tránsito pesado que demandaría la minería moderna. Esta falta de planificación ha generado un deterioro progresivo y evidente en arterias fundamentales. Leonardo Jaime Fullana advierte que rutas nacionales de gran importancia, como la Ruta 40, están sufriendo un proceso de fatiga de materiales y daño permanente, manifestado en la proliferación de baches, ya que sus pavimentos no fueron calculados para soportar el tránsito logístico que han recibido.
Este problema trasciende lo industrial y afecta a la sociedad civil. Al utilizarse las rutas públicas como únicos canales de abastecimiento minero, los usuarios particulares enfrentan caminos deteriorados, mayores costos de movilidad y una disminución en la seguridad vial. Los especialistas señalan que el mantenimiento actual es insuficiente y que, si no se interviene de manera urgente, el costo de rehabilitación futura será más alto que el de una inversión preventiva. Infraestructuras como los puentes antiguos en Calingasta han soportado cargas excesivas durante décadas y hoy corren el riesgo de colapsar ante el paso de un nuevo convoy pesado, es por ello que hay que realizar estudios y ensayos para ver en qué estado se encuentran estas estructuras hoy, ya que se calcularon y construyeron hace más de 50 años.
La propuesta del corredor minero exclusivo
La solución propuesta por la Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña radica en la implementación de un corredor minero que enlace los grandes proyectos situados en la cordillera, como Los Azules, Pachón o Altar, permitiendo que el tránsito pesado circule por trazas independientes de las rutas provinciales tradicionales. El objetivo es que los emprendimientos mineros se conecten entre sí a través de un eje común que luego derive la carga hacia nodos específicos de la red nacional, evitando el paso obligado por centros urbanos y reduciendo la fricción con el tránsito cotidiano.
Innovación en diseño y sostenibilidad ambiental
El diseño de estos nuevos caminos debe ser, en palabras de los directivos, consistente y acorde a las expectativas del conductor. Los expertos destacaron que, al trabajar en topografías complejas, una velocidad de diseño controlada permite que el camino se adapte mejor al terreno natural, reduciendo la necesidad de realizar grandes movimientos de tierra, cortes de laderas o rellenos masivos que impactan el entorno.
Además de la geometría vial, la EICAM ha liderado investigaciones sobre la estabilidad de los suelos y la reducción del impacto ambiental. Dado que muchos de los caminos mineros son de tierra o ripio, la emisión de polvo por el tránsito constante de camionetas y camiones es un factor crítico. Los especialistas han estudiado el uso de productos químicos y estabilizadores de suelos que, mezclados con la capa de rodamiento, crean superficies firmes y sin polvo, minimizando el impacto ambiental en los valles andinos y mejorando la visibilidad y seguridad de los operarios.
Proyectos estratégicos: El bypass de Jáchal y la Ruta 150
Uno de los puntos de mayor interés técnico se sitúa en el norte provincial, en la Ruta Nacional 150 entre Jáchal y Rodeo. La traza actual presenta desafíos complejos, como curvas de radio muy cerrado y fuertes pendientes. Además, la zona sufre de desprendimientos constantes de roca, fenómeno conocido localmente como "lagrimeos", que obliga a un mantenimiento ininterrumpido después de cada lluvia.
Frente a esto, el Ing. Fullana menciona la existencia de proyectos ejecutivos elaborados por la Escuela que proponen una alternativa por la parte baja del río Jáchal. Esta nueva vía tendría pendientes más suaves, en el orden del 3%, y evitaría las zonas de mayor inestabilidad geológica. Asimismo, se contempla la creación de un bypass en la ciudad de Jáchal.
La Ruta 153 y la conexión logística con el Sur
Otro eje vital identificado por la institución es la Ruta Nacional 153, que une la zona de Los Berros con Barreal. Este trayecto es considerado un corredor estratégico de gran valor, ya que permitiría reducir sustancialmente el recorrido para el transporte que se dirige hacia el sur del país o hacia los puertos de Chile, evitando el congestionado paso por la ciudad de Mendoza.
La EICAM diseñó un proyecto ejecutivo para este tramo en 2012 que incluye obras de gran envergadura, como un túnel en la Quebrada de Santa Clara y varios puentes, para salvar las dificultades geográficas. Hoy el camino es prácticamente intransitable por falta de mantenimiento y bajadas de agua. Para los directivos, concretar esta obra es fundamental para que San Juan no dependa de las jurisdicciones vecinas para su salida al Pacífico y para dar un impulso definitivo a la producción calera y minera de la región.
Integración binacional y el futuro de los pasos cordilleranos
La mirada de la Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña también se extiende más allá de la frontera. Aunque el proyecto del túnel de Agua Negra ha sido la prioridad para San Juan, los ingenieros Bustos y Fullana señalan que la provincia debe aspirar a una red de pasos complementarios. El túnel de Agua Negra, pese a su importancia, ha enfrentado demoras por las prioridades políticas del gobierno central chileno, que posee una estructura de decisiones unitaria y diferente a la federal argentina.
Ante el colapso recurrente de pasos como el sistema Cristo Redentor en Mendoza, se vuelve imperativo desarrollar alternativas como el paso de La Chapetona, situado a una menor altitud, lo que garantizaría su operatividad durante gran parte del año.
Un compromiso de Estado y la formación de profesionales
Finalmente, los responsables de la EICAM enfatizan que la ejecución de este plan de infraestructura requiere de un consenso político que trascienda las gestiones de gobierno. Al tratarse de obras que pueden demorar décadas en completarse, es necesario un esquema de inversión público-privada donde las empresas mineras asuman parte del riesgo y el Estado garantice la continuidad de los proyectos como una política de largo plazo.
La Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña, que desde 1983 forma especialistas de toda Latinoamérica, se posiciona como un soporte técnico clave para este desarrollo. Para sus autoridades, San Juan debe continuar apoyando fuertemente el desarrollo de la minería para dar el salto cualitativo en infraestructura que el futuro le demanda.



