El CEO de Glencore Argentina trazó la hoja de ruta del cobre en el país: reabrir Bajo la Alumbrera para colocar cobre en el mercado en 2028 y desarrollar El Pachón en etapas sucesivas. También planteó los cuatro desafíos que la minería debe responderle a la sociedad: trabajo, agua, infraestructura y desarrollo local.
Por Panorama Minero
El CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, expuso los pilares de la estrategia de la compañía en el sector del cobre: reapertura de Bajo la Alumbrera en Catamarca como puente hacia El Pachón en San Juan, una visión de crecimiento por etapas sucesivas y cuatro desafíos que la minería debe responderle a la sociedad: trabajo, agua, infraestructura y desarrollo local. Como horizonte, una meta que dimensiona la escala del reto: en diez años, hacer el 40% de lo que Chile logró en 100. Lo dijo en el marco de las Argentina Cobre Sessions de San Juan Minera 2026, organizada por Panorama Minero.
En un diálogo con Ernesto Cussianovich, Associate Director of Energy, Natural Resources and Environment de Poliarquía, el ejecutivo delineó la hoja de ruta de la compañía y su lectura sobre el momento que atraviesa la minería en el país. El primer anuncio concreto fue el objetivo de reabrir Bajo la Alumbrera.
“Acabamos de anunciar el objetivo de reiniciar Bajo la Alumbrera, que puede colocar cobre argentino en el mercado en 2028”, afirmó Pérez de Solay. La reapertura, explicó, serviría como puente productivo durante cuatro o cinco años, aprovechando los doce estadios de mineralización conocidos, y permitiría apalancar toda la infraestructura existente para avanzar luego hacia Agua Rica.
Sobre El Pachón, Pérez de Solay fue contundente: “Es un proyecto que se va a desarrollar a su máxima capacidad”. Con más de 6 millones de toneladas de recurso y ley sostenida a lo largo de todo el reservorio, describió un emprendimiento que, en su primera etapa de procesamiento de 185.000 toneladas por día de mineral, ya proyecta más de 70 años de producción. “Nadie planea una mina a 70 años”, dijo, y subrayó que El Pachón tiene sucesivas etapas de desarrollo por delante. “Siempre es viable colocar producción. Esa es la belleza de este proyecto.”
La gradualidad y el orden fueron ejes recurrentes en su discurso. “Tomamos la decisión hace un año de ir por todo y armar un programa de crecimiento ordenado”, afirmó, y destacó que Glencore trabaja en estrecha coordinación con los gobiernos provinciales y el nacional.
Los cuatro puntos que la minería debe responder
Pérez de Solay organizó su análisis en torno a cuatro demandas que, según él, la sociedad sanjuanina —y en general las comunidades donde opera la minería— le plantea al sector.
Trabajo. Hay en Argentina una gran preocupación por el trabajo, apoyada en muchos años en los que no ha habido inversión. La minería se proyecta como un sector que puede generar empleo”, señaló.
Agua. Lo calificó como “crítico y fundamental”. Reconoció que el problema hídrico en San Juan existe con o sin minería, pero planteó que la industria puede contribuir a mejorar la eficiencia en el uso del recurso y a pensar estrategias de compensación hídrica entre regiones. “Tenemos que empezar a pensar de manera inteligente”, dijo.
Localidad. El tercer eje apunta al desarrollo local: que el crecimiento generado quede dentro de la provincia donde se produce. En ese marco, señaló la proliferación de cámaras de proveedores en San Juan —unas 28, frente a tres en Perú y dos en Chile— como un indicador de expectativa local, aunque también de fragmentación.
Infraestructura. Aquí Pérez de Solay fue directo: las mineras no deben ser quienes financien la infraestructura. “Los retornos de la infraestructura son más bajos que los de la minería. Usar capital con riesgo minero en infraestructura es mal uso del capital”, argumentó. La solución, planteó, pasa por que las empresas pongan la demanda sobre la mesa y los contratos de uso, para que quienes saben construir infraestructura lo hagan a tasas competitivas. “Nosotros nos especializamos en lo que sabemos hacer”.
Para cerrar, Pérez de Solay recurrió a una cifra que pone en escala el desafío: “En 10 años queremos hacer el 40% de lo que Chile logró en 100”. La frase sintetiza tanto la ambición del sector como la complejidad del camino. “Me asusta el tamaño de las cifras que tenemos por delante”, admitió, aunque lo hizo desde el optimismo. “Todo lo que tenemos que hacer para que pase está pasando. Esta vez es distinto.”



