“Identificamos como una prioridad la construcción de licencia social en torno a la minería de uranio”

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“Identificamos como una prioridad la construcción de licencia social en torno a la minería de uranio”
Autoridades nacionales y provinciales recorrieron las instalaciones de Sierra Pintada.
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La minería de uranio volvió a entrar en la agenda política nacional y Sierra Pintada aparece otra vez en el centro de esa discusión. Así quedó claro en la recorrida encabezada por autoridades de la Secretaría de Asuntos Nucleares junto al Gobierno de Mendoza, la que dejó una definición concreta: Nación ya no mira al histórico yacimiento sanrafaelino sólo como un sitio de remediación ambiental, sino como un activo estratégico dentro de la cadena nuclear argentina.

Por Panorama Minero

La frase que marcó el eje de la visita fue del secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli: “Desde la creación de la Secretaría de Asuntos Nucleares identificamos como una prioridad la construcción de licencia social en torno a la minería de uranio, porque entendemos que puede impulsar cadenas de valor estratégicas para la Argentina”.

La definición introduce un concepto que hasta ahora no aparecía con tanta claridad desde Nación: la licencia social como condición para reactivar una actividad que durante décadas quedó paralizada por razones económicas, ambientales y políticas.

Sierra Pintada y la ventaja técnica

En ese escenario, Sierra Pintada tiene una posición distinta frente a otras iniciativas privadas que hoy avanzan en exploración o evaluación económica. El complejo produjo entre 1975 y 1997 unas 1.600 toneladas de uranio, volumen equivalente a cerca del 20% del recurso total estimado del yacimiento, que aún hoy sigue siendo considerado el mayor depósito conocido del país. Pero además conserva algo clave: la infraestructura.

Actualmente el complejo cuenta con una Planta de Tratamiento de Uranio reacondicionada, la construcción de los vasos 4 y 5, un dique pulmón, el dique de disposición final DN 8-9, obras para el tratamiento de lodos y efluentes del dique DN3, una planta de tratamiento de radio y arsénico en desarrollo y 2,6 kilómetros de cañerías para conducción de agua.

A eso se suma la Licencia de Parada Prolongada otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), una herramienta regulatoria que le permite sostener condiciones operativas y avanzar con los compromisos ambientales establecidos.

El esquema actual de remediación trabaja sobre el tratamiento del agua de cantera con un sistema de reducción progresiva de uranio, radio y arsénico, con disposición final en instalaciones impermeabilizadas con doble membrana HDPE y sistemas de detección de fugas.

Sierra Pintada Foto Secundaria.webp

El avance en el frente privado

El movimiento también ocurre en un momento en que el uranio volvió a mostrar actividad desde el sector privado. Blue Sky Uranium avanza sobre el depósito Ivana, dentro del proyecto Amarillo Grande en Río Negro, hoy uno de los desarrollos más avanzados del país y con una evaluación económica preliminar ya presentada. En paralelo, Jaguar Uranium empuja nuevas campañas exploratorias tanto en Mendoza como en Chubut, buscando posicionarse dentro de una nueva ola de activos vinculados al combustible nuclear.

Ese escenario vuelve a poner presión sobre el Estado nacional. Frente al avance de jugadores privados y la necesidad de reconstruir capacidad local en un mineral considerado estratégico, Sierra Pintada aparece como la apuesta estatal más concreta. A diferencia de esos proyectos, el complejo mendocino ya cuenta con historia productiva, infraestructura instalada, licencia regulatoria y un proceso de remediación en marcha.

En esa comparación, Sierra Pintada no sólo ofrece potencial geológico. También representa la posibilidad de que el Estado vuelva a tener un rol directo sobre la producción de uranio y su integración a la cadena nuclear argentina, en un momento donde la seguridad de abastecimiento y la geopolítica energética volvieron a poner al mineral en el centro de la discusión global.

La remediación como antesala de una nueva etapa

Ramos Nápoli fue más allá y dejó abierta otra interpretación de fondo: “Una eventual reactivación productiva permitiría acelerar significativamente el tratamiento de los pasivos ambientales existentes”.

La frase cambia la lógica histórica de Sierra Pintada. Hasta ahora, remediar era cerrar un ciclo. Con esta mirada, remediar y producir podrían empezar a formar parte de una misma ecuación.

El funcionario también vinculó esta posibilidad con la estructura industrial argentina. “Argentina cuenta con 76 años de desarrollo nuclear y ha construido capacidades tecnológicas únicas para agregar valor al uranio”, sostuvo.

En esa línea, destacó la capacidad de producir dióxido y hexafluoruro de uranio como una ventaja para integrarse a cadenas internacionales en un contexto donde la energía nuclear vuelve a ganar peso por seguridad energética y demanda global.

La mirada de Mendoza

Desde la Provincia, la ministra Jimena Latorre puso el foco en la continuidad técnica y ambiental del proceso. Señaló que la remediación “continúa en marcha” y remarcó que la coordinación entre Mendoza y Nación permitió recuperar ritmo de ejecución sobre compromisos establecidos en la Declaración de Impacto Ambiental aprobada en 2019.

Latorre también recordó que la paralización de la producción respondió a variables económicas y no ambientales, en un escenario completamente distinto al actual, con precios del uranio, demanda internacional y seguridad energética otra vez en discusión.

Ese cambio de contexto es el que empieza a reposicionar a Sierra Pintada. Por ahora, bajo remediación. Pero cada vez más cerca de volver a ser parte de la conversación productiva.

Publicado por: Panorama Minero

Categoría: Noticias

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